miércoles, 3 de septiembre de 2008

No se propicia la participación de la gente en la toma de decisiones

Por Camila Piñeiro

Respuesta al documento Cuba necesita un socialismo participativo y democrático. Propuestas programáticas, de Pedro Campos y varios compañeros


Comparto la preocupación que plantea la propuesta de que la dirección de los cambios que se han dado recientemente en nuestro país no apunta necesariamente hacia el establecimiento de las relaciones sociales que debería caracterizar un verdadero socialismo. La descentralización que se ha hecho—o al menos anunciado—de ciertas decisiones en la agricultura y la construcción es sin dudas positivo, pero queda bien lejos de propiciar la participación de la gente en la toma de esas decisiones. Se ha dado el poder de decisión a representantes de los ministerios respectivos, pero no parece que las organizaciones campesinas y gobiernos locales compartirán ese poder. Y aún si estos pudieran participar en la toma de esas decisiones, la gente sólo se va a sentir tomada en cuenta si sus representantes realmente responden a sus intereses y preocupaciones. Similarmente, se ha hablado de dar más poder de decisión o "autonomía" a las empresas, pero sin una democratización de la administración de las empresas, ello solo se va a convertir en más poder de decisión para los gerentes de las empresas y no de los trabajadores.

Comparto plenamente con ustedes también el argumento medular de que las relaciones entre los miembros de una sociedad socialista se deberían caracterizar por que todos controlen o autogestionen las riquezas de la sociedad y tengan así oportunidad de desarrollar plenamente sus capacidades. El control de la sociedad sobre sus recursos que debe caracterizar a una sociedad socialista (la llamada "propiedad social") no puede existir o ser realmente "social" sin que se establezcan relaciones autogestionarias desde lo local hasta lo nacional: todos los miembros de la sociedad deben participar directamente mediante asambleas y plebiscitos o indirectamente mediante sus representantes en la toma de decisiones que les afecten. Por eso, yo habría puesto más énfasis en que la toma democrática de decisiones tanto económicas como políticas es la esencia de las relaciones sociales socialistas.

Me gustaría precisar por qué me parece que el término relaciones u organizaciones "autogestionarias" es más acertado que "cooperativas-autogestionarias" y evita la confusión que resulta de incluir el adjetivo "cooperativas". El calificativo "autogestionaria" indica en su mismo nombre que son los mismos miembros de las organizaciones los que toman las decisiones pertinentes a su gestión/administración. El adjetivo "cooperativa" significa que se caracteriza por la cooperación o accionar conjunto basado en la solidaridad. Esto es positivo y sin duda debe caracterizar toda relación y organización que sea realmente autogestionaria. Pero la palabra "cooperativa" es para muchos sinónimo más de propiedad legal colectiva que autogestión, aunque en realidad no es más que un tipo de autogestión y hay cooperativas que tienen sus medios de producción en usufructo.

Y hago esta precisión no por una cuestión de semántica, sino porque es aquí donde está mi mayor desacuerdo con la propuesta. No estoy de acuerdo con la concepción de empresa "autogestionada" propuesta donde los medios de producción deben ser de propiedad legal del colectivo de trabajadores. Pienso que nuestro objetivo final no es que las empresas sean de propiedad legal colectiva de sus trabajadores sino que la administración o gestión de las empresas, tengan la propiedad legal que tengan, sea realmente democrática: que los trabajadores sean los que las administren directamente cuando son pequeñas o mediante sus representantes cuando se haga necesaria la representatividad. Lo más importante es el control de la toma de decisiones (la propiedad de facto) y no necesariamente la propiedad legal de las empresas. Un contrato de usufructo (donde la propiedad legal quede en manos del gobierno local, regional o nacional) puede garantizar a los trabajadores su control sobre la gestión si los propietarios de los medios de producción están dispuestos a ello y/o si se definen leyes que les obliguen a ello.

Mi oposición a conceptualizar a toda empresa autogestionada como una donde la propiedad legal de los medios de producción pertenece al colectivo de trabajadores se debe también al riesgo que engendra para la sociedad ceder totalmente el control sobre algunos medios de producción (las edificaciones, maquinarias y tecnologías que forman parte de las empresas) a grupos de trabajadores que pueden no tener en cuenta los intereses del resto de la sociedad. En mi opinión, lo más prudente y eficaz para garantizar que se satisfagan las necesidades de la sociedad es que las empresas que sean consideradas importantes (por la medida en que la actividad económica que realizan responde a necesidades sociales básicas o priorizadas, o el costo de su maquinaria y tecnología) sean propiedad legal estatal del gobierno local, regional o nacional (dependiendo del alcance de la actividad que realicen) en donde ellas se encuentren; y que el gobierno correspondiente las entregue a colectivos de trabajadores bajo contratos de usufructo que establezcan el derecho del colectivo a autogestionar y la responsabilidad de utilizar los medios de producción de forma efectiva y eficiente. Que la propiedad sea estatal permite que, si un colectivo de trabajadores no cumple con su responsabilidad establecida en el contrato de usufructo de producir lo necesario, el gobierno pueda asignar esa empresa a otro colectivo de trabajadores más capaz mediante un proceso de evaluación transparente y justo.

Por supuesto que hay empresas que realizan actividades como servicio gastronómico, recreativo, de reparaciones, etc. que no son importantes (no responden a necesidades básicas o priorizadas y no utilizan medios de producción costosos) y no causarían mucho daño a la sociedad si sus colectivos de trabajadores no cumplieran con lo que de ellas se espera. Estas empresas en mi opinión deberían ser de propiedad colectiva, familiar o individual, pues los gobiernos locales se deben concentrar en controlar el uso y mantenimiento correcto sólo de aquellos medios de producción que sean importantes; y se pueden establecer mecanismos de regulación y planificación o coordinación democrática para guiar las actividades de estas empresas.

Los gobiernos locales deben poder decidir el tipo de propiedad legal más adecuado para cada una de las empresas en su territorio que no tengan un alcance territorial mayor: mantener la propiedad legal y entregarla en usufructo, o traspasarla a los colectivos de trabajadores, familias o individuos (estos dos últimos para empresas pequeñas) que las compren a crédito o les sean cedidas sin pago. Los gobiernos locales deberían permitir y registrar la creación de nuevas empresas de propiedad colectiva, familiar o individual siempre que no vaya contra intereses sociales. Todas las empresas, sean de la propiedad legal que sean, deberían ser autogestionadas lo más posible: que sean los propios trabajadores los que tomen las decisiones de la forma más democrática posible. Es necesario crear mecanismos de supervisión para asegurar que los trabajadores puedan ejercer los derechos que les corresponden y que no se emplee trabajo asalariado que no sea temporal.

Con lo otro que no estoy de acuerdo es con el mecanismo que se propone para garantizar que las empresas estratégicas o "cogestionadas" respondan a intereses sociales. En mi opinión, no es necesario ni suficiente (y podría ser contraproducente e insostenible como lo demuestra la experiencia alemana de cogestión) que los trabajadores de esas empresas compartan la gestión con representantes estatales. Lo más acertado en mi opinión es que se mantenga la propiedad legal estatal como expliqué anteriormente y, sobre todo, haya una coordinación o planificación democrática entre las empresas y los que se ven afectados por su actividad.

Concluyo, aunque hay otros detalles con los que no estoy de acuerdo (y por eso no firmo la propuesta), con un comentario táctico: Para que sea posible cambiar leyes y políticas públicas que permitan (y ojalá promuevan) la substitución gradual de las relaciones asalariadas por las autogestionarias en nuestro sistema económico y político, debemos convencer a una "masa crítica" sobre la necesidad y potencialidades de la autogestión. Los que estamos convencidos que los cubanos sí somos capaces de autogestionar nuestras empresas y comunidades de forma responsable y solidaria (coordinando con otros de manera que se tengan en cuenta los intereses de toda la sociedad) debemos desmentir el argumento de que nuestra propuesta es utópica, imposible de lograr. Debemos demostrar que el establecimiento de la autogestión en un colectivo de trabajadores, comunidad, sector económico o territorio, si bien inicialmente difícil de organizar, no tiene por qué ser un proceso caótico, sobre todo teniendo en cuenta la alta disciplina y conciencia social que caracteriza a la mayoría de los cubanos y la gran cantidad de cuadros y líderes revolucionarios con los que contamos. Tenemos sin embargo que estar concientes que lo que estamos proponiendo realmente no se ha hecho anteriormente en la historia y vamos a encontrar muchas aprensiones e incredulidad. Por otro lado, tenemos la experiencia cercana de las cooperativas, empresas socialistas, y consejos comunales en Venezuela que, además de darnos muchas lecciones de cómo hacerlo mejor, nos muestran que sí es posible que los trabajadores y comunidades se autogestionen.

Ustedes han hecho grandes aportes discutiendo estos temas y atacando prejuicios que hay contra la autogestión, pero aún queda mucho por hacer sobre todo en cuanto a debates públicos donde las personas puedan expresar sus dudas y aclarar sus ideas. Yo estaría dispuesta a contribuir a ese esfuerzo.

La Habana, 1 de septiembre de 2008

La Haine

lunes, 4 de agosto de 2008

¿La televisión es de todos?

Por Paquita Armas Fonseca

Han pasado algunas semanas desde que por el canal Telerebelde, en una noche de domingo, vi de nuevo Las últimas vacaciones, de Wayne Wang. La historia es sencilla: Georgia Byrd, vendedora en una tienda, dadas las habilidades culinarias que posee, esconde el sueño de ser una gran chef. Un diagnóstico médico erróneo le indica que le queda poco tiempo de vida y decide, mediante un viaje a Europa costeado con los dineros de la pensión, conocer a un experimentado cocinero. En el lujoso balneario se topa con ricos poco felices, algún malvado, y por supuesto, ella deslumbra a todos. La carismática Queen Latifah es Gloria, y el orgánico Gérard Depardieu el cocinero.

