Cuba en ser surge en el ánimo de exaltar la «Revolución de la reflexión», canto a la crítica, la razón, las ideas, la verdad, lo diverso, lo plural, lo auténtico, lo genuino. Una mirada de izquierda objetiva y plural, un espacio para intercambiar y aprender.
sábado, 22 de septiembre de 2007
No me gusta el materialismo crudo
¿Por qué creo importante este tema?, precisamente por el escepticismo y la subvaloración de muchos sobre el papel de la subjetividad, espiritualidad, superestructura, o como quiera que le llamemos así como las distorsiones frecuentes de otros que supuestamente la valoran.
Días atrás publiqué en Kaosenlared el artículo El hombre no solo piensa como vive, y algunos me cuestionaron el hecho de pretender tergiversar el carácter determinante del mundo material. Sería un gran necio si no comprendiera como problema primario e impostergable la necesidad de solucionar el gran cúmulo de necesidades materiales que padece nuestro pueblo. Por otro lado, es cierto que Cuba se ha visto obligada a practicar la pobreza pero es una infamia inculparla de organizarla y reproducirla estratégicamente. Se tiene claridad de la necesidad de superar la pobreza, sin desarrollo no hay socialismo posible, no este sino el largo camino que nos falta recorrer.
Pero de eso se ha hablado, aunque quizás no lo suficiente porque los problemas persisten, a otros le seguirá tocando insistir; mi intención en este caso sin el deseo de subestimar esas verdades, es no perder de vista que además se trata de superar el modo de pensar [pre]existente y de crear una nueva cultura. Sostengo la idea que el desarrollo material no nos llevará por si solo al socialismo.
Una peor suerte corrió el artículo de Carlitos R. Almaguer que título “El Hombre Nuevo para un Mundo Nuevo” el que solo recibió un comentario, que dice:
"«Para que exista un mundo nuevo es requisito previo crear al hombre nuevo » , dice Carlitos, o sea todo lo contrario a "el ser social determina la conciencia social", como dijo Carlos Marx. Carlitos, Carlitos.....¿tu pasaste alguna escuela política, estudiaste algo de Marx? Una cosa son las vanguardias y las figuras revolucionarias y otras las masas. Si la condiciones de la nueva sociedad fueran los Martí, los Marx y los Fidel hace rato que hubiera comunismo en el mundo. Estos análisis religiosos son típicos del infantilismo de izquierda.”
Creo que sí, que carlitos [R. Almaguer] ha estudiado un “poquito” y con seguridad ha pasado más escuelas políticas que las de nosotros, la intensión de carlitos creo que es la misma de la que hable al inicio, retomar el valor de la espiritualidad, sobre todo conociéndole y sabiendo su devoción a Martí, él al igual que Fina cree en el “Amor como fuerza revolucionaria”. Sin embargo, esto no nos puede llevar al otro extremo y caer en un idealismo ramplón.
Me preocupa ver extendidos criterios como los de Dieterich en sus artículos sobre Cuba, en que ha insistido en la inviabilidad de esas ideas:
“Decía Fidel: « Sin valores éticos, no hay valores revolucionarios ». Si unimos la corrupción con su argumento de que no se logra imprimir valores heroicos con la educación, el panorama se vuelve más negro.
Fidel tiene razón, pero yo difiero de la idea del hombre nuevo. Crear al hombre nuevo en un mundo capitalista no puede funcionar. ¡Cuba, que ha estado cerrada al mundo capitalista por 46 años, no logró generar a ese nuevo hombre! Y si en las condiciones de Cuba no se logró, me parece que se demuestra empíricamente que más allá de una minoría de la población, no le puedes cambiar el software al resto.”“[…]Hay una “desustancialización teórica” en cada generación, y esto te lleva, junto con el impacto de la globalización, a que la nueva generación cubana tenga un nuevo pensamiento distinto al de la teoría revolucionaria. Y es un problema que no se puede resolver apelando a la buena voluntad de los jóvenes.”
O sea, por un lado la desmovilización proviene desde lo tanques pensantes al servicio del capitalismo, como son las mencionadas teorías del fin de las ideologías o de las historias, por otro nos llega por el escepticismo de la izquierda que proviene de no pocas verdades y heridas.
