Por Tamara Roselló Reina
José Martí es el más universal de los cubanos. Su pensamiento y su ética convocaron a más de cuatrocientos intelectuales de 37 países a debatir sobre los problemas de hoy, durante la II Conferencia Internacional Por el equilibrio del Mundo, que sesionó en La Habana, en ocasión del aniversario 155 de su natalicio.
Al encuentro no solo acudieron investigadores y estudiosos de la vida y obra martiana, sino también un grupo de jóvenes que buscan trazar alianzas para enfrentar juntos los desafíos del siglo XXI, a la luz de la propuesta martiana para la patria americana y para toda la humanidad.
La estudiante universitaria mexicana Minerva Ramos García y su hermano Alejandro, vinieron como delegados para expresar sus ideas y dar cuenta de su lucha por los derechos de los discapacitados. Ellos no pueden comunicarse a través de la palabra hablada, barrera que superan gracias a la ayuda de su intérprete Marco Antonio Milanés.
«Quiero demostrarle a los participantes en este evento -dice Minerva- que los discapacitados también podemos luchar por el equilibrio del mundo. Y las personas sin discapacidad deben tomarnos en cuenta y darnos más participación en espacios como estos, que son pensados y diseñados sin tener en cuenta las limitaciones visuales, motoras o auditivas de seres humanos como yo».
El llamado fue a construir un movimiento juvenil internacional que trabaje en todo cuanto esté a su alcance.
Las preocupaciones de Minerva encontraron réplicas en las sesiones de debate, programadas para el Palacio de las Convenciones entre el 28 y el 30 de enero pasado. Las desigualdades entre los seres humanos, el impacto de modelos de desarrollo insostenibles sobre el medio ambiente, el rol de los medios de comunicación en la globalización de patrones consumistas, que impone el capitalismo neoliberal, fueron algunos de los temas que provocaron la reflexión en las tres jornadas del evento.
Ante ese panorama resaltan las alternativas de la otra cultura, la de la resistencia que se articula sobre todo desde el sur. Dar cuenta de ellas, socializar las inquietudes de jóvenes de diferentes geografías, muchos de ellos estudiantes universitarios en Cuba, fue uno de los propósitos del Foro Juvenil «El hombre nuevo para el mundo nuevo».
Cuatro paneles bastaron para sofocar al tiempo y avivar los deseos de intercambiar, de compartir vivencias y hacer propuestas para la acción. Un acto de reverencia al legado martiano, para que no descanse en la paz del olvido, sino en la efervescencia de la época y de su gente más joven.
Sería conveniente para próximas ediciones de este Foro hacer extensiva la convocatoria a través de la red de redes, para que accedan con sus opiniones jóvenes de otras latitudes, interesados en los ejes de discusión. Las reflexiones que generó este espacio sugieren la posibilidad de reordenar las sesiones en dos días para que el debate sea mucho más provechoso.
Las reflexiones de Fidel acompañaron a los delegados, quienes le enviaron un saludo y el deseo de su recuperación.
El programa de la II Conferencia Internacional Por el equilibrio del mundo incluyó además la presentación de novedades editoriales sobre el pensamiento martiano, y una muestra de teatro play back, una manera de hacer arte al servicio de la comunicación humana, porque en ella el público aporta sus historias personales, que son representadas por los actores a través de la improvisación.
Como propuesta final se acordó declarar el 31 de enero, Día de la integración latinoamericana y caribeña. Este es otro intento por acercar a los pueblos de la región como soñara Martí.
En lo adelante, culminando el primer mes de cada año, habrá un nuevo motivo para repensar la realidad, para festejar desde las culturas originarias y volver a las ideas preclaras del Apóstol en su ensayo Nuestra América, publicado justo el 31 de enero de 1891.
José Martí es el más universal de los cubanos. Su pensamiento y su ética convocaron a más de cuatrocientos intelectuales de 37 países a debatir sobre los problemas de hoy, durante la II Conferencia Internacional Por el equilibrio del Mundo, que sesionó en La Habana, en ocasión del aniversario 155 de su natalicio.
Al encuentro no solo acudieron investigadores y estudiosos de la vida y obra martiana, sino también un grupo de jóvenes que buscan trazar alianzas para enfrentar juntos los desafíos del siglo XXI, a la luz de la propuesta martiana para la patria americana y para toda la humanidad.
La estudiante universitaria mexicana Minerva Ramos García y su hermano Alejandro, vinieron como delegados para expresar sus ideas y dar cuenta de su lucha por los derechos de los discapacitados. Ellos no pueden comunicarse a través de la palabra hablada, barrera que superan gracias a la ayuda de su intérprete Marco Antonio Milanés.
«Quiero demostrarle a los participantes en este evento -dice Minerva- que los discapacitados también podemos luchar por el equilibrio del mundo. Y las personas sin discapacidad deben tomarnos en cuenta y darnos más participación en espacios como estos, que son pensados y diseñados sin tener en cuenta las limitaciones visuales, motoras o auditivas de seres humanos como yo».
El llamado fue a construir un movimiento juvenil internacional que trabaje en todo cuanto esté a su alcance.
Las preocupaciones de Minerva encontraron réplicas en las sesiones de debate, programadas para el Palacio de las Convenciones entre el 28 y el 30 de enero pasado. Las desigualdades entre los seres humanos, el impacto de modelos de desarrollo insostenibles sobre el medio ambiente, el rol de los medios de comunicación en la globalización de patrones consumistas, que impone el capitalismo neoliberal, fueron algunos de los temas que provocaron la reflexión en las tres jornadas del evento.
Ante ese panorama resaltan las alternativas de la otra cultura, la de la resistencia que se articula sobre todo desde el sur. Dar cuenta de ellas, socializar las inquietudes de jóvenes de diferentes geografías, muchos de ellos estudiantes universitarios en Cuba, fue uno de los propósitos del Foro Juvenil «El hombre nuevo para el mundo nuevo».
Cuatro paneles bastaron para sofocar al tiempo y avivar los deseos de intercambiar, de compartir vivencias y hacer propuestas para la acción. Un acto de reverencia al legado martiano, para que no descanse en la paz del olvido, sino en la efervescencia de la época y de su gente más joven.
Sería conveniente para próximas ediciones de este Foro hacer extensiva la convocatoria a través de la red de redes, para que accedan con sus opiniones jóvenes de otras latitudes, interesados en los ejes de discusión. Las reflexiones que generó este espacio sugieren la posibilidad de reordenar las sesiones en dos días para que el debate sea mucho más provechoso.
Las reflexiones de Fidel acompañaron a los delegados, quienes le enviaron un saludo y el deseo de su recuperación.
El programa de la II Conferencia Internacional Por el equilibrio del mundo incluyó además la presentación de novedades editoriales sobre el pensamiento martiano, y una muestra de teatro play back, una manera de hacer arte al servicio de la comunicación humana, porque en ella el público aporta sus historias personales, que son representadas por los actores a través de la improvisación.
Como propuesta final se acordó declarar el 31 de enero, Día de la integración latinoamericana y caribeña. Este es otro intento por acercar a los pueblos de la región como soñara Martí.
En lo adelante, culminando el primer mes de cada año, habrá un nuevo motivo para repensar la realidad, para festejar desde las culturas originarias y volver a las ideas preclaras del Apóstol en su ensayo Nuestra América, publicado justo el 31 de enero de 1891.
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