El filme, en un tono de comedia donde brilla la protagonista, ha sido excelente para algunos críticos y, para otros, más de lo mismo. Lo cierto es, por supuesto, que la mano de Wang (Smoke, una sonada película de los 90, y Mil años de oración, Concha de Oro en San Sebastián 1997) se hace notar en otro filme hecho para el entretenimiento. Pero, ¿sólo para eso?
¿Qué nos dice al final esa película? Los buenos trabajadores triunfan y pueden alcanzar fama, dinero, además de amor y felicidad, mientras los malos son castigados. Es más: le concedo que trasmite sentimientos de solidaridad, pero ¿un modesto obrero del mundo puede vacacionar por todo lo alto aunque gaste todo su posible retiro? ¿Es común dar un salto de simple vendedor un día a codearse mañana con senadores y magnates? La situación hace valedero el viejo y famoso slogan: Usted también puede tener un Buick.
Como esta, son un por ciento alto de las cintas trasmitidas por la TV. Y no importa que sean de Woody Allen o Coppola porque, aunque representen un cine excelente, estarán montadas encima de una manera dudosa de entender la realidad.
En el caso de las series, recurro a dos ejemplos: House y Anatomía de Grey, ambas de una factura relevante, con unos guiones en los que cada frase tiene su sentido. Pero, ¿por qué no hay muertos por gastroenteritis, malaria o sarampión en esas propuestas de desarrollada medicina alopática? ¿Por qué la mayoría de los enfermos fallecen del corazón, cáncer, derrames cerebrales o SIDA? Porque esas son las grandes causas de muerte del Primer Mundo, donde los niños no perecen de diarreas o de hambre, como en África. ¿Desdeñamos también las series porque muestran unas formas de vivir y morir ajenas a la realidad tercermundista? Si bien valdría la pena hacer una salvedad en estos dos casos: gracias al sistema de salud nuestro, las enfermedades y fallecimientos en Cuba se emparientan con la parte desarrollada del planeta.
Vuelvo a la pequeña pantalla: Algunas voces en el VII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), clamaron porque nuestra televisión no trasmita programas enlatados que favorezcan el modo de vida burgués. Pienso con toda honestidad que hoy es imposible, a no ser que siguiendo esa ruta se cierren tres de los cuatro canales televisivos nacionales porque no hay producción del patio para cubrir las horas de transmisión; ni de otros lugares existen suficientes programas totalmente ajenos a plasmar el modo de producción capitalista de forma acrítica.
Lo que se impone, a mi juicio, es que exista más análisis desde la misma televisión a estas propuestas, que miradas en el concierto de lo que se produce y trasmite hoy en el mundo, son lo mejorcito. No olvidar que una buena parte de las televisoras actuales tienen a los realities shows como las grandes atracciones de su pantalla, porque para exacerbar el morbo ya no basta la ficción, ahora lo que se hace es sacarlo de la realidad con toda la humillación posible del ser humano. Hay que ver los programas de participación donde aparecen mujeres golpeadas, discusiones entre madres e hijas por un hombre, niños abandonados y numerosas escenas más, que montadas en un gran espectáculo, denigran por lo general a personas carentes de recursos económicos.
Creo que existe razón sobrada para criticar espacios miméticos de factura nacional, y que son exponentes de una manera de decir y hacer en nada relacionada con los presupuestos que debemos sembrar en los televidentes, especialmente en jóvenes, adolescentes, niños y niñas, tal y como se sostuvo con énfasis en el congreso de la UNEAC. Esa es una responsabilidad de realizadores, escritores y directivos de la TV. A veces, por el camino de hacer con amenidad una conducción o, incluso, un comentario político, se llega a la banalidad más burda, en otras oportunidades por huir de lo superfluo se termina en el panfleto: tan dañina cosa como la otra, a los efectos de la comunicación.
No todos los espacios, por suerte, tienen esa característica, y a fuer de honesta, hay que reconocer ganancias en cuanto a diversidad. Lo que sucede es que la mayor parte de las buenas ofertas están en los Canales Educativos 1 y 2, no en Cubavisión, donde todo el mundo, incluidos los directores, quieren ver su programa, sin tener en cuenta que la rivalidad es permisible y por algo existen hoy cuatro opciones de transmisión nacional. Pantalla documental, por ejemplo, un espacio creado por el recientemente fallecido Octavio Cortazar y, dirigido a presentar documentales, muestra una honrosa lista de buenos títulos de tal género en el Educativo 2. En ese mismo canal hay otros espacios interesantes, como el variado Iguales y diferentes, que permite al telespectador asomarse a la rica pluralidad del mundo en que vivimos. De lo real y maravilloso es otra joya; la historia aquí aparece como lo que es: deslumbrante. A capella, Signos, Música del mundo, Vivir 120 y A todo jazz, son otras entregas con buena factura; al igual que La ciencia contra el crimen, que brinda la posibilidad de adentrarse en técnicas policíacas novedosas, con tecnología de punta. Este último, con un buen análisis especializado, se emparienta con Pasaje a lo desconocido, de Telerebelde. Ambos toman como base a documentales que son puestos bajo una lupa por personas autorizadas. Son sólo algunos ejemplos, hay otros también convenientes, mas el espacio no alcanza para un acercamiento más amplio.
En cuanto a la programación cinematográfica, se encuentran buenas ofertas con valoraciones: el lunes se puede ver por Cubavisión Historia del cine o Sala siglo XX, el miércoles De nuestra América, el viernes La séptima puerta, y el domingo Arte siete; por el Canal Educativo 2, el martes, Letra fílmica y el jueves Acento Común; y el sábado por el Educativo 1, Espectador critico. Son siete espacios en los que se proyectan cintas con una calidad de media hacia arriba y se realizan comentarios (unos mejores que otros, es cierto) que al menos le ofrecen información al teleespectador. Esto es sin contar las propuestas —algunas muy buenas— del Canal Habana, que por no ser totalmente nacional —aunque llega a muchas otras provincias— no lo menciono entre los ejemplos. Injustamente, sin embargo, la oferta cinematográfica se mide por muchos a través de lo que brinde Cubavisión en La película del sábado. Es la propia televisión la que puede y debe cambiar ese cliché, con una promoción inteligente de sus mejores espacios y elevando paulatinamente el valor estético de la proyección sabatina.
Hay hechos en la programación general, además, que parecen absurdos. No entiendo por qué Escriba y lea fue devuelto a Cubavisión. Es por naturaleza un programa didáctico, que si bajó en seguidores con el cambio al Canal Educativo obliga a pensar que si los telespectadores lo ven, será en un alto por ciento por inercia y no porque les resulte atractivo. Faltó inicialmente una promoción consecuente con el cambio de canal, pero retornarlo ¿resuelve una teleaudiencia consciente? Estoy casi segura que no es así. Tampoco me queda claro cuáles criterios se siguen a la hora de decidir qué programas se retransmiten o no por Telerebelde. ¿Por qué, por ejemplo, Sitio del arte, con una factura de estos tiempos y una buena información cultural, no está entre los que se pueden ver por la mañana? Para mí, la retrasmisión debe estar amparada ante todo por la calidad y lo útil de que más personas vean el mensaje en cuestión.
No soy yo sola la que tengo dudas. Como se evidenció en la cobertura informativa del Congreso de la UNEAC, no pocas intervenciones se generaron acerca de la pequeña pantalla. El dictamen de la Comisión Política Cultural y Medios Masivos, aunque dirigido a todo el espectro comunicacional, centra buena parte de sus sugerencias en la TV. En una de sus recomendaciones, con justeza y optimismo dice: “Se aspira al salto hacia una nueva industria audiovisual cubana capaz de responder tanto a las necesidades de la población cubana como a las potencialidades acumuladas. La red de emisoras radiales nacionales, provinciales y municipales, así como los canales televisivos del mismo rango, mas otras infraestructuras como las del cine resultan, por supuesto, la base con la cual acometer ese salto cuyo contenido deberá procurar, al tiempo que un enfrentamiento a toda forma de reproducción colonial, también una batalla ideológica por la creación de modelos y referentes propios, sobre todo para nuestra juventud, capaces de anudar entretenimiento y cultura”.
Ahora bien, ese salto es imposible sin los mínimos recursos para producir. Por ejemplo, a treinta y cuatro millones de dólares asciende el monto total que necesita el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), para contar con los equipos que posibiliten la producción y retrasmisión de espacios dramáticos, para niñas y niños, históricos, noticiosos, en fin programas hechos en Cuba y que reflejen nuestra esencialidad. De esos dineros, este año se deben asignar seis millones pero, hasta el momento, la inversión solo se ha destinado a habilitar algunos estudios o mejorar locales. ¿Cuál es la situación productiva actual, digamos, en los dramatizados? Por falta de transporte, fundamentalmente, desde octubre a mayo se han filmado sólo tres unitarios y la aspiración es que salgan cincuenta y dos al año, a uno por semana. Recuérdese, hace un trienio, cuando se trasmitieron en el verano varios teleplays, que crítica y público les aplaudieron por la calidad evidente en cada entrega. Piezas de Tomas Piard, Rolando Chiong, Charlie Medina, Ernesto Daranas, Rudy Mora, Magda González, Mirtha González, Elena Palacios y otros creadores, demostraron que sí se pueden presentar ofertas donde entretenimiento y valores estéticos vayan de la mano.
Hoy lo poquísimo que se filma hay que hacerlo con luces alquiladas a particulares; y en muchas oportunidades también se recurre a esta vía para contar con el sonido adecuado.
De tal manera se ha realizado Diana, una serie dirigida por Rudy Mora, ya casi en edición, y que debido a las inestabilidades por carencia de recursos no estará lista para seguir a la serie de cincuenta capítulos Polvo en el viento, de Xiomara Blanco, que comenzó a trasmitirse en mayo y su hechura también navegó en un mar de problemas.
Los tres Villalobos es una aventura que se realiza en estos momentos; pero como no hay otras en producción, luego de que se trasmita volverán las reposiciones. El público adolescente e infantil hace meses que no disfruta de un estreno en aventuras. En el caso de los policíacos, género que tiene tantos adeptos, se filmará Patrulla 444, serie de diez capítulos,dirigida por Roly Peña y que tal vez pueda estar en el aire en diciembre de este año, hecho que sólo ha sido posible con el apoyo de recursos del Ministerio del Interior (MININT).
¿La televisión es de todos?Para que siempre haya una novela cubana en el aire tienen que estar otras dos en producción, igual sucede con las aventuras o los policíacos, pero sin transporte, cámaras, luces, sonido… no es posible que esto ocurra.
También es imprescindible una estructura que facilite el trabajo y no que lo entorpezca. La actual no ayuda, e incluso muchas veces se erige en traba para el buen desempeño en una grabación. Un solo ejemplo: si se precisa filmar una mesa con una comida determinada, los alimentos visualmente necesarios no se pueden comprar ni por cheques ni en pocas cantidades. En ocasiones los directores pagan de su bolsillo la puesta en escena. ¿Es lógico que algo así suceda? Y este es solo un detalle de todo lo que funciona mal.
Claro, ¿qué sucedería si de golpe se asignaran todos los recursos? ¿Está la televisión totalmente lista para asumir ese volumen productivo con la calidad necesaria? Con toda honestidad pienso que no.
Solo las deficiencias actuantes en la televisión pueden explicar —es un caso— la telenovela Historias de fuego, recientemente transmitida. Es un crimen que con la cantidad recursos empleados en carros de bomberos, simulacros de fuego, despliegue de grandes equipos, las tramas se pierdan en malas actuaciones, nacidas en primer término de un deficiente casting. La edición nada ayuda y, por momentos, entorpece el desarrollo de las historias.
A mi juicio, otro aspecto importante es que la programación amerita un análisis multidisciplinario y sobre bases científicas, para que intente satisfacer a la mayor cantidad de públicos posibles. No creo que se aprovechen en toda su dimensión los estudios del Centro de Investigaciones Sociales del ICRT y de otras instituciones, que brindan válidos y necesarios datos para que los hacedores de la comunicación conozcan cómo realizar su trabajo con efectividad. Sin aplicar los análisis científicos en esta área, nunca se obtendrán los avances que se esperan.
Es necesario que florezca un espíritu de debate entre los trabajadores del ICRT; pero para que esto suceda, se debe propiciar el análisis de las políticas generales con todo aquel que tenga que ver con el producto comunicativo y que pueda aportar ideas. Se que últimamente se han dado pasos en ese sentido, mediante encuentros con directores, guionistas y asesores; mas eso debe ser lo común, no lo excepcional.
Tampoco soy ilusa: no creo que los problemas se resuelven solo con y en la televisión. Para que la cultura se apropie de cada hogar cubano a través de la pequeña pantalla, es imprescindible contar con todo el talento artístico del país en las diversas manifestaciones. Esto sucedería si artistas y directivos sostuvieran relaciones sistemáticas a partir del diálogo. Y no hablo solo de los funcionarios del ICRT, sino de todos los que tienen que ver con la producción de ideas.
Pero también, hasta que le asignen el transporte necesario, ¿por qué, como ha hecho el MININT, los organismos de la administración central del Estado no pueden prestar —por ejemplo— un ómnibus durante un mes, de forma rotativa, para filmar cuentos, teleplays y teatros? Cuando de criticar se trata, la televisión es de todos. ¿Y cuándo se necesita ayuda, entonces también no es de todos?
Habría que trabajar, encima, en proyectar una imagen que incluya todos los colores de piel, opciones sexuales diversas, grupos por edades, por género, e incluso que se ataje la tendencia al menosprecio hacia personas nacidas en el “interior”.
Ah, antes de terminar… En el mundo actual, transmitir Las últimas vacaciones o productos similares es beatífico. Nuestra televisión es casi santa en ese sentido, y hasta mojigata, para trasmitir bellas y justificadas escenas eróticas que, después de las diez de la noche, los niños no tienen por qué ver. Mientras tanto, los DVD —y aplaudo porque todo el mundo los tenga— se encargan de que las películas y series más violentas, con más sexo o más tontas, puedan ser vistas lo mismo en hogares del Vedado que en Baracoa, por ancianos o por niños. Así que no es nada fácil la misión televisiva: Ofertar piezas competitivas, con adecuados valores estéticos y a la vez entretenidos, para televidentes tan diversos como complejos. Tanto que cada cual la juzga a su manera.

Tomado de El Caimán Barbudo

lunes, 28 de julio de 2008

Entrevista a ALFREDO GUEVARA

En el programa televisivo PRIVADAMENTE PÚBLICO
trasmitido por el Canal Educativo 2


el martes 22 de julio de 2008 a las 8:30 p.m.


Entrevista a ALFREDO GUEVARA
en el programa televisivo PRIVADAMENTE PÚBLICO
trasmitido por el Canal Educativo 2
el martes 22 de julio de 2008 a las 8:30 p.m.

Presentador (Raúl Garcés): Muy buenas noches. Si habitualmente este programa le dice que pretende pensar la cultura, la política y la sociedad contemporánea en el tiempo de televisión que tenemos para compartir juntos, yo le diría que hoy vamos a intentar cumplir ese propósito con un invitado especial, un testigo excepcional de la Revolución cubana, y digo que testigo no desde una mirada de contemplación, sino desde una mirada de obra, de acción, de vida entregada a lo que ha sucedido en los últimos cincuenta años en Cuba.
Yo les propongo, como siempre, empezar con algunas imágenes relacionadas con mi invitado, le propongo, además, que mantenga la sintonía, y que vuelva con nosotros enseguida para iniciar este diálogo.
Amigos míos, los veintisiete minutos de esta noche son para Alfredo Guevara. Yo le agradezco mucho que esté con nosotros esta noche, y quería empezar, Alfredo, en noviembre de 2005, Fidel, creo que no por gusto en la Universidad de La Habana, no por gusto en el Aula Magna, no por gusto frente a jóvenes universitarios, lanzó la hipótesis y nos convocó a pensar en la posibilidad de que bajo determinadas circunstancias la Revolución cubana fuera reversible. ¿Qué consecuencias usted cree que ha tenido ese debate entre nosotros?
Alfredo Guevara: no la que tenía que tener.
P: ¿Por qué?
AG: Lo cierto es que no solo estaban los jóvenes, tuvo allí a los que quedamos de la vieja generación, que es vieja, pero que con él se demuestra que es joven, a pesar de la enfermedad. Digo que no tuvo la respuesta que debió de haber tenido en aquel instante, porque creo que siendo Fidel alguien que tiene una capacidad didáctica ilímite, además, fue un momento muy dramático, muy especial, muy revelador de esa visión larga que él tiene, que no se queda nunca en un mismo lugar, yo creo que no entendimos que él estaba hablando también de la corrupción del alma, es decir, de un relativo, pero importante, perceptible, proceso de rutinización del pensamiento revolucionario.
Yo creo que él advirtió de la eventual reversibilidad de una revolución, y en este caso de la nuestra, pero advirtió también que lo más importante era que sus protagonistas no protagonizaran ese proceso. Él llamó contra la rutinización, ya lo había dicho antes y de mil maneras, y en una frase, no en ese discurso, pero estaba implícita, estaba subyacente, había dicho: “lo revolucionario es cambiar cuando hay que cambiar”. Por supuesto que en labios de Fidel jamás el cambio es hacia el capitalismo, ni el cambio es esa boberías que escucho demasiadas veces, de la transición, es hacer en cada momento lo que hay que hacer.
P: ¿Usted cree que el socialismo cubano sabe aprender de sus errores?
AG: Hay un error que no es el socialismo cubano, sino que es de los revolucionarios, en general y en el curso de la historia, que es dejarse ganar a veces por teorías y más teorías, aun si estuviera hablando de Carlos Marx. Yo estoy conociendo en este momento, porque es mi vocación, a jóvenes revolucionarios muy lúcidos, en nuestro país, están pensando en teorías, en qué dijo éste, en qué dijo el otro, en que si Marx habló de la transición, etcétera. Yo, tal vez por la edad que tengo —no me siento antiguo, me siento realmente más avanzado que esas posiciones— y creo que la realidad es que hay que producir alimentos. La realidad más importante de lo que está pasando es una revolución agraria sin ese nombre. Da lo mismo los nombres, yo me acuerdo que Raúl dijo —en un momento dado cuando Fidel empezó a hablar de socialismo abiertamente— dijo: no importa Juana ni su hermana, lo que interesa es lo concreto que estamos haciendo.
Si otras generaciones, otros cuadros —esa palabra horrible— se equivocaron o condujeron a equivocaciones, o todos nos equivocamos y hubo que rectificar, lo que sea, francamente, Garcés, no es el instante en que me interesa hablar de ello, y si tenemos pocos minutos y los estamos consumiendo, prefiero decir que el punto de partida del pensamiento revolucionario es y será siempre la realidad.
P: A mí me entusiasma, creo que de alguna manera está recurrente en su pensamiento, la necesidad de buscar obviamente soluciones concretas a los problemas que se están presentando, pero al mismo tiempo proyectar un diseño, yo creo que a más mediano y largo plazo, donde uno sepa adónde quiere llegar, y donde uno sienta la necesidad de no perder el rumbo. Usted ha sido muy crítico de la cultura de la improvisación, usted ha sido muy crítico de la ignorancia en sus discursos, en sus intervenciones, ¿con qué socialismo sueña Alfredo Guevara?
AG: Discursos, intervenciones y práctica… Ningún discurso, ninguna intervención, ninguna teoría vale un comino si no va acompañado de su conversión en práctica más lograda, menos lograda, de más alcance, de menos alcance. Yo creo que el pensamiento precede a la acción, y que la acción sin pensamiento es una locura, y el pensamiento sin acción es una bobada.
El diseño es la clave de todo. No puedes abordar nada sin prediseñarlo, pero diseñar es estudiar las opciones, es dejar caminos abiertos, es tener parámetros muy amplios, pero mucha lucidez en la corriente principal, lo que me ha mantenido en este estado de optimismo permanente a pesar de los fracasos, y de las dificultades, y de todo lo que se quiera anotar, ha sido, para mí, que nos hemos equivocado en muchas cosas, pero la corriente principal ha tenido siempre un valor ético de primer orden y una capacidad de previsión, y una capacidad, a veces, de reconstrucción.
Yo creo nos detenemos mucho, y con razón, en la gran hazaña revolucionaria de la guerrilla, del triunfo sobre un ejército poderoso, de haber sobrevivido a tantas presiones del imperio, pero tal vez la hazaña más importante de nuestra dirección, y de su lucidez, y de Fidel en particular, ha sido haber sido capaces de diseñar un nuevo programa a toda velocidad, aunque algunas cosas había empezado algo antes, para sostener la Revolución en el momento en que se derrumbó el ya falso entonces campo socialista. Yo creo que esa hazaña extraordinaria no ha sido todavía bien evaluada.
Yo creo que de todas maneras, aunque es en un pasado reciente e importante en nuestras vidas, la vida de todos nuestros pueblos, yo creo que éste no es el instante del pasado, ni aún del pasado reciente, y entonces, lo más importante es lo que está pasando, lo demás ya está incorporado, está incorporada a los más cultos, a los más conscientes, a la vanguardia, eso es la vanguardia. Yo quisiera que la vanguardia fuese mucho más amplia y que la instrucción masiva, no debemos olvidar jamás que tenemos un millón de universitarios y millones de gente preparada es decir instruida, pero no culta, y cuando eso se logre, será más fácil avanzar. Cuando eso se logre y podamos destruir la burocracia, porque tú en algún momento has dicho que siempre insisto en que la ignorancia no es revolucionaria y es enemiga de la Revolución, y mina la Revolución, pero ¡ay Dios mío, la burocracia…! Cuando alguien como Fidel dice hacer en cada momento lo que es necesario hacer, eso es ser revolucionario, la burocracia no se atreve a decir no, pero dice no en lo más profundo de sí misma.
P: Usted dijo en Revolución es lucidez —uno de los libros que compila algunos de los ensayos— “la juventud tiene por delante una gran tarea que salvo en algunos lugares no es la del sacrificio del fusil y la vida, sino de un heroísmo invisible, refundar el socialismo y salvar la izquierda.” ¿Qué claves debía llevar adelante la juventud cubana para alcanzar ese propósito, a su juicio?
AG: Me gustaría no darte respuesta sobre la juventud cubana. Ya veremos. Hay que reconquistar a fondo la esperanza que algunos han perdido, hay que pensar, el socialismo, y a veces ni el socialismo, la Revolución, que el ideal es que sea socialista, pero me basta con que sea revolución, es decir, con que rompa la rutina y vaya a transformar la realidad en la medida en que pueda. Refundar la izquierda está difícil, parecía imposible y sigue siendo difícil, pero parece posible.
P: Estamos conversando con Alfredo Guevara. Esto es Privadamente público, ya sabe que estamos en el verano con usted a las 8:30 de la noche. Yo le propongo que hagamos una pausa ahora, vamos a ver algunas entrevistas que hicimos a personas que han estado relacionadas con la vida de Alfredo, y enseguida regresamos para continuar este diálogo.
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Enrique Álvarez (cineasta): Yo creo que Alfredo es un hombre bien polémico, ¿no? además, que no le huye a la polémica, sino que la busca todo el tiempo. Es una persona que tiene criterios muy definidos y los defiende, y en este sentido las relaciones con él dependen de cuánto en sintonía tú puedes estar con sus ideas o no. No sé, yo creo que si le preguntas a diez cineastas cuál es su relación con Alfredo, todos te podrían contar una historia diferente.