Prefiero insistir en la idea del equilibrio necesario, cuando el marxismo [pro]soviético cedió la balanza hacia al peso del mundo material al punto del fin justificar los medios (en el estalinismo), y no entender a la justicia, la equidad, la cultura, la felicidad como condicionante del desarrollo, desde ese mismo momento comprometieron su proyecto histórico.
Entonces nos hizo mucho bien tener como herencia a Martí. Quién su última frase a su hijo fue, se justo; y en la carta que bien conocemos a Fermín Valdez hablándole de socialismo le dijo “…el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa.” Martí creía en una república moral como punto de partida.
No apostamos por formar el hombre nuevo, sobemos bien que el hombre nuevo pertenece a un mundo nuevo, creemos en la necesidad de inocular los gérmenes del hombre nuevo, que vaya incorporando nuevos valores de esa sociedad por venir, eso no es apelar al voluntarismo, es solo posible en un sentido integrador, no solo por medio de formas más creativas en la actividad político-ideológico, o del diseño de una política cultural mejor intencionada, en ello tendrá que haber cambios estructurales, radicalización de la democracia socialista, nuevos métodos de participación en la gestión de la sociedad, cambios organizativos, normativos, metodológicos.
Corren tiempos de globalización, de transculturación y la penetración ideológica llega silenciosa a donde nunca antes. ¿No son pocos estos argumentos para desistir?, faltar a ese proyecto no significa ausencias de ideologías sino primacía absoluta de las ideologías del capitalismos. Esto no es poca cosa si comprendemos además que “los hombres toman conciencia de su posición social, y por ende de sus obligaciones en el plano de las ideologías”.
A. Gramsci sobre la unidad dialéctica que se establece entre materialismo y espiritualismo, observo:
“Hegel […]dialectizo los dos momentos de la vida filosófica, materialismo y espiritualismo.Los continuadores de Hegel destruyeron esta unidad, y se regreso al viejo materialismo con Feuerbach [materialismo histórico] y al espiritualismo de la derecha hegeliana. En su juventud Marx revivió toda está experiencia: hegeliano, materialista feuerbachiano, marxista, o sea que rehízo la unidad destruida en una nueva construcción filosófica: ya en las tesis sobre Feuerbach aparece nítidamente esta su nueva construcción, esta su nueva filosofía.”-refiriéndose al carácter cíclico agrega- “Muchos Materialistas Históricos han repetido con Marx lo que ya antes se hizo con Hegel, esto es, de la unidad dialéctica han regresado al materialismo crudo.”
¡Contra el materialismo crudo!, esa es mi alerta.
Para el debate del discurso de Raúl
Los dirigente vimos este proceso quizás esperando saber qué dice la gente sobre el discurso de Raúl, desconociendo que todos somos parte de esas realidades que ahora mismo se está cuestionando la gente, y no sólo de los temas que desde la organización social pueden ayudar a erradicar esos problemas, sino desde las más sensibles afecciones que también adolecemos como cubanos. Como cubanos y revolucionarios es nuestro deber denunciar. Y con estas palabras, sólo quiero provocar.
Los años de período especial nos obligaron a ceder espacios, no esenciales pero que evidentemente comprometían el futuro y establecieron normas de convivencia moral y desigualdades a las que no estábamos acostumbrados los cubanos. A ello se sumó el recrudecimiento del bloqueo y la llegada de la globalización cultural.
Mucho hemos sufrido y unos problemas han generados otros. Unas soluciones han abierto nuevas contradicciones. Por años hemos vivido al día, sin saber lo que se come al día siguiente o en qué transportarnos, no sólo en la casa, también como país. Nadie pudo haberlo deseado y a estas alturas de grandes contradicciones y necesidades de cambios hay que recordar cómo llegamos hasta aquí. Hubo muchos errores y muchos que dejaron marcas duraderas, pero fueron los errores de quienes asumimos no virar para atrás y por tanto emprender un camino incierto. Si viráramos hoy mismo el 10 o 15 años nadie sabe si lo pudiéramos hacer mejor. Hay que haber estado en Cuba para saber cómo hicimos los cubanos para llegar hasta este momento, difícil, tenso, definitivo, pero indudablemente superior.
Valga esta aclaración porque si hay algo que preocupa hoy no son los problemas acumulados o la incapacidad en ocasiones de la gente y las instituciones para resolverlo. Lo que verdaderamente me preocupa es la falta fe, la falta de confianza en los dirigentes