Argel Calcines (editor): Yo creo que Alfredo es un ejemplo del revolucionario intelectual, del revolucionario artista, del intelectual que no cambia de casaca y te dice hoy algo inversamente proporcional a lo que decía hace cinco o diez años.

Enrique Álvarez: Alfredo es una persona que cuando te llama para conversar contigo, siempre te llama para algo preciso, algo que tiene en su cabeza, no le gustan las divagaciones, no le gusta que tú des vueltas, tú tienes que llegar y si él te hace una pregunta lo mejor es que se la contestes de manera rápida, sintética, no le gusta que uno floree mucho alrededor de nada. Y él mismo es así con uno en las relaciones de trabajo, él es muy directo, sabe lo que quiere, y yo creo que una manera de dialogar muy con él es demostrándole que uno sabe lo que quiere también.

Argel Calcines: Yo diría que Alfredo es el ejemplo del intelectual consecuente con sus ideales desde su juventud.

Jorge Luis Cortés (músico): Desde mi trinchera creo que he aportado un granito de arena a la gran montaña, sobre todo de la música popular cubana, y creo que Alfredo ha aportado muchísimo a la montaña del cine cubano y de todo lo que tiene que ver con las filmaciones, con las películas, el ICAIC en general. El ICAIC es un nombre: Alfredo Guevara.

Enrique Álvarez: En los últimos años él ha publicado libros editados por él mismo, en los que ha publicado una serie de cartas y de documentos que a veces tú dices, pero bueno, cómo Alfredo se atreve a publicar esta carta en la que prácticamente está funcionando como un censor, ¿no? la que tú puedes evaluar desde hoy: coño, esto es un acto de censura. Y él lo ha hecho con una honestidad tremenda porque, además, son documentos que cuando tú los ves a fondo están llenos de argumentaciones y de razones totalmente válidas desde su punto de vista.

Argel Calcines: Hay hombres a los que tú te acercas en circunstancias difíciles en determinados momentos, después mantienes conversaciones esporádicas, y en esos instantes tú logras saber, comprender cosas que tardarías años en comprender. Es como si te cerraran círculos en la mente, como si corroboraran tus dudas o certezas, yo creo que una de esas personas es Alfredo Guevara.

Enrique Álvarez: Yo creo que es una personalidad muy polémica, pero que nunca en su vida ha rehuido eso, siempre que ha sido frontal. Yo creo que es un intelectual que a pesar de su edad permanece totalmente vivo intelectualmente.

Argel Calcines: Yo creo, en síntesis, que sin la figura de Alfredo Guevara no puede escribirse, ni por asomo, la historia de las relaciones difíciles, pero harto fecundas, entre la intelectualidad artística y el poder revolucionario en Cuba y Latinoamérica.
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P: Me llama la atención que estábamos escuchando a Argel, estábamos escuchando a Enrique Álvarez, también a José Luis Cortés, que todos reconocen el trabajo que usted ha hecho y la relación que tienen con usted, pero son amigos que provienen, o personas que provienen de muy diversos registros, y de muy diversos espectros, ¿tiene amigos en todas partes, usted cultiva eso?

AG: No, no soy cultivante, simplemente soy natural, o por lo menos eso me creo, y persigo ante todo, como ley de vida, la autenticidad. Creo que este tipo de relaciones resultan de la autenticidad. A unos les inspira la autenticidad confianza y a otros horror, bueno, qué le voy a hacer.

P: Usted ha dicho que no es un hombre de cine. Ciertamente, un hombre que ha consagrado gran parte de su tiempo no solo a pensar la Revolución, sino también a hacerla, sin embargo, preside el Festival de Cine Latinoamericano que este año justamente cumple su treinta aniversario, ¿qué tiene de nuevo el Nuevo Cine Latinoamericano a estas alturas?

AG: En primer término te diré que sí soy un hombre de cine, pero no solo un hombre de cine. El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano es parte de ese —la palabra patriota la han tergiversado mucho— pero es de ese patriotismo latinoamericano que impregna a toda mi generación y a las generaciones con que estamos entrelazados. ¿El Nuevo Cine es nuevo? —es la preocupación mayor—, es nuevo, será nuevo mientras no supere a la generación primera. Si nos imitaran, si quisieran ser nosotros, o ser otros…, entonces se acabó el Nuevo Cine. El Nuevo Cine no por nosotros ya, fue Nuevo Cine cuando éramos jovenzuelos, es Nuevo Cine cuando otros son jovenzuelos, y seguirá siendo Nuevo Cine mientras las generaciones se sucedan con su propio mensaje, abordando su propia realidad, sometiéndola a la crítica, incorporándose a ella perdidos en el llano o ganados por la utopía.

P: Usted ha sido muy crítico de los medios de comunicación en un contexto general, pero también ha sido crítico de nuestros mensajes, a veces por banales, a veces por superficiales, a veces por estereotipados. ¿Cambiar eso, Alfredo, depende solo de los medios?

AG: Depende de que la inteligencia logre apoderarse de ellos. Desde dónde la inteligencia los ha desertificado —no lo digo bien—, bueno, los ha convertido en un desierto, no me toca decirlo ahora y aquí, lo he dicho donde lo tengo que decir. No es responsabilidad solo de los dirigentes de los medios, es falta de visión, y de información y de cultura de los medios. Yo creo que tenemos que volver a la información, y desterrar la rapidez, la desesperación por decir muchas cosas en tres minutos. Yo estoy hablando de la información reflexiva que le dé tiempo al espectador de pensar en lo que se le está hablando. Hay una especie de mentalidad de clip, todas las noticias en diez minutos, todas las noticias en imágenes directas.

Al final, el espectador dice: he estado cerca de la realidad, porque es el dominio de la imagen, pero hay que no olvidarse de pensar, de reflexionar, de buscar más información, de tener diversidad de informaciones. Ese es el gran problema. Yo no soy enemigo de los medios masivos dominantes, y creo que el más importante ahora, en Cuba, es la televisión, y más tarde será la televisión en INTERNET y no el cine.

P: ¿Y cómo usted valora la relación entre vanguardias intelectuales y medios de comunicación en Cuba? Es decir, hay quien extraña, por ejemplo, momentos pretéritos en los que muchas figuras intelectuales reconocidas, pienso, por ejemplo, en Alejo Carpentier que escribía hasta guiones para radio, para la radio cubana, había una relación muy fecunda entre ambos ámbitos, ¿Cuál es su juicio en la actualidad?

AG: ¿Y por qué no me lo respondes tú?... Yo quisiera saber porqué. Yo creo que… bueno, yo no quisiera que todo tipo de intelectual, aunque algunos muy valiosos pero mejor que se queden en los libros, y el que quiera leerlos, que los lea, pero yo creo que ciertos intelectuales que reconocen que el político es un intelectual, y que no pueden actuar en los medios para abusar de sí mismos narcisistamente, yo creo que un intelectual que va a los medios va…, sino no vale la pena, va con el bisturí en la mano a hacerle un buen rasgado a la realidad, a expresar convicciones, si las tiene; preguntas, si como en mi caso es lo que más tiene; porque me has visto afirmando a mi modo, pero yo debo decir que yo soy ante todo pregunta. Me pregunto sobre todo, y también cómo resolver los problemas que tú vas planteando.

P: Siempre que se habla de creación en Cuba, muchos mencionan al ICAIC como una institución fundacional, o Casa de las Américas, o algunas instituciones que han tenido un papel muy importante en la promoción de creadores. A su juicio, ¿a qué relación debiera aspirar el socialismo, entre un gestor de cultura, usted que lo fue tanto desde el ICAIC durante tanto tiempo, y un creador?

AG: Bueno, yo me siento un creador. Yo creo que un gestor de cultura, que es una de mis facetas, lo ideal es que sea un creador. El ideal es que no hay nada más fácil que el que un gestor de cultura sea un burócrata, sabiéndolo o no sabiéndolo. No siempre el burócrata tiene conciencia de quién es, si quieres no les llamo burócratas para que no se ofendan, porque como que no se sabe, pero son funcionarios. ¿Y qué cosa es ser funcionario? Bueno, es muy simple, es alguien apto para funcionar, pero entonces viene la siguiente pregunta; para funcionar al servicio ¿de qué diseño? Volvemos a tu pregunta, para funcionar al servicio ¿de qué protagonista? Porque el funcionario no es el protagonista. En el campo en que me he movido el funcionario está para servir a los artistas, para servir a los creadores, para facilitar su trabajo, para facilitar su difusión, para ser capaz de reconocer quién es un farsante y quién no lo es, pero para eso tiene que ser más que culto.

P: Se está terminando esta emisión de Privadamente público y hay cosas que yo…, por lo menos dos preguntas que yo no quisiera dejar de hacer. Usted ha acompañado la Revolución desde sus inicios y ha acompañado la figura de Fidel desde sus inicios también, si me tuviera que decir ahora mismo qué es lo que más admira del revolucionario, del hombre y del amigo suyo Fidel Castro.

AG: Bueno, pues es lo que más admiro de mí mismo, tal vez por eso somos o pudimos ser los amigos que hemos sido: la autenticidad y el coraje para que su autenticidad se mantenga a cualquier precio.

P: Cuando un joven dentro de veinte años lea Revolución es lucidez, o lea Tiempo de fundación, o lea cualquiera de los ensayos que ha escrito a lo largo de su vida y las cartas, y todo, de Alfredo Guevara, ¿qué no le gustaría que se dijera nunca de Alfredo Guevara?

AG: Eso no lo sé, ya se encargarán de evaluarlo esas generaciones, pero lo más probable es que ya no me lean.

P: ¿Usted cree?

AG: Bueno, no me hago ilusiones... Yo quiero operar sobre la realidad actual y más o menos inmediata. Veinte años no es muy largo, tú dijiste veinte años, bueno, tal vez sobre veinte años todavía juegue algún papel, pero no te extiendas mucho, porque la capacidad de olvido es terrible.

P: Pero hoy se le lee mucho en Cuba, usted lo sabe.

AG: No, yo no lo sé, pero me encantaría, me encantaría no por orgullo, sino para que aprovechen las lecciones de una vida real.

P: ¿Está obsesionado con el tiempo usted?

AG: Bueno, es que me falta…, pero no es el tiempo porque me falta, sino por todo lo que creo que todavía creo que debo hacer, y todo lo que falta por hacer, y yo quisiera estar al lado de los que son capaces de hacerlo.
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Fidel Castro: Lo que yo siento por Alfredo lo demuestro en los hechos, en mis relaciones con él siempre. Empezamos en la Universidad juntos hasta el día de hoy en que estuve presente en ese bello instante en que ustedes le dieron el título de Honoris Causa. Yo pienso que Alfredo, en una palabra, es un hombre extraordinario.



jueves, 17 de julio de 2008

Elogio de la locura

por Graziella Pogolotti

El mercado deslumbra, aureolado por la filosofía del éxito. Arrastra al autor por ferias y universidades, lo somete al bombardeo de los periodistas, lo entrega a la crítica tarifada



"Yo sé quien soy", afirmaba Alonso Quijano cuando, en su primera escapatoria frustrada, estaba empezando a convertirse en don Quijote de la Mancha. Nacía en aquel momento el primer sujeto escindido de la historia literaria. Tenía dos nombres, el registrado en la iglesia parroquial, y el otro, de su propia invención, construido a imagen y semejanza de un proyecto de vida. Sus antagonistas, siluetas traslúcidas, sobreviven en la memoria con la etiqueta de la función social que desempeñaron —el cura, el barbero, el bachiller—, representantes del saber y del poder constituidos. Frente a ellos, don Quijote se levanta, vencido y, sin embargo, incólume.

Su aventura lo ha transformado y ha removido profundamente la sólida entraña pragmática de Sancho. En sus lectores y en muchos personajes circunstanciales de la novela, permanece la nostalgia del deber ser en un mundo mejor. Alonso Quijano, con sencilla y honrada devoción, entrega el alma a Dios, pero no reconoce juez más allá de su conciencia. Uno de nuestros contemporáneos tiene dos nombres, Ernesto Guevara según el registro civil, Che para la historia.

Torpe cortesano, Miguel de Cervantes recibió pocos beneficios del mecenazgo y, apresado entre dos tiempos, también fueron escasos los que obtuvo del extraordinario éxito de mercado de su obra mayor. Los días del mecenazgo tardarían más de dos siglos en periclitar del todo.

En el tránsito entre el XVIII y el XIX, pintor de corte, Goya se valió de la socarronería campesina y de la ambigüedad del arte para desgarrar la pleitesía debida con la mordacidad de la sátira. Inmerso en el dolor de su pueblo, amigo de afrancesados y escépticos, el gran sordo tampoco reconoció jueces más allá de la conciencia propia. En sus ya remotos inicios, la aparición del mercado pareció liberar a escritores y artistas de antiguas servidumbres, sometidos a la voluntad del poder político —Virgilio frente a Augusto, según Hermann Broch — y a los designios de las prácticas propagandísticas de la Iglesia.

El destinatario dejaba de tener perfil reconocible. Integraba una masa informe que perseguía folletines y llenaría luego museos y galerías. Solo ante su conciencia, el artista contrae deberes en tanto ciudadano y respecto a la intangibilidad de su obra. En este último caso, de Flaubert a Joyce y Pasolini tendrá que afrontar los tribunales, a veces por razones morales y otras por motivos políticos. Así, en nuestros días, las dictaduras latinoamericanas dejaron una larga estela de mártires.

El problema de la eticidad, de la consecuencia necesaria entre vida y obra arraigaba, entre nosotros, en la tradición de las guerras de independencia. En Martí la eticidad sostiene y otorga sentido a la vida, tanto en el plano de las relaciones humanas como en el de la acción política, donde la inmediatez de la táctica no desmiente los fines de la estrategia, integrado todo ello a la inseparable creación literaria.

Liberados del mecenazgo, el arte y la literatura intentaban andar a contracorriente en el ejercicio de un sacerdocio. Eran los solitarios, los malditos, contrapuestos al mercenarismo de los gacetilleros. En la obediencia a una esencial exigencia de comunicación, el arte traspasaba la frontera de las apariencias y de los convencionalismos para entregarse a la aventura del descubrimiento. Los caminos se bifurcaban entre el compromiso social y la estricta —casi ascética— entrega a los valores absolutos de la creación.

El mercado y una industria cultural en germen parecían abrir espacios ilimitados. Acabaron por convertirse en prisiones. Las galerías limaron el poder corrosivo de las vanguardias, y las editoriales aherrojaron a los escritores, sometidos al rejuego de la publicidad, a la manipulación de los concursos y a la valoración de una crítica integrada a los intereses del negocio. Los intentos de ruptura se redujeron a sucesión de modas. Los autores empezaron a cotizarse al modo de papeles de una especulación bursátil.

En una crisis de superproducción, entre ferias y bienales, las jerarquías se diluyen, la saturación borra la memoria. Obnubilados por la filosofía del éxito, los artistas se instalan en la opulencia y se dejan arrastrar por la seducción del mundo mediático.

El muralismo mexicano y la narrativa de los 60 rompieron el aislamiento de la América Latina. En ambos casos, la asimilación de los códigos forjados por la cultura occidental se conjugaba con el estreno de una mirada diferente. Esa inserción de la contemporaneidad de nuestras expresiones artísticas no se tradujo, sin embargo, en el reconocimiento de una significativa tradición de pensamiento, capaz de desarrollar un diálogo productivo con otras fuentes. Las ideas tienen poca suerte en el gran mercado, sobre todo cuando quebrantan los esquemas establecidos. Más asimilables, las artes y las letras encuentran canales de comunicación con el destinatario anónimo, vacacionista complaciente, acomodado muy pronto a la reiteración de prácticas ayer abrillantadas por la novedad.

La expansión del mercado modificó las prioridades respecto a la función del arte. Los artistas asumieron un anticonformismo militante. El rey Ubu tenía algo de broma, a la vez que fulminaba el teatro digestivo. Los códigos expresivos se modificaban en rápida sucesión. La creación privilegiaba la aventura del conocimiento, afincada en las distintas circunstancias de la condición humana.

Periférica primero e inscrita luego en un proceso revolucionario, Cuba permaneció hasta los finales de la década del 80 del siglo pasado al margen de los rejuegos especulativos. Tan solo algunas zonas de la música popular padecieron la lamentable manipulación por parte de disqueras leoninas. Los cultores de música culta, los escritores y los artistas plásticos subsistieron entregados a una suerte de sacerdocio, hasta que el proyecto socialista favoreció la aparición de un destinatario real.

El tardío nacimiento de un mercado artístico en escala muy modesta respondió a factores extrartísticos. De inspiración conceptualista, la plástica había incorporado, en el viraje de los 80, una voluntad de crítica social que concitó el interés de especialistas, acentuado después del derrumbe de la Europa socialista. La sucesión de acontecimientos espectaculares que siguieron a la desaparición del muro de Berlín, desató una fiebre especulativa en torno a los problemas de la producción simbólica representativa de una etapa que se estaba clausurando. Medallas y condecoraciones se vendieron en ferias de baratijas, mientras obras del realismo socialista entraban a formar parte de colecciones públicas y privadas, como testimonios tangibles de una arqueología contemporánea. Superviviente de la catástrofe, Cuba despertaba la curiosidad universal.

La crisis económica, la gran apertura al turismo y la posterior despenalización de la tenencia de divisas introdujeron ingredientes de alto peso específico en una situación compleja, cargada de interrogantes nunca antes planteadas. Peregrinos de toda laya acudieron a la Isla, desde periodistas deseosos de obtener una cobertura de primera mano del desplome anunciado, hasta depredadores dispuestos a beneficiarse de la miseria de muchos con el contrabando de objetos valiosos.

Se multiplicaron las exposiciones internacionales, así como la adquisición de piezas por parte de museos y colecciones privadas. Los cubanos participaron en renombradas bienales. Los tiempos light suelen ser veleidosos. El boom de las artes plásticas fue pasajero, aunque dejó secuelas. Colocó en las subastas a las promociones de la vanguardia, hasta entonces marginadas de los rejuegos mercantiles. Ofreció a algunos artistas nuevas redes de relaciones.

La curiosidad de los espectadores, tamizada por el trasfondo político y por vestigios colonialistas, no mostró interés en la lucha por la supervivencia. Prefirió detenerse en la imagen del deterioro de las ciudades y en expresiones más o menos auténticas de la religiosidad afrocubana.

El intercambio de los escritores cubanos con sus pariguales adquirió, alentado por el auge de las ideas de izquierda, en los 60 del pasado siglo, una intensidad sin equivalente en etapas anteriores. Las publicaciones circularon más allá de la Isla, se tradujeron libros y antologías, y se produjo el descubrimiento internacional de la obra de Lezama.

En la crisis editorial de los 90, algunos empresarios de poca monta intentaron sacar provecho del silenciamiento forzoso de las imprentas y firmaron contratos abusivos con escritores necesitados de retribución y deseosos de situarse en un espacio público internacional. Unos pocos se vieron favorecidos por editoriales de renombre. Pero muy pronto la manipulación política estableció las reglas del juego, mediante concursos tarifados y una publicidad mediática bien pagada, para fabricar una carrera hacia el éxito sustentada en razones extraliterarias y en un empleo primario de fórmulas con sabor a disidencia.

Más que una exploración en profundidad de las contradicciones latentes en la sociedad, el mercado estimulaba con frecuencia la reiteración de estereotipos. Volver sobre lo gastado por el uso responde a bien aceitadas fórmulas de propaganda montadas sobre el referente implícito de los procesos de desgaste del socialismo europeo. Andar por ese campo trillado implica privilegiar un destinatario acomodado al apacible repaso de postales turísticas. Sustituye el necesario ejercicio crítico concebido, en primera instancia, para el protagonista de estos años difíciles, perturbadores, a veces confusos.

Hay en Bucarest un fascinante museo de la aldea. Evoca un tiempo en que el campesino producía sus alimentos y los enseres indispensables para el trabajo y la vida cotidiana: mesas, sillas y cubiertos de madera, platos de cerámica. Del telar doméstico salían las blusas cuyos hermosos bordados inspirarían un día a Matisse. Los artesanos ocupaban entonces el lugar de los artistas cuando la precariedad de la existencia no dejara margen para el intercambio.

El crecimiento de la sociedad generó mayor disponibilidad de bienes e impuso la especialización. La comunidad empezó a sostener a sus juglares. Las cortes se proveyeron de un séquito de artistas que luego fundarían talleres para cumplir encargos de los señores y de la Iglesia. Con la imprenta y la gran manufactura de Rubens germinaba lo que hoy llamamos mercado del arte. En vírgenes y en mujeres de desbordante sensualidad se reconocía la mano del autor. El asunto era mero pretexto para ir entretejiendo otra historia.

El mercado puede ser un medio de distribución de bienes culturales. En algún momento contribuyó a la democratización del libro y acrecentó el círculo de los coleccionistas de arte más allá del ámbito de la aristocracia. En los días que corren, la especulación financiera privilegia el valor de cambio frente al valor de uso. Algunos objetos se conservan, lejos de manos y ojos, en cajas de caudales. La manipulación política erige monumentos y silencia auténticas expresiones de la creación. Una cortina ruidosa entorpece la comunicación entre el autor y su destinatario, cada vez más vulnerable ante los efectos ilusorios de la fanfarria y al plácido acomodo mental.

La crisis de sobreabundancia amenaza el porvenir del arte entendido como aventura riesgosa del conocimiento. Ante esa avalancha, los gobiernos han intentado medidas proteccionistas para defender la industria nacional y para proteger las zonas experimentales, aunque el liberalismo económico deja poco resquicio para las inversiones en el terreno de la cultura.

Este contexto impone el replanteo de la eticidad del artista, aún más dramático cuando está situado en la periferia del main stream y en un país sujeto a presiones de todo orden. Cursaba yo el último año de la carrera cuando un profesor, a las muy tempranas siete de la mañana, nos preguntó acerca de la deontología, ciencia de los deberes. Nunca he reflexionado sobre el tema en términos abstractos, aunque pienso que toda consideración ética se sustenta en un compromiso profundo con la verdad y es marca distintiva del ser humano en plenitud de conciencia y lucidez.

Esa búsqueda de la verdad, recurrente, fragmentaria, provisional y, sin embargo, capaz de vislumbrar la totalidad en la percepción del instante constituye razón de ser e impulso de los procesos de creación artística. Es el arranque que condujo el esfuerzo de la mano a la práctica de moldear formas más allá de apremio utilitario. Era una acción gratuita dirigida a conjurar el misterio, a comunicarse con otros, a dejar huella en el planeta aun no desbrozado, a entender las cosas del mundo y de la naturaleza.

Porque un fragmento de verdad emergió de las circunstancias y las trascendió, seguimos atentos a las historias de Aquiles y de Odiseo, tanto como a la angustia de un niño en espera del beso de la madre. Aureolado por la filosofía del éxito, el mercado deslumbra. Arrastra al autor por ferias y universidades, lo somete al bombardeo de los periodistas, lo entrega a la crítica tarifada. Pero condicionado por sus propias necesidades, fabrica la desmemoria implacable del ayer. Para satisfacer al consumidor, el espectáculo requiere nuevos rostros, la apariencia de la diversidad en la reiteración de lo mismo.

"Yo sé quien soy", afirmaba Alonso Quijano a la hora de reconocerse Quijote y echar a andar con armas de utilería para desafiar molinos de viento y también a los servidores del Santo Oficio, para solidarizarse con mozárabes condenados al exilio después de haber arraigado por generaciones y fundado familias con el trabajo honrado. Perdedor en las armas, condenó el falso saber en las letras. Salió de la cueva de Montesinos con el estremecimiento de la duda y atravesó la amarga experiencia del bufón de corte en el entorno palaciego de los duques.

Escindido entre la cotidianidad del pobre hidalgo de aldea y la ancha perspectiva abierta a la imaginación, entre el pragmatismo de Sancho y la utopía del Quijote, la sabia locura del personaje cervantino coloca al escritor frente a un espejo crítico. Su patético anacronismo ilumina las contradicciones del presente y proyecta su voz a través de los siglos.

La locura es, entonces, máscara de lucidez, porque los gigantes se esconden tras la apariencia de los molinos, porque la razón profunda está en el poder de la palabra, invención del mundo, sustancia del sentido de la vida, fundamento de toda eticidad, escindida también entre el ser y el deber ser.

Tomado de La Jiribilla,

viernes, 13 de junio de 2008

Sus ideas, son parte del tesoro histórico de esta nación que hoy nos toca construir como generación

por Antonio Gutierrez Laborit*

Se habla en nuestra cultura de dos espíritus que se enfrentan, el espíritu de Próspero y el espíritu del Caliban, el primero intenta dominar e imponer, incluso por la fuerza avasallante, sus formas de gobierno y modelos de desarrollo, el segundo, el nativo, el hombre humilde de esta tierra, que los prósperos dibujan como un ser grotesco, lucha a diario por su libertad, por destruir las cadenas que lo atan y subyugan.

Los pueblos saben reconocer a los calibanes, a los hombres que sintetizan el pensamiento de la nación y quieren la libertad plena de los seres humanos, de esa estirpe de Calibanes son los hombres por los que hoy nos reunimos aquí en franco homenaje.

Calibanes son, Maceo y Ché, a los que nunca les tembló la mano para enfrentar a los prósperos de espíritu que intentan cambiar el destino de nuestros pueblos.

El primero, hijo de las segundas uniones de Marcos, venezolano que llegó a Cuba de contrabando, pues las leyes españolas prohibían la entrada a la isla de personas negras, y de Mariana Grajales, hija de dominicanos, fue el inigualable luchador por la independencia patria, el soldado que el mismo día que se alzó en armas alcanzó el grado de sargento y diez años más tarde ya era Mayor General, el que vio caer a su padre en combate, el amantísimo esposo, el hombre sensible que derramó sus lágrimas de bronce por la muerte de sus dos pequeños hijos, María de la Caridad y José Antonio, víctimas de los avatares de la guerra; el hombre digno de Mangos de Baragüá, el de las 25 heridas en su inmortal cuerpo, el que tiene tanta fuerza en la mente como en el brazo.

El segundo, es el tercer miembro de la expedición del Granma, cuando no había ni armas, ni hombres, ni yate, el que de niño intentó escribir su propio diccionario de filosofía, el estudiante de medicina que recorrió toda la América nuestra, el que le tomó tanto cariño al estudio del marxismo que llamó a sus fundadores Carlitos y Federiquito, el lector incansable, el eterno guerrillero, el jefe intransigente, el hombre que declaraba su amor de manera espontánea, el presidente del banco, el ministro, el galeno feliz por firmar el certificado de defunción del latifundio en Cuba, el creador del trabajo voluntario, el Tatú del Congo y el Ramón del Ñancaguazu, el arquetipo de comunista.

Maceo y Ché por coincidencias de la azarosa historia americana nacieron el mismo día, combatieron en las mismas tierras, afrontaron los mismos peligros y lucharon contra enemigos similares.

Sus ideas, son parte del tesoro histórico de esta nación que hoy nos toca construir como generación, las nuevas condiciones en que se desarrolla la Revolución cubana exigen de la creatividad, la disciplina, el control, la reflexión profunda y sin tapujos que hombres de la estirpe de Maceo y el Ché nos legaran.

A nuestra generación le toca mantener en alto las ideas de estos hombres, nos toca admirarlos y seguir el ejemplo que nos legaron sin cometer el pecado de convertirlos en Dioses, las personas nuevas que hoy luchamos por mantener vivas las ideas de Maceo y Ché debemos estar consientes de que esa continuidad solo es posible lograrla peleando contra todas las formas de dominación; no teniendo miedo a examinarnos a fondo y criticar nuestros errores y debilidades; partiendo de lo que existe, pero no para someternos a lo que existe; solo se logra trabajando y creando, con método y entusiasmo, consolidando y arriesgándose a la vez, atreviéndose a vencer.
Esa es nuestra tarea.

Repitamos junto a Maceo
¡Viva Cuba libre!

Y junto al Ché digamos:
¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

*Palabras pronunciadas en el Acto homenaje al natalicio de Maceo y Che en la Universidad de las Ciencias Informatica.

miércoles, 11 de junio de 2008

Los intelectuales, la cultura y la sociedad cubana

por Graziella Pogolotti

"La definición del campo cultural cubano y su vínculo con las instancias políticas han sido manipuladas mediante la puesta en circulación de estereotipos vulgarizados a través de campañas mediáticas y aceptados como verdades en muchos círculos académicos. La referencia implícita al modelo soviético soslaya los rasgos específicos del proceso cubano en este como en otros terrenos."


El reciente congreso de la UNEAC señala un hito en la proyección pública de la comunidad intelectual cubana. Ha sido un proceso complejo, atravesado por etapas de retrocesos y malentendidos. En 1959, los escritores aspiraban a romper el aislamiento en que habían permanecido hasta entonces. Virgilio Piñera, entre otros, insistía en el monopolio del diálogo con la sociedad ejercido por los periodistas. Buena parte del debate en los años subsiguientes se concentró en las vertientes de la creación artística y literaria y en el alcance ideológico de esa producción. A pesar de la difusión del pensamiento de Antonio Gramsci, pocos comprendieron en aquel momento la dimensión cultural del problema, inscrito en el sistema de valores que alentaba el proyecto social de la Revolución. En los años noventa del pasado siglo, fue madurando una nueva perspectiva, estimulada paradójicamente por los años duros de la crisis económica y por el derrumbe del campo socialista.

En esas circunstancias, el desarrollo de los programas educacionales y la expansión de las instituciones culturales a lo largo del país, modificaron de manera imperceptible y, sin embargo, sustancial los términos del diálogo con la dirección política de la nación. De la tradicional dicotomía entre vanguardia artística y vanguardia política, se estaba pasando al concepto de comunidad intelectual, articulada orgánicamente al cuerpo vivo de la Isla.

El punto de giro más visible se produjo en 1998, cuando el sexto congreso de la UNEAC, sin descuidar los temas específicos, centró los debates en torno a una ponencia titulada Cultura y sociedad. El análisis partía del reconocimiento de los efectos de la globalización en el mundo contemporáneo y sus repercusiones en la conciencia identitaria que, con su capacidad de traspasar fronteras, tenía resonancias en el interior del país. Señalaba, así mismo, las desgarraduras del tejido social derivadas de la aparición de “bolsones de capitalismo” y el consiguiente acrecentamiento de las desigualdades.

Diez años después, en el séptimo Congreso, Cultura y sociedad vuelve a constituirse en columna vertebral del debate. Sin desconocer su antecedente explícito, la perspectiva asumida, más que sociológica, es estrictamente cultural. Partiendo de las insatisfacciones respecto a la recreación, subvierte la compartimentación de la vida entre horas disponibles entregadas a la mera distracción y aquellas dominadas por el aburrido compromiso laboral. La imagen corporativa, expresión concreta de la globalización, difunde un concepto del entretenimiento que establece los paradigmas de la felicidad y, con ellos los modelos de vida. Centrados aparentemente en la exacerbación del individualismo, son fórmulas homogeneizadoras articuladas a un sistema de valores. Promueven el no pensar, anulan el espíritu crítico, generan reflejos condicionados y enmascaran, tras el disfrute de la evasión momentánea, la consolidación de un dominio hegemónico.

Por esos motivos, el vínculo entre cultura y sociedad se coloca en el ámbito de los valores, forjados en la familia, en la escuela, en el pensamiento religioso de raigambre diversa, en la praxis de las organizaciones políticas, en estructuras ideológicas, en los mecanismos de recompensa y castigo asumidos por el cuerpo social y los poderosísimos medios audiovisuales dominantes en el mundo contemporáneo. En la siembra de valores se entrelazan sensibilidad y raciocinio. Se remiten siempre a un deber ser explícito o implícito, a una ideología explícita o soterrada.

Al situarse en ese terreno, el séptimo congreso de la UNEAC, desde la perspectiva de la Revolución y teniendo en cuenta los conflictos de la contemporaneidad, abrió el espacio a una profunda reflexión acerca de la realidad concreta del país, inscrita en el contexto del mundo globalizado. Una crítica basada en fundamentos analíticos animó debates que abordaron problemas acuciantes de la educación, los medios masivos de difusión, la preservación de las ciudades, la pervivencia de estereotipos excluyentes respecto a la raza y la orientación sexual. Se trataba, de establecer las premisas indispensables para configurar, de manera efectiva, el programa de trabajo futuro de la UNEAC.

Lo más significativo, sin embargo, se ha venido haciendo perceptible después de la clausura del Congreso. En la práctica del diálogo entre los escritores y artistas, así como mediante el que se ha vertebrado entre ellos y las altas instancias de la dirección política del país, se está rediseñando la función de los intelectuales en el conjunto de la sociedad. El Congreso ha tenido, en efecto, una gran resonancia popular. Para los cubanos carecen de sentido las etiquetas al uso en la gran prensa internacional que tildan de oficialista a los intelectuales adheridos al proyecto revolucionario, a la vez que intenta promover una sociedad civil caracterizada por la oposición sistemática. Desde la diversidad de nuestras voces y oficios, aspiramos a seguir fecundando una patria construida por todos para el bien de todos.

Los escritores y artistas seguimos conquistando, paso a paso, el espacio público que reclamaba Virgilio Piñera y Alejo Carpentier, cada uno a su modo, hace casi cincuenta años. El proceso ha sido largo, no exento de tanteos y retrocesos. Había que vencer obstáculos y zonas de desconfianza, algunas de ellas acumuladas por el pensamiento de izquierda a través de una historia marcada por acercamientos y rupturas. Entre nosotros, los siempre silenciados, tuvieron que comenzar por hacer visible la creación artística a través de la fundación de editoriales, galerías museos, grupos de danza y teatro, multiplicación de conjuntos musicales y afirmación del cine nacional. Luego, la institución que los agrupaba empezó a definir su perfil. Más que un gremio o un centro promotor de las arte, la UNEAC se constituyó en canal para el diálogo con la sociedad. Con la crisis económica y el derrumbe del campo socialista, cultura y nación se entrelazaron en la reivindicación de la identidad. La lucha por la supervivencia exigía, al mismo tiempo, la preservación de los valores con vista a mantener viva la semilla del porvenir. Ante ese desafío, atendiendo a las demandas del siglo XXI , la UNEAC se redefine y reconstituye, portadora siempre de las inquietudes de sus miembros, los escritores y artistas cubanos.

lunes, 21 de abril de 2008

Debatir es participar, participar es intervenir

por Julio César Guanche

Enviado el Jueves, 10 de Abril del 2008.

Nuestra América"Necesitamos la participación, no como la convocatoria a participar de algo que no hay forma de cambiar, sino como la posibilidad abierta de transformar la realidad" • Intervención de Julio César Guanche en el VII Congreso de la UNEAC, La Habana, abril del 2008


Esta intervención tiene como asunto la relación entre la idea y la práctica de la participación. Me referiré a la cultura de la participación como clave del ejercicio socialista del poder. Para abordarla, me referiré a cuatro dimensiones: 1. las condiciones de la participación, 2. la cultura en la que ha de desarrollarse, 3. las consecuencias que produce y 4. el sentido de la participación, o sea, participación con respecto a cuál horizonte.

1.- Las condiciones de la participación

Como todos sabemos, el 17 de noviembre de 2005 el Comandante en Jefe Fidel Castro pronunció un discurso que planteó la posibilidad de la reversión del socialismo en Cuba.

Sin embargo, por la magnitud de ese cuestionamiento pensamos que todavía debe producir repercusiones más profundas que las alcanzadas hasta hoy, en el sentido de una discusión colectiva, amplia, propositiva, que se pronuncie no solo sobre el diagnóstico de los problemas sino también por cuál sería el margen socialista de sus soluciones, si entendemos por socialismo la ampliación permanente de los contenidos ciudadanos de libertad, justicia y dignidad humanas.

Este discurso —y otros con su mismo sentido— ciertamente han sido muy analizados. Pero este debate no conseguirá toda la eficacia que debe alcanzar si acaso se entiende solo como la elaboración de una lista de problemas. Para que este debate alcance una dimensión más efectiva, debemos acompañarlo entre todos con las preguntas sobre: 1) los presupuestos del debate, o sea, la información y la comunicación política necesarias para colocarse como un actor en él; 2) la promoción y la defensa de una esfera pública donde se pueda verificar tal debate en un marco político cada vez más ampliado; y 3) la incidencia —o sea, el impacto— que lo debatido pueda alcanzar sobre el curso de la realidad.

Aquí, es necesario combatir un enfoque antiintelectualista que no promueve el debate diciendo que este es mucho “pensamiento y poco estar en la concreta”. Pero ese discurso que cree necesario resolver primero los problemas materiales para después poder pensar, es una contradicción. No es posible resolver con eficiencia los problemas, y menos hacerlo desde una perspectiva socialista, sin pensar primero las soluciones y, sobre todo, sin discutir el enfoque político de esas soluciones.

Para apoyar y sobre todo para seguir estos discursos, defendemos un debate que es así mismo “estar en la concreta”. Con esto, recordamos una idea esencial del marxismo: nada hay más práctico que una buena teoría, con el Lenin que decía: “sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria”.

2.- La cultura de la participación

Sin cultura política socialista no puede existir la participación que necesita el socialismo.

Sin embargo, se nos presenta un problema con el propio concepto de cultura política. Con frecuencia, los usos del término privilegian una acepción que la reduce a su concepción “letrada”, la que se transmite en las escuelas, los medios de comunicación y las agencias encargadas de “formar valores”.

Sin embargo, además de esa cultura que llamamos “letrada”, cuyos problemas no abordo aquí pues hay ya un buen número de valiosas intervenciones sobre ese campo, existe otra dimensión de ella que se forma a través del propio funcionamiento social, de los valores que se forman con independencia de los medios de comunicación, de la escuela, por la forma misma en que transcurre materialmente nuestra vida, que a veces, si no va en contradicción con la primera, muchas veces guarda una relación bastante contradictoria.

Debemos recordar que no solo con libros y con televisión se forma “cultura”. La cultura socialista se consigue en las ideas y en los hechos con relaciones sociales socialistas, con los usos públicos del saber, con espacios culturales que reproduzcan una espiritualidad cada vez más rica por más compleja, con la socialización de la economía, con la redistribución creciente del poder entre la ciudadanía, con la extensión de la información política, con la ventilación pública de los problemas públicos, con la ampliación del control popular sobre la política.

La ampliación de la cultura de la participación solo puede lograrse en los hechos con la profundización de la política de la participación. Para participar hay que saber participar, y educarse para ello, pero no hay otra forma de hacerlo que participando.

3.- Las consecuencias de la participación

La discusión desde Cuba sobre la alternativa que significa el socialismo respecto al mundo dominado por el capitalismo tiene la especificidad de contar aquí con una revolución triunfante, proceso que es en sí la alternativa. Entonces, ¿cómo formular desde el poder una alternativa, tanto al capitalismo, como al propio estadio alcanzado por la Revolución?

Hacer la crítica del capitalismo y del imperialismo es imprescindible, pero ello obliga al mismo tiempo a hacer la crítica de la organización revolucionaria, de la forma que asume la democracia socialista, y de los errores eventuales de su construcción. La exigencia de discutir estas cuestiones no es solo un problema “de los intelectuales”. Se trata de la necesidad de un debate de la sociedad cubana sobre sí misma.

Esto es lo que más necesitamos: la participación no como la convocatoria a participar de algo que no hay forma de cambiar, sino como la posibilidad abierta de transformar la realidad, lo que supone revisar, continuándolos y/o rectificándolos sobre la práctica, diseños de relación política que no brindan las posibilidades de participación que espera una ciudadanía con la formación cultural y política de la cubana.

4.- El horizonte de la participación o qué es la revolución en la Cuba de abril de 2008

Delinear la estructura socioclasista cubana de hoy, registrar a fondo los fines que persiguen los diferentes estratos y grupos sociales, así como conocer qué significa la Revolución para cada uno de ellos, es imprescindible para articular los imaginarios hoy existentes en un cuerpo más diverso y sólido, capaz de abarcar mayores sectores sociales y de hacerlo con mucho mayor calado.

En un escenario de estructuración social como el existente hoy en Cuba, acaso el instrumento más eficaz para gestionar el consenso socialista sea concebir la política como un discurso en sí mismo diferenciado, orientado hacia la afirmación de la diversidad social.

La diversidad es aquí y ahora la fuerza principal de la ideología socialista, su expresión material es el vehículo que mejor puede disponer a la sociedad cubana, desde la afirmación y el respeto de las diferencias, a armar la defensa colectiva de este proyecto socialista de independencia nacional y de soberanía popular.

Para ello, es necesario afirmar una y otra vez una idea esencial en la ideología revolucionaria: el socialismo no es solo un método de distribución, sino un cambio cultural en la comprensión de la vida: una moralidad de la libertad, de la justicia y de la fraternidad humanas.

Muchas gracias


viernes, 28 de marzo de 2008

El VII Congreso de la UNEAC: De palabras a los intelectuales a Caliban digital

Por Maribel Acosta

El próximo 1 de abril dará inicio en el Palacio de Convenciones, en La Habana, el VII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, luego de su última edición en noviembre de 1998. Una década después de aquel acontecimiento en los finales del atormentado siglo XX, a casi 50 años del triunfo de la Revolución Cubana, el escenario nacional e internacional para las discusiones de la intelectualidad de la isla es bien distinto. No hay dudas. Sin embargo, un común denominador parece traspasar las hendijas del tiempo: Caliban continúa voceando sus derechos de soberanía e identidad.



Aquel personaje mítico de Shakespeare, que por obra y gracia del talento y la honradez intelectual del cubano Roberto Fernández Retamar asomó a la palestra de las polémicas en los 70 y, se convirtió en símbolo de la rebeldía anticolonial de nuestros pensadores y pueblos del Sur, tiene mucho que hacer todavía.


Caliban, con la lengua y los conceptos que el conquistador Próspero le legó en su colonización sangrienta, lo enfrenta, lo desmiente, lo desafía. Ahí está su reto.


En esta isla de Caliban se deben contar los caminos.


Corría el año 1961: Ruptura de las relaciones de Estados Unidos con Cuba. Alfabetización. Victoria de Playa Girón. Declaración del carácter socialista de la Revolución. Días 16, 23 y 30 de junio, en la Biblioteca Nacional, junto a Fidel, la intelectualidad discute temas de la libertad para la creación artística. Palabras a los intelectuales fue el resultado de aquella reunión que en el discurso de Fidel remarcó la libertad creadora y trajo consigo la definición que pasó a ser guía en la práctica cultural cubana: "Esto significa que dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada. Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie. Por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la nación entera, nadie puede alegar con razón un derecho contra ella."


Ese encuentro sentó las bases para la fundación de la UNEAC en su Primer Congreso, que se efectuó en el Hotel Habana Libre, en la capital cubana, en agosto de 1961.


La década del 60 trajo epopeya, explosión creativa sin precedentes y, turbulencia. Nació la magnífica visualidad de la Revolución desde el cine, la plástica, la obra literaria y artística. Nacieron Prósperos dentro de la Revolución misma y, errores y desaciertos. La década del 70 le siguió con su carga de contradicciones y de enrumbamientos cuando se crea el Ministerio de Cultura en 1976. Al decir del escritor cubano Ambrosio Fornet -en reciente confrontación sobre la época- el nombramiento de Armando Hart como ministro de Cultura marcó un hito por su irrebatible brillantez de intelectual revolucionario y su inmensa decencia personal.


Los caminos han seguido en el eterno enfrentamiento entre Caliban y Próspero (los de adentro y los de afuera; los de dentro de uno mismo, con tanto camino difícil andado).


Repasamos los 80, en que el proceso de rectificación de errores en la sociedad cubana y la caída de los paradigmas del llamado "socialismo real", generó un arte de cuestionamiento social, de irrupción en la política, de problematización de la existencia misma. Abruptamente paró. Sobrevino para Cuba la crisis económica posterior a la desintegración de la URSS en 1991. Comenzó lo que se dio en llamar la diáspora de los artistas cubanos por el mundo. Se pospuso el debate acerca del recuento de los caminos. Caliban y Próspero volvían a batirse como en duelo antaño.

En 1993, en medio de la aguda crisis económica cubana, del derrumbe de los modelos socialistas y del apogeo neoliberal que en lo que económico e ideológico se abrió paso en el mundo; en medio del proclamado fin de la historia y del comienzo del unipolarismo norteamericano; la Unión de Escritores y Artistas de Cuba celebró su V Congreso. Salvar la cultura, como salvación de la nación misma fue el llamado de Fidel. Resultaron de los debates, el mayor respaldo a las instituciones culturales y el aumento de las inversiones en este terreno. En esos tiempos, Abel Prieto, primero Presidente de la UNEAC y hoy Ministro de Cultura, ha tenido y tiene un lugar principal. Ya en los finales del siglo XX, en 1998, la UNEAC celebró su VI Congreso. De nuevo junto a Fidel se analizaron fenómenos de la sociedad cubana -que impactada, emergía de los augurios apocalípticos con que el mundo la miraba unos años antes- y la intelectualidad examinaba "la marginalidad, la discriminación racial, el gerencismo, la asimilación acrílica de los patrones del mercado, el desconocimiento de nuestras jerarquías, la degradación y miamización en la arquitectura y en la ciudad y la banalidad en los medios".


La Cuba de entonces se reinsertaba en su entorno natural, América Latina. Soplaban otros aires de rebeldía en el continente, pero la empecinada isla había pagado caro, en dos generaciones al menos, su utopía de humanismo. Caliban tenía -y tiene- que reconstruir arduamente el arsenal de valores y de sueños que en la sobrevivencia heroica se han malherido.


En los últimos diez años, la Revolución Cubana abrió -poco a poco- un proceso de reencuentro consigo misma. El siglo XXI visualiza una sociedad compleja, mediada por las cinco décadas de lucha incesante de Caliban y por los ventarrones difíciles internos y externos. Próspero creó las autopistas de la Información para sacar ventaja. Caliban requiere apropiárselas para seguir haciéndole frente en la cruzada infinita.

Vino la difícil pregunta ¿Sobrevivirá la Revolución? Vinieron nuevos incidentes que requirieron apurar el paso en la automirada: Las polémicas electrónicas acerca de la política cultural de la Revolución en distintas etapas, y en particular en el denominado quinquenio gris (primera parte de los 70 del siglo XX) que durante el 2007, dieron lugar en la Casa de las Américas a la conferencia Quinquenio gris: Revisitando el término, encuentro de unos 300 escritores y artistas en un ciclo organizado por la revista Criterios y que tuviera seguimiento en temáticas y citas.


Este encuentro, que desgajó también en la necesidad de enfilar la polémica y la mirada del pasado para proyectar futuro, que retomó la diversidad y discusión democrática como credo del socialismo verdadero, tuvo una amplificación mayor en las discusiones que propiciara el Partido Comunista de Cuba en los demás sectores de la sociedad nacional acerca de los problemas más acuciantes y las miradas más disímiles, entre ellos la propia cultura y los medios de comunicación. Este es el nuevo escenario de Caliban para batallar.

En la Convocatoria al VII Congreso de la UNEAC, lanzada durante el propio 2007, se anunciaba que los debates serán encaminados a "la reflexión sobre problemas, contradicciones y conflictos presentes en el mundo de hoy y en el pulso de nuestra vida espiritual".

Expresaba la convocatoria además, que "el movimiento intelectual y artístico en su conjunto y los diversos factores políticos y sociales que se relacionan con la satisfacción de las necesidades espirituales de nuestra población, tendrán que dar continuidad a muchos de los asuntos que se han ido abordando en los diez años que median de uno a otro Congreso, y a la vez, deberán focalizar los nuevos y acuciantes problemas que se revelan. Los jóvenes creadores involucrados en el proceso del Congreso, junto a destacadas personalidades de otras generaciones que integran la vanguardia intelectual, están en condiciones de aportar responsablemente el espíritu de renovación que se requiere en estos tiempos y, a la par, trazar las pautas de continuidad con la labor precedente."

¿Dónde está Caliban por estos días?

Caliban deberá estar en todas partes como nunca antes. Necesitará la sabiduría de la Ñusta Hurcawara del lago Titicaca y la fuerza del mambí redentor. Caliban peleará por primera vez sin Fidel presente, de imponente verdeolivo y verbo. Deberá probar que aprendió y lo mejoró. Deberá creer en sí mismo y en su obra. Deberá contar con los sonidos y los cantos todos para que ¡viva! la Revolución con la misma vehemencia con que dio su primer grito de ¡Viva Cuba libre!


Termino agradeciendo a Roberto Fernández Retamar -que es también Caliban- por prestarme, para despertar mis "entendederas", su concepto-metáfora. Me convertí gracias a él y a los tantos de su generación. en una amante de la calibanología


martes, 26 de febrero de 2008

Silvio Rodríguez: "El socialismo cubano no debe dejar de soñar"

Publicado en Rebelion

El cantante cubano habla en una entrevista en sobre la sucesión de Fidel y asegura que no soportaría "que se pretenda humillar nuestra historia y someter nuestra soberanía"




¿Cómo se imagina la evolución de su país después de la renuncia de Castro?


Antes y también después de la renuncia de Fidel, mi deseo es que el socialismo cubano, sin dejar de pensar en el mañana, esté también a la altura de las necesidades de hoy. Que no deje de soñar y desear un ser humano y una sociedad mejores, pero desde la perspectiva que da la actualidad, no desde la que prefiguraron los pioneros del socialismo. Una vez lo dije en la Asamblea, cuando fui Diputado: que nuestro socialismo debía ser siempre perfectible.


¿Qué papel jugará el PCC? ¿Puede entorpecer la apertura, si la hubiera?


Desde mi visión de hombre sin partido, aunque con criterio, el PCC tiene el deber de recoger todas las opiniones del país, no sólo las de los que están a su favor. El PCC, por ser partido único, está obligado a ser plural y polémico en sí mismo, porque las contradicciones, la crítica y la autocrítica son fuentes muy importantes para el avance de cualquier sociedad.


¿Y la emigración y exilio?


Ambas palabras parecen sustantivas. Uno dice emigración y piensa en economía, y dice exilio e inmediatamente piensa en política. Creo que ambas pueden jugar su papel en el devenir cubano, cada una en su medida. La emigración porque ha sido una víctima de la realidad. El exilio porque es una respuesta a la misma. Lo único que no soporta ni creo que llegue a soportar la mayoría de los cubanos es que se pretenda humillar nuestra historia y someter nuestra soberanía, y con ello traicionar los ideales de José Martí.


¿Cuál es el principal riesgo que corre Cuba en este nuevo período?


Una interpretación errónea de los signos sociales, cegarnos ante la necesidad de un crecimiento, aunque no creo que eso sea lo que vaya a pasar. Eventualmente también pudiera aparecer algún "genio" de la Casa Blanca que de pronto decida "ayudarnos" con marines. Ese tipo de barbaridad está siempre latente, por desgracia.


¿Cree que la ingerencia extranjera podría llevar a Cuba hacia la Guerra Civil?


Una injerencia extranjera fundiría la nación cubana a la sagrada función de defenderse.


¿Qué papel puede jugar España en este proceso?


Creo que el que juega últimamente no está mal. Un diálogo fraterno siempre ayuda.


¿Qué modelo de país, qué sistema desearía para el progreso de Cuba?


Somos parte del llamado Tercer Mundo, donde el modelo neoliberal está en crisis, por ser camino de explotación y sometimiento. Así que por historia, por posibilidades, por nivel de desarrollo y hasta por geografía creo que el sistema que nos corresponde es el mismo que tenemos, o sea el socialismo. Tampoco dudo que el socialismo algún día pueda dar lugar a un sistema superior, pero eso estaría por ver.


¿Se puede ser aún revolucionario?


Desde Cuba, desde América Latina, sin dudas. Ojalá también se pueda, o al menos se comprenda, desde Europa.


sábado, 9 de febrero de 2008

El hombre nuevo somos nosotros

Por Tamara Roselló Reina

José Martí es el más universal de los cubanos. Su pensamiento y su ética convocaron a más de cuatrocientos intelectuales de 37 países a debatir sobre los problemas de hoy, durante la II Conferencia Internacional Por el equilibrio del Mundo, que sesionó en La Habana, en ocasión del aniversario 155 de su natalicio.



Al encuentro no solo acudieron investigadores y estudiosos de la vida y obra martiana, sino también un grupo de jóvenes que buscan trazar alianzas para enfrentar juntos los desafíos del siglo XXI, a la luz de la propuesta martiana para la patria americana y para toda la humanidad.

La estudiante universitaria mexicana Minerva Ramos García y su hermano Alejandro, vinieron como delegados para expresar sus ideas y dar cuenta de su lucha por los derechos de los discapacitados. Ellos no pueden comunicarse a través de la palabra hablada, barrera que superan gracias a la ayuda de su intérprete Marco Antonio Milanés.

«Quiero demostrarle a los participantes en este evento -dice Minerva- que los discapacitados también podemos luchar por el equilibrio del mundo. Y las personas sin discapacidad deben tomarnos en cuenta y darnos más participación en espacios como estos, que son pensados y diseñados sin tener en cuenta las limitaciones visuales, motoras o auditivas de seres humanos como yo».

El llamado fue a construir un movimiento juvenil internacional que trabaje en todo cuanto esté a su alcance.

Las preocupaciones de Minerva encontraron réplicas en las sesiones de debate, programadas para el Palacio de las Convenciones entre el 28 y el 30 de enero pasado. Las desigualdades entre los seres humanos, el impacto de modelos de desarrollo insostenibles sobre el medio ambiente, el rol de los medios de comunicación en la globalización de patrones consumistas, que impone el capitalismo neoliberal, fueron algunos de los temas que provocaron la reflexión en las tres jornadas del evento.

Ante ese panorama resaltan las alternativas de la otra cultura, la de la resistencia que se articula sobre todo desde el sur. Dar cuenta de ellas, socializar las inquietudes de jóvenes de diferentes geografías, muchos de ellos estudiantes universitarios en Cuba, fue uno de los propósitos del Foro Juvenil «El hombre nuevo para el mundo nuevo».

Cuatro paneles bastaron para sofocar al tiempo y avivar los deseos de intercambiar, de compartir vivencias y hacer propuestas para la acción. Un acto de reverencia al legado martiano, para que no descanse en la paz del olvido, sino en la efervescencia de la época y de su gente más joven.

Sería conveniente para próximas ediciones de este Foro hacer extensiva la convocatoria a través de la red de redes, para que accedan con sus opiniones jóvenes de otras latitudes, interesados en los ejes de discusión. Las reflexiones que generó este espacio sugieren la posibilidad de reordenar las sesiones en dos días para que el debate sea mucho más provechoso.


Las reflexiones de Fidel acompañaron a los delegados, quienes le enviaron un saludo y el deseo de su recuperación.

El programa de la II Conferencia Internacional Por el equilibrio del mundo incluyó además la presentación de novedades editoriales sobre el pensamiento martiano, y una muestra de teatro play back, una manera de hacer arte al servicio de la comunicación humana, porque en ella el público aporta sus historias personales, que son representadas por los actores a través de la improvisación.

Como propuesta final se acordó declarar el 31 de enero, Día de la integración latinoamericana y caribeña. Este es otro intento por acercar a los pueblos de la región como soñara Martí.

En lo adelante, culminando el primer mes de cada año, habrá un nuevo motivo para repensar la realidad, para festejar desde las culturas originarias y volver a las ideas preclaras del Apóstol en su ensayo Nuestra América, publicado justo el 31 de enero de 1891.



martes, 15 de enero de 2008

Si se ama a Cuba, la mitad del camino ya está salvada.

Entrevista a Miguel Barnet



Programa radial La Noche se Mueve
Por Edmundo García
EG. Edmundo García.
MB. Miguel Barnet.

EG. Amigos, muy buenas noches, estamos en Montreal, Canadá, en el evento de LASA, (Latin American Studies Association) y participa con nosotros el poeta, escritor y antropólogo cubano Miguel Barnet, con quien vamos a compartir esta noche este programa para el público del sur de la Florida. Miguel, buenas noches y muchas gracias por darnos esta entrevista.
MB. No, no, encantado Edmundo, y gracias a ti.
EG. Primero tus impresiones sobre este evento de LASA que se está celebrando en Montreal y si quieres te puedes referir, incluso, al hecho de que hace dos eventos anteriores no pudo asistir la delegación cubana a los Estados Unidos, ¿cuáles son tus opiniones?
MB. Bueno yo he ido a muchos eventos de LASA, fui la primera vez en el 77 donde compartí con gente muy importante y muy querida de Cuba, con Lourdes Casals, el historiador Manuel Moreno Fraginal y otras personas. Fue mi primer viaje a los Estados Unidos después de la revolución, así que es a LASA a quien le agradezco haber podido regresar a los Estados Unidos. Después viví allá un tiempo, cuando estuve en la Guggenheim*, pero desde hace como 4 años no me dan la visa, no se, parece que soy un impedimento para algo, me imagino que no para la estabilidad del país, porque a mí no me gusta matar ni a una hormiga.
EG. Si, usted nunca ha amenazado ninguna seguridad nacional, ¿no?
MB. Para nada, a ninguna seguridad he amenazado, ni a nadie. He amenazado a alguna gente pero por cuestiones personales (Risas).
EG. Bueno, ¿qué te parece la decisión de los organizadores de LASA de sacar el evento de los Estados Unidos precisamente como respuesta a que a las delegaciones académicas cubanas no se les estaba otorgando la visa?
MB. Me parece una decisión muy oportuna y muy justa, creo que han venido muchas personas de los Estados Unidos, amigos y otros no amigos, personas entrañables y personas que no conozco, pero todos han tenido conmigo una actitud muy amable, respetuosa, igual que yo hacia ellos. A mi me gusta mucho que vengan cubanos de cualquier latitud, de donde quiera que vivan porque los cubanos tenemos que estar siempre unidos, ¿verdad? y no divididos, no escindidos. El hecho de que el evento se haya celebrado aquí, en esta ciudad hermosa, histórica y antigua, es magnífico porque me ha dado también la oportunidad de conocer esta cuidad que no conocía.
EG. ¿Como valoras tú que ha sido la relación entre los académicos cubanos y los académicos americanos históricamente?
MB. Históricamente, yendo muy atrás, había un puente, una gran comunicación y pienso desde Raúl Roa, Herminio Portell Vilá y otros académicos la propia doctora Rosario Rexach, todos había una gran comunicación que se quebró con esta especie de muro fantasmagórico que se ha levantado entre Cuba y los Estados Unidos desde que está este presidente en el poder.
EG. Miguel, ayer recibiste una noticia, incluso la delegación cubana estaba muy alegre porque se anunciaba la noticia de un premio que habías ganado en Chile, un premio que además los ganadores anteriores habían sido también de reconocido prestigio literario. Háblame de qué premio es este y de cómo fue que te llegó este premio.
MB. Fíjate si Montreal ha sido para mi una buena pisada que no hice mas de bajarme del avión y me llamaron de Chile, yo pensé que era una llamada de Cuba porque a mi me llaman solo de Cuba. Pensé que algún perrito mío había tenido algún problema o alguna cuestión familiar
EG. ¿Usted sigue al frente de la asociación de perros chihuahua de Cuba?
MB. Bueno yo soy presidente de honor de la Sociedad de perros chihuahua de Cuba.
EG. ¿Esto no es una boutade o una frivolidad suya presidir una organización de perros chihuahua siendo usted otras tanta cosas?
MB. Eso no es una boutade, ni una frivolidad.
EG. ¿Entonces es para llamar la atención?
MB. No, ni es para llamar la atención. Los que llaman la atención son mis perros que están muy lindos y son de mucha categoría porque son de un fenotipo que tiene pedigrí ¿qué tiene de malo eso?
EG. No, yo solo pregunto, yo no voy a pasar juicios. Háblame del premio, Miguel.
MB. Es el premio José Donoso**. José Donoso, como tú sabes, ya falleció hace años y entonces en Chile, en la ciudad de Talca, en la Universidad de Talca, se instituyó este premio a la obra de la vida de un autor, lo ha ganado Ricardo Piglia, Beatriz Sarlo, lo ha ganado José Emilio Pacheco, Isabel Allende, lo han ganado
EG. Tengo entendido que también Galeano.
MB. Bueno, no se, no estoy seguro, pero me parece que también está. No he visto la lista aún.
EG. ¿Este es un premio que se adquiere por concurso?
MB. No, yo tengo 67 años, yo no participo ya en concursos, eso es de mal gusto.
EG. Pero como en Cuba es común que a los escritores de 40 y tantos todavía se les dice "joven promesa"
MB. Eso si es una boutade, pero realmente yo no participo en concursos. Este es el ahora de la vida, yo me enteré y fue una sorpresa, sobre todo cuando uno no ha participado en un premio de esta envergadura, que le den a uno esta distinción resulta muy estimulante.
EG. Aunque cuando es el ahora de la vida uno tiene que pensar ya en que le están dando los homenajes del almanaque, independientemente de que haya una obra de valía.
MB. Eso es muy preocupante, eso me preocupa mucho porque yo quisiera vivir 200 años
EG. Miguel, hace 10 años que no te veía, ¿qué gravita más en ti, el poeta, el antropólogo, el novelista o el hombre público que también eres?
MB. Bueno, todo, creando un equilibrio necesario para sobrevivir a ellos porque efectivamente lo que más escribo es poesía, aunque hago mis estudios antropológicos, dirijo una revista que se llama "Catauro'' que es la revista de la Fundación Fernando Ortiz que yo he creado hace 14 años. Ahí publicamos un libro, hacemos talleres, seminarios sobre el estudio de la cultura cubana, la cultura iberoamericana o latinoamericana, pero no se qué es lo que más gravita, porque un día me levanto y escribo un poema, pero otro día quiero escribir un artículo, al otro día pues tengo que ir a la Asamblea Nacional y todo, un poco como la canción aquella "las penas que a mi me matan, son tantas que me atropellan y como de matarme tratan, se agolpan unas a otras y por eso no me matan" así que lo que hago es tratar de establecer ese balance y ese equilibro.
EG. ¿Dónde quedó aquel ferviente narrador de "Canción de Rachel", "Biografía de un Cimarrón", de "Gallego'' y de todas esas obras que aparecieron una detrás de la otra en un breve periodo de tiempo? ¿Ya se le fue el demonio de la narrativa?
MB. Lo que no se me ha ido es el demonio
EG. Es que ya Usted no escribe novelas, y Usted casi mataba por escribir una novelaMB. Si ya no escribo novelas porque tengo tantas ocupaciones y la novela es la meditación, la novela es como sentarte con un tabaco, con un puro, como le dicen en España y meditar y realmente lo que más hago, como te digo, es escribir poesía, crónicas y artículos dirigir la Fundación Fernando Ortiz y también un poco la Unión Nacional de Artistas y Escritores de Cuba, de la que soy vicepresidente primero, ahora preparando el séptimo congreso
EG. De eso quería hablarle, de la preparación del séptimo congreso
MB. me siento frustrado por no haber escrito otra novela después de "Oficio de ángel"
EG. ¿Volverá alguna otra?, después de eso han pasado muchos años
MB. Si, han pasado muchos años, no recuerdo cuántos, yo quisiera tener tiempo para escribir la novela que tengo en mente que es sobre una familia china en Cuba, del Barrio Chino tengo mucho material recompilado
EG. Bueno Zoé Valdés ha escrito sobre eso
MB. ¿Ah sí?, no lo he leído.
EG. ¿O simplemente no lo ha querido leer?
MB. No, ya la he leído a ella, pero ese libro no, no sabia que había escrito sobre los chinos. Hay otros escritores cubanos que han escrito sobre los chinos, como Leonardo Padura, pero yo quiero escribir una novela grande, de una familia china en Cuba, como aquella famosa novela del Barrio Chino.
EG. El Barrio Chino de la calle Zanja
MB. aquella del chino Tang en el Barrio Chino que era una novela que me gustaba mucho, escrita en los Estados Unidos en el Chinatown Un día quizás lo haré si tengo el tiempo y la salud para eso.
EG. Usted acaba de mencionar a Leonardo Padura que emerge como un novelista muy prolijo en los últimos años
MB. Si es muy trabajador, es muy prolifero, es una novelística yo creo que muy interesante, crea un personaje que es el detective Mario Conde y ha escrito también una novela sobre la homosexualidad y él abarca un espectro muy amplio muy interesante y a mi me parece que está en primera línea.
EG. Hablando de escritores y de temas transgresores, Pedro Juan Gutiérrez ha escrito un grupo de libros que rozan entre el escándalo y a otros les produce una gran urticaria ¿qué opinión tiene Usted sobre esta literatura que algunos llaman sucia?
MB. A mi no me produce ninguna urticaria, a mi me parece que es una gran inquietud porque realmente se dice que él es el Bukwoski cubano. Bien, yo me he leído a Bukwoski y hay puntos de contacto, pero la textura que él refleja en su literatura es muy rica, es muy realista, y alguien le llama realismo sucio, y la gente tiene la manía de ponerle etiquetas he iconos a las cosas
EG. ¿A Usted le gustan los libros de Pedro Juan Gutiérrez?
MB. A mi me gustan, yo los disfruto mucho, me parece que son muy realistas y reflejan un aspecto de la realidad cubana que hay que mostrar. Yo acabo de escribir ahora algo con lo que gané el premio Juan Rulfo, un cuento largo que es casi una noveleta, "Fátima, la reina de la noche"
EG. Ahora yo me pregunto
MB. tiene esa tesitura porque es un monólogo de un travesti en Cuba, que es un fenómeno que ha surgido recientemente con bastante fuerza en Cuba.
EG. Pero yo me pregunto, ¿por qué le llevó tanto tiempo a la literatura cubana zafarse de tantos pacatismos para abordar los temas de la realidad?
MB. Bueno, la realidad hay que digerirla, hay que profundizar en ella y no ha sido malo que haya pasado el tiempo, los productos ahora salen más decantados. Yo en los años sesenta o setenta no hubiera escrito Fátima comprende que ahora - dicho sea de paso, se está llevando al teatro en Cuba - pero me parece que la misión del escritor es abrir la caja de Pandora la literatura no es aquella idea romántica que tenia Platón de la belleza por la belleza de la educación, del didactismo. La literatura es reflejar todo lo bello y lo supuestamente feo que también se instala en una categoría estética y creo que en ese sentido los cubanos, los escritores cubanos de mi generación y los más jóvenes, han sabido entrar en ese mundo tan complejo y tan variopinto, para utilizar un españolismo.
EG. Para decirlo de alguna manera, ¿la literatura cubana se ha desnudado para siempre de moralinas?
MB. Yo creo que absolutamente. No solamente la literatura cubana, sino también los estudios de sexología, los de sociología, yo creo que una figura como Mariela Castro Espín ha abierto muchas brechas en ese sentido.
EG. Yo le he preguntado al presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular cubana, Ricardo Alarcón, precisamente por el cómo por primera vez una persona que no pertenece a la alta dirección oficial cubana habla de temas políticos, de la salud de Fidel, de posibles transformaciones. ¿Qué es Mariela en la realidad cubana, cómo la ve Miguel Barnet? Yo no le voy a decir lo que me dijo Ricardo Alarcón que dio una respuesta muy amplia, me gustaría saber ¿cómo ve Miguel Barnet esta forma de Mariela de participar, casi como vocera, pero no oficial, de Cuba en distintos Foros?
MB. Yo no se si es oficial o no, yo no se si es una vocera o no, yo solo se que es una gran científica y que todos sabemos que es la hija de Raúl Castro y de Vilma Espín y para mi merece, de hecho, por venir de esa estirpe tan valiente, tan decorosa, merece mucho respeto, pero es que además de eso, ella lleva el mensaje de la ciencia a la sociedad cubana.
EG. Los más críticos del proceso cubano si bien aplauden esto no dejan de olvidar aquella época en que fueron las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP,) yo se que esto se ha debatido en Cuba, ¿qué consenso, si es que hay consenso, hay entre la intelectualidad cubana en una mirada hacia aquel período de las UMAP?
MB. Ese periodo de las UMAP de los años 64 ha tenido una mirada quizás tardía, quizás todos nos demoramos mucho en el exorcismo de aquella etapa que fue una etapa negativa, negra, una etapa oscura y yo lo que creo es que hay que siempre estar a favor del equilibrio. Me acuerdo de aquella película "Calle Mayor'' de Bardem***, de aquel personaje que se ponía frente a la ventana y decía el equilibrio ¡qué importante es el equilibrio!... y yo creo que en este momento la sociedad cubana está en ese estado de equilibro de ver las cosas con objetividad, con serenidad y con profundidad. Me alegro mucho de que sea así, en estos debates, en estas guerras cruzadas, de estos fuegos cruzados de e-mails que han tenido lugar en Cuba con el tema del llamado "quinquenio gris'' que para algunos fue un quinquenio visto con benevolencia, pero para otros - como para mí - fue un decenio negro
EG. ¿Usted fue víctima de ese período gris que no se sabe cuánto duró, que hoy lo califican, como es el caso de Amuchástegui, que dice que fue un debate de ideas porque tampoco en la posición oficial había posiciones netamente heterodoxas u ortodoxas, sino que había de todo y Usted sufrió esto?
MB. Si claro que lo sufrí.
EG. ¿Y cómo alguien que lo sufrió pudo decantar y resolver?, cuénteme ¿qué sufrió?
MB. Por mi amor a Cuba y por mi confianza en mi país, por mi confianza en la revolución cubana, por mi creencia profunda en el socialismo, por todo eso yo resistí y estoy aquí y sí sufrí, pero a mí no me gusta lucrar con eso.
EG. ¿Y sufrió mucho?... sin que lo vea como un lucro, como una exhibición de las heridas
MB. Lo suficiente como para que haya dejado una huella en mí, pero no una huella de rencor, no dejó rencor, odio, porque mientras esto estaba ocurriendo yo me abroquelé en mis estudios, me refugié en la literatura, en la pesia. Fíjate que en aquella época yo escribí "Canción de Rachel", "Gallego", escribí "Claves por Rita Montaner", muchas cosas, ¿no? A mi Cuba me salva siempre.
EG. ¿Y tuvo protectores como Nicolás Guillén o Alejo Carpentier?
MB. A mí Cuba me salva siempre
EG. ¿En esa época Guillén y Carpentier lo salvaron?
MB. Bueno, Carpentier apoyó mucho mi obra
EG. ¿Y tal vez por ellos Usted no llegó a ir a la UMAP?...
MB. No, yo no tenía por qué haber ido a la UMAP, yo no era un marginal o ...
EG. Otros tampoco y fueron
MB. Ya, pero yo no creo que nadie me salvó, o sí, quizás me salvó Eleguá
EG. ¿En sus noches más oscuras alguna vez pensó abandonar Cuba, irse de Cuba?
MB. ¡Tú me haces cada pregunta! conociéndome como tu me conoces, tú sabes que eso nunca ha pasado por mi mente y no porque yo crea que sea un gran mérito, no porque yo no pueda entender o justificar a muchos que se fueron de Cuba y
EG. Esa era la siguiente pregunta ¿como usted cataliza la relación entre los que se fueron y los que se quedaron?
MB. Yo respeto a las personas que se fueron de Cuba porque se sintieron insatisfechas o se sintieron arrinconadas o tristes que no fue el caso tuyo, porque tu no estabas nada arrinconado, ni triste, tu eras un rostro de la televisión cubana en el momento en que te fuiste
EG. no, hacía dos años que no tenía el programa
MB. Bueno, no se, hacia dos años que no tenias el programa quizás por otras razones, pero a ti todo el mundo te recuerda en Cuba y te conoce.
EG. Bueno eso es muy bonito pero realmente en la televisión hacia dos años que estaba afuera, o sea, de mi trabajo, de lo que yo sabia hacer.
MB. Claro, es que tú eres muy malcriado, muy majadero
EG. Pero eso es bueno también
MB. Si, claro pero en fin tú eres un muchacho listo y haces muy bien en ser así
EG. Miguel, vamos a la proyección de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, (UNEAC), a partir de este próximo congreso. El presidente del comité organizador dijo que Usted está asumiendo prácticamente la organización de este evento ¿a dónde va en los nuevos tiempos la Unión de Escritores y Artistas de Cuba?
MB. Bueno, el presidente de la comisión organizadora de este congreso es una persona a la que yo admiro y respeto profundamente y ya se está incorporando, ya se está recuperando, yo he tenido que asumir por un período la presidencia en funciones de este congreso pero en verdad soy el vicepresidente primero.
EG. Si y a Usted no le interesa un cargo de ese tamaño, ¿verdad?
MB. Si, no me interesa y eso lo sabe todo el mundo, no lo necesito porque como tú comprenderás eso implica más trabajo, más obligaciones, tengo la Fundación Fernando Ortiz, tengo mi propia obra, tengo mis invitaciones, mis viajes y eso podría limitarme la movilidad y a mi me gustaría que lo que me quede de vida yo pueda moverme hacia donde yo quiera, libremente.
EG. En medio del debate
MB. Pero quiero decirte que este séptimo congreso va a ser mucho más importante que el sexto congreso. El sexto congreso se dio en un período llamado "período especial'' que yo no se si hemos superado o no, algunos dicen que estamos saliendo de él, ojalá, pero en este congreso las ideas se han madurado más, se han canalizado muchos temas por otras vías, por otras instituciones como la propia Fundación Fernando Ortiz, el centro Juan Marinello, el Ministerio de Cultura y el debate va a constar de temáticas muy variadas porque son trece comisiones las que se han creado a nivel nacional, por ejemplo: la comisión de cultura y sociedad, la comisión de economía de la cultura, la comisión de los medios, de ciudad y urbanismo, de reclamaciones son muchas comisiones.
EG. Hace años atrás yo fui miembro de la UNEAC y recuerdo que si bien no era una élite, el acceso a esta organización era bastante difícil, ¿se ha convertido en una organización más representativa, más masiva?
MB. La UNEAC es una organización electiva, se eligen las figuras del arte y de las letras, las más representativas, no es una organización de masas.
EG. Los intelectuales que estamos fuera y que fuimos miembros de la UNEAC, los que han abandonado el país ¿de alguna manera la Unión Nacional de Artistas y Escritores de Cuba los sigue reconociendo como parte o quedan excluidos?
MB. Bueno, depende. Los intelectuales y artistas, que es el caso de muchos pintores y músicos que están fuera de Cuba, que cotizan la membresía en la UNEAC y que visitan Cuba con frecuencia, son miembros legítimos y miembros de número de la UNEAC.
EG. O sea que si yo fui miembro de la UNEAC y comienzo a mandar la cotización y visito Cuba con frecuencia
MB. Eso tendrías que preguntárselo al presidente de Cine, Radio y Televisión.
EG. Y también al presidente de los Estados Unidos, porque también estoy violando el embargo
MB. Ah, bueno, yo no se cuál es el diálogo que tú tienes con ese Señor
EG. No, No, ninguno Miguel, hablando del debate que se está produciendo en Cuba en estos momentos por Internet, que se ha convertido en algo soterrado pero con una tremenda dinámica, aparecen declaraciones de algunas figuras, de una ex embajadora de Cuba cómo Soledad Cruz que en una época fue de una línea muy dura, aparece ahora con un pensamiento totalmente reformista. ¿Esta es una posición política de background que va filtrando ideas para metabolizar cómo se digieren?, ¿qué pasa con estos debates políticos?
MB. Yo creo que todos tenemos derecho a hablar
EG. ¿O sea, que estas posiciones son consentidas?
MB. y a debatir, estamos debatiendo las ideas y no a las personas y todo el mundo tiene derecho a expresar sus ideas, siempre que no sean ideas lacerantes, que vayan a la destrucción de un país, de un sistema, yo creo que la gente tiene derecho a dar su criterio, yo respeto todos los criterios. Claro, me reservo la opinión sobre algunas personas que opinan y que ahora se han montado en el carro del libertinaje de Internet Los seres humanos tienen derecho a cambiar de opinión, pero los que en algún tiempo fueron de una línea dura durante la década del 60 y el 70 que ahora de pronto se inventan una historia muy edulcorada yo en esas personas no creo, pero ese soy yo, ese soy yo.
EG. Miguel, en la Asamblea Nacional donde Usted es parte, ¿por qué municipio Usted es delegado, por Trinidad o por Guanabacoa?
MB. ¿Por qué tú estás tan enterado?... te las sabes todas
EG. Este es mi trabajo Miguel y hasta me pagan por esto.
MB. Pues mira, yo estoy orgullosísimo de haber sido elegido tres veces a la Asamblea Nacional del Poder Popular, por una gran mayoría de votos. Primero por Trinidad, siempre por municipios históricos, por municipios que tienen que ver con la identidad de la nación cubana y ahora por Guanabacoa.
EG. Venga acá, déjeme preguntarle algo, ¿esa elección suya tiene algo que ver con sus ancestros o con sus deidades?, tengo entendido que Usted es un hombre muy religioso en materia africana
MB. No, yo no soy religioso, yo soy agnóstico
EG. Pero bueno, también Usted lo mismo ha dicho que es agnóstico como que cree en todo
MB. Bueno los agnósticos tenemos que creer en todo para dudar de todo.
EG. Bueno, nos vamos al tema del debate intelectual dentro de Cuba, o sea, al debate de las transformaciones cubanas. Raúl Castro tanto en la Asamblea Nacional como en el pasado 26 de Julio habló de reformas y de cambios estructurales, es la primera vez que en Cuba se utiliza la palabra cambios estructurales públicamente.
MB. Mira yo no se hasta dónde van a ir esos cambios, no se hasta dónde, pero cualquier cambio que haya en Cuba y es todo lo que te puedo decir, y ahora se está estudiando, se están haciendo debates en toda la isla, se está debatiendo el discurso de Raúl Castro el 26 de Julio, cualquier cambio que se produzca en Cuba de carácter estructural, debe ser, pienso yo, para mejorar el socialismo, estamos hablando del siglo 21, en Cuba no queremos un capitalismo salvaje, un capitalismo neoliberal, queremos mejorar el socialismo.
EG. Pero tampoco me parece que están apostando por un socialismo dogmático como en el pasado, anquilosado, o sea, se reconoce un anquilosamiento de las relaciones incluso con las bases del pueblo.
MB. Bueno, se está propugnando por un socialismo más abierto, más flexible, más democrático y más revolucionario, dicho en otras palabras, más socialista.
EG. Se ha anunciado un estudio de propiedad y se piensa que pudiera abrirse lo que surgió a principios de los años 90 y que después fue borrado de un plumazo, parece que regresan los paladares, las licencias, que Usted pueda vender su casa, su carro ¿Usted cree que eso es posible?
MB. Yo creo que muchas de esas cosas serán posibles
EG. Esta pregunta que yo le hago a Usted es personal porque Usted un día me dijo
MB. Pero es que son preguntas que se le hacen a un ¡yo soy un intelectual, yo soy un artista!...
EG. Sí, pero Usted me dijo hace 10 años que quería abrir una dulcería, que quería vender dulces a las personas que estaban amargadas yo me pregunto, ¿no la ha abierto por las limitaciones para abrir cosas privadas?
MB. Si tengo oportunidad de abrirla, yo la abro, sobre todo para brindar flan de calabaza que es tan rico
EG. ¿Y a quién le brindaría flan de calabaza?
MB. Bueno, tú sabes, yo no tengo una visión demasiado cristiana de la vida, yo se lo brindaría solamente a aquellas personas que han sido leales a sus principios y a su vida
EG. Decía un importante
MB. pero si creo que hay que estar cerca de los amigos para conocerlos bien y para poder poner nuestros puentes de plata hay que estar también cerca de los enemigos. En eso me parezco un poco al Padrino, tengo un poco la filosofía del Padrino.
EG. Miguel, Usted pasó de ser percibido como un intelectual, como un antropólogo, como un poeta y ahora siempre buscan en Usted, sobre todo quienes no le quieren bien, la arista política de su participación en la revolución cubana. Yo me pregunto: un escritor, porque Usted insiste en que se le vea como un escritor, debe funcionar como un órgano y un órgano hace las funciones de un aura
MB. Mira, yo no insisto en nada que se me vea como se me quiera ver
EG. ¿Pero Usted no cree que un escritor solo debería escribir y ya?
MB. Bueno, yo creo que la misión principal de un escritor, de un antropólogo y de un poeta es escribir, pero si esa literatura ha sido una producción que ha tenido, digamos, aristas ancilares que han tocado la sociedad y la política pues quiero que se me vea así también, porque yo creo que soy un escritor puro, pero soy también un escritor con una vocación política y no me abochorno de eso, no me avergüenzo de eso, de ser un escritor de la revolución cubana.
EG. Sin embargo Usted nunca se ha declarado ni marxista, ni comunista.
MB. No, porque es que yo no soy militante de ningún partido.
EG. Pero es que Usted tampoco profesó nunca ni el marxismo, ni el comunismo, Usted tuvo una posición revolucionaria pero no marxista, ni comunista.
MB. Yo soy un escritor cubano que ha propugnado siempre por una visión integral, plena y dialéctica de la identidad cubana y respeto todas las fuentes de la identidad cubana. Entonces como no pertenezco al partido y como hay un solo partido y con ese tenemos ¡si hubiera dos o tres yo no se qué sería de nosotros!... pero bueno, hay un solo partido y yo nunca he sido militante del partido y eso no quiere decir que yo no sea un marxista, yo desde el punto de vista como antropólogo, de mi visión de la historia, si creo en la visión histórica del materialismo histórico.
EG. ¿Qué influencia positiva Usted ve en la posibilidad de que los cubanos que vivimos fuera de Cuba podamos - claro que ahora nos lo prohíben las restricciones norteamericanas - de tener un contacto permanente con nuestra cultura, con nuestro país de origen?, ¿en qué nos puede beneficiar y como podemos retroalimentarnos?
MB. Yo no se cómo pueden vivir sin esa retroalimentación, no lo entiendo y me cuesta mucho trabajo, me parece que es muy doloroso y muy dramático y quizás esa sea una de las razones por las cuales nunca pasó por mi mente irme de Cuba, porque toda la fuente de inspiración de mi obra, mi cantera de ideas y motivaciones están en Cuba, entonces llueva truene o relampaguee yo siempre viviré en Cuba.
EG. ¿Usted ve entre nosotros cada vez más una relación normal entre las nuevas generaciones de cubanos que estamos fuera con el país?
MB. Es lo que yo deseo, es mi aspiración, es lo que yo deseo. Los cubanos bien intencionados, los cubanos de buena voluntad y los cubanos que incluso quieren invertir en Cuba.
EG. ¿Usted vería bien que la familia cubana de adentro invierta con la familia cubana de afuera?MB. Yo lo vería bien, pero claro, eso no depende de mí, yo no tomo esas decisiones.
EG. ¿Usted no tiene familiares fuera de Cuba?
MB. Si, yo tengo.
EG. ¿Y le ayudarían con lo de la cafetería?
MB. Lo de la cafetería es una boutade, no vengas ahora a coger el rábano por las hojas
EG. Usted pertenece a una generación que vivió dos momentos importantes: la época revolucionaria y después en los años 80 la de las ventajas económicas, pero hay una generación que es tal vez muy mayoritaria en Cuba que no vivió ninguna de las dos etapas, nace en el "período especial'' o un poquito antes, solo conocieron restricciones, apagones, limitaciones, no tienen la memoria de ese usufructo del principio, ni la épica tampoco, ¿cómo Usted cree que la revolución cubana va a poder transmitirle a esas personas el ideario que ha mantenido a la revolución?, ¿cómo esos jóvenes que no tienen referencias, que les tocó vivir de entre lo duro lo más duro, van a saber?
MB. Eso siempre ha ocurrido así en la historia, en otros procesos, ha ocurrido así en el mundo entero, en Europa ocurrió así después de la Segunda Guerra Mundial, la gente que no vivió la Segunda Guerra Mundial no tenía esas referencias.
EG. Pero Europa se transformó después
MB. Si, se transformó y ahí surgió el existencialismo y otras tendencias. Yo si quisiera que todos los cubanos comprendieran y tuvieran de alguna manera un conocimiento. Quizás es un deber de mi generación y de anteriores a la mía, llevarles ese mensaje a la juventud. Yo creo que de todas maneras todo empieza por el amor a la patria aunque esto parezca vagneriano, el amor a la patria, el que proclamó Carlos Manuel de Céspedes y Martí El que siente ese amor a la patria y ese respeto por la cultura de la patria y la patria es no solamente la humanidad como dijo Martí, la casa donde uno vive, es la familia que uno ve a diario y son también las ideas humanistas cuando Martí habló de que patria es humanidad, no se refería a que la patria es el mundo entero, se refería a la patria de valores humanistas, que eso es muy importante y yo creo que la revolución tiene muchos valores humanos respetables y creo que nuestra misión más emergente, más urgente, es la de inculcar esos valores a las nuevas generaciones.
EG. Miguel, como historiador, ¿qué opinión le merece la revitalización después de 40 o más de 40 años de silencio sobre la figura de Eduardo Chibás?
MB. Yo siempre he tenido muy presente a Eduardo Chibás, ¿tú sabes por qué?... porque de niño escuchaba los discursos de Eduardo Chibás y aquella arenga, aquellos discursos de barricada, aquella hora de radio, yo creo que era a las 8 de la noche mi mamá y mi papá la escuchaban y Chibás en una ocasión, siendo yo un niño, habló de Antonio Guiteras, fue la primera vez que yo oí el nombre de Antonio Guiteras Holmes y así fue como después me enteré, investigando, ya más adolescente, con el triunfo de la revolución, quién fue esa figura extraordinaria que fue Antonio Guiteras, uno de los hombres más importantes en la historia política de Cuba
EG. 29 años y ya era ministro
MB. Uno de los hombres más importantes en la historia de Cuba, un hombre que trató de hacer cambios radicales y que no pudo por el populismo, por la demagogia, por la cobardía de Grau y todo el séquito que tenía a su alrededor y a partir de ahí yo respeté a Chibás, cuando me enteré bien de quién era Antonio Guiteras y cómo él lo tenía como un modelo, como un paradigma de las luchas sociales, de las reformas sociales en el país, entonces simpatizo con Chibás.
EG. ¿Cómo Usted explica que la historiografía cubana lo borró por 40 años, qué lectura hacer? y ahora lo reincorpora, ¿qué lectura hacer en los dos casos?
MB. Bueno, yo no creo que lo haya borrado totalmente.
EG. Bueno, yo me enteré de Chibás un poquito y los de después casi nada
MB. Pero siempre se ha hablado de Chibás
EG. ¿Pero, por qué no se le dio el lugar que se le está dando ahora?
MB. Porque ahora se está conmemorando el centenario de
EG. ¿Y esto envía un mensaje de reinterpretación de la historia?... porque tengo entendido que también hay una búsqueda de Levi Marrero y de Ramiro Guerra, en otros órdenes, ¿no? y del propio Jorge Mañach al cual se le está tratando de dar el lugar que lleva.
MB. Yo creo que todos tienen su lugar en la historia de Cuba y hay que respetar ese lugar, como hay que respetar el lugar de Chibás, y por supuesto el lugar de Antonio Guiteras, hay que respetar el lugar importantísimo que ocupa Fidel Castro en la historia de Cuba y quien no tenga esa visión y quien no sienta ese respeto y quien quiera venir con un sable a cortar cabezas ese está equivocado, porque ese no es el sentimiento del pueblo de Cuba.
EG. Como Usted no es militante del Partido Comunista de Cuba y como no existen otros partidos pero si admitieran otros como el ortodoxo, ¿Usted se convertiría en ortodoxo?
MB. No me parece, ese partido ya tuvo su época y a mi me gusta mucho
EG. ¿Manda un mensaje eso fue una boutade mía manda un mensaje de transformación de pensamiento la reinserción de Chibás?
MB. Yo creo que sí, manda un mensaje de reintegración, como tú has dicho, un mensaje de reconocer el papel que jugaron algunas figuras que no fueron socialistas, que fueron reformistas y que contribuyeron a la conciencia de la cultura cubana, de eso que Fernando Ortiz llamó cubanía, que es la condición de ser cubano.
EG. ¿Esto podrá pasar con artistas e intelectuales vivos que no viven en Cuba pero que tienen una obra de gran valía?, estoy pensando tal vez en algunos muertos, tal vez Cabrera Infante, pero tal vez algunos vivos como Paquito Rivera, o sea, ¿podría comenzar Cuba a abrir un abanico, un espectro, amén de las posiciones político ideológicas respecto a la obra de los creadores?
MB. Yo creo que sí, siempre que no sean posiciones recalcitrantes, que no sean posiciones destructivas.
EG. ¿Pero pudiera haber un análisis solo sobre la obra del creador?
MB. Yo creo que si, que vale la pena hacerlo. De hecho, la literatura cubana admite la presencia de muchos escritores que no están en Cuba, que son escritores que no residen en Cuba, se les hace un dossier en "La Gaceta de Cuba", en la revista "Unión'' a figuras que no viven en Cuba y () se ha dedicado durante más de 20 años a rescatar esos nombres.
EG. Miguel, hay un tema y no se lo pregunto como diputado, ni como nada, sino como simple observador de la realidad cubana. Aparecen anuncios de transformaciones económicas y de cambios estructurales por parte de Raúl Castro y aparece un debate, sin embargo aparece un artículo de Fidel en el día de ayer donde habla de los suprarevolucionarios donde critica algunas formas que es lo que la gente interpreta como cambios en la proyección económica. ¿Hay un debate en la dirección cubana sobre esto?
MB. No puedo hablar sobre esto porque desconozco eso, estoy aquí en Montreal y ni siquiera he leído el artículo.
EG. ¿Usted siente que Raúl Castro está gobernando en Cuba y que ahora mismo quien gobierna es Raúl Castro?
MB. Yo creo que en Cuba gobierna Raúl, gobierna Fidel, gobierna el partido, no obierna un solo hombre y no me hagas esas preguntas porque tú sabes que yo soy un artista y no estoy en ese marco y no sé.
EG. Vamos a los escritores para terminar Le voy a dar nombres de escritores que estuvieron cerca de Usted por una u otra razón. Usted devuélvamelo con algún comentario, es casi como con un bordadito Nicolás Guillén.
MB. Nicolás Guillén, profundo, escritor caribeño, un hombre de plena conciencia social y uno de los más grandes poetas que ha dado Cuba en todas las épocas.
EG. Dulce María Loinaz.
MB. Desde su encierro voluntario fue como un ave que voló por todo el mundo.
EG. Reinaldo Arenas.
MB. Una gran tristeza en lo personal, un escritor de gran fantasía, de gran imaginación, pero muy enajenado, demasiado.
EG. Antón Arrufat.
MB. Un hombre lúcido, muy lúcido, nada frío, todo lo que tiene de satírico es por su timidez, pero un brillante ensayista y creo que un escritor necesario.
EG. Pablo Armando Fernández.
MB. Si fuera un ave, un pájaro, tendría miles de alas.
EG. Lisandro Otero.
MB. Un hombre interesante, un hombre polémico, uno de los grandes novelistas de Cuba, un hombre plagado de contradicciones, con una obra importante, creo que en este momento si fuéramos a hacer un resumen de la novelística cubana, para mí es el novelista más importante.
EG. Zoé Valdés.
MB. ¿Por qué me preguntas sobre Zoé Valdés si tú sabes lo que pienso de ella?
EG. Para que dé una frase
MB. No, no quiero molestar a nadie
EG. Carlos Victoria.
MB. No he leído su obra, lamentablemente, pero me han hablado bien de él, creo que es un buen escritor, me gustaría leer su obra porque no la he leído.EG. Miguel Barnet.MB. Un fabulador, un sobreviviente. .
EG. Muchísimas gracias, Miguel. Y ahora para terminar, una frase bien reconfortante para los cubanos de afuera y los de adentro, para todos por igual y que sirva para terminar la entrevista
MB. Pues yo creo que la salvación nuestra, tanto de los que estamos en la isla como de los cubanos que están fuera de la isla es repensar a Martí y amar por encima de todo a Cuba, por encima de todo, de nuestras contradicciones, de nuestras diferencias, amar a Cuba. Si se ama a Cuba, la mitad del camino ya está salvada.
EG. Miguel, gracias por conceder esta entrevista los pañuelos, los famosos pañuelos que usted usaba ¿ya no le gustan?... veo que no trae ninguno puesto
MB. Es que no hace tanto frío, pero traje uno, ahora lo que tengo es una colección de corbatas que me han regalado
EG. Muchas gracias, Miguel.

Notas

* El museo Guggenheim de Nueva York es el primero de los museos creados por la Fundación Salomón R. Guggenheim, dedicada al arte moderno. Fue fundado en 1937 en Upper East Side, NY. Es el más conocido de todos los museos de la fundación, y muchas veces es llamado simplemente "El Guggenheim".Al comienzo fue llamado Museo de pintura no-objetiva, y fue fundado para exhibir arte vanguardista de artistas modernos tempranos como Kandinsky y Mondrian.En 1959 se mudó al lugar donde se encuentra ahora (la esquina de la calle 89 y la 5a Avenida, frente a Central Park), cuando se completó el edificio diseñado por el arquitecto Frank Lloyd Wright.

** Premio Juan Donoso. Este Premio, organizado por la Universidad de Talca y auspiciado por Santander Santiago, será otorgado, por un jurado internacional, a la obra de un destacado escritor de las letras iberoamericanas, en el marco de la Feria del Libro de Talca, Región del Maule, Chile.La Feria del Libro de Talca se ha transformado en uno de los acontecimientos culturales más relevantes realizados en la Región del Maule. Esta actividad congrega una buena parte del quehacer literario nacional y algunas visitas extranjeras.Integra a casas editoriales, libreros, profesionales del libro, escritores, académicos y críticos literarios, en actividades relacionadas con exhibición de textos, presentaciones, encuentros literarios y concursos. Junto a ello se desarrolla un amplio programa de actividades culturales.

*** Calle Mayor, película del Director español Juan Antonio Bardem. En la primavera de 1956 los habitantes de la ciudad de Logroño vieron alteradas sus vidas rutinarias con el rodaje de la película "Calle Mayor".Fue todo un acontecimiento en los años oscuros del franquismo logroñés. La plaza Mayor y la calle de "Portales'' se convirtieron en un plató natural para rodar esta película de J. A. Bardem.Consiguió el "Gran premio de la Crítica Internacional'' en la XVII Mostra de Venecia. Es la historia de una muchacha provinciana, víctima de la broma de un señoriíto gamberro. La muchacha ve morir los años y languidece dentro de la casa.La calle Portales, la Rúa Vieja y la Plaza de los Héroes del Alcázar son los escenarios naturales. Los protagonistas José Suárez y Betsy Blair, y los logroñeses los extras coyunturales. El director Juan Antonio Bardem, quien fue llevado a la cárcel después de una manifestación estudiantil el 9 de febrero de 1956, estrenó su película justamente en ese mismo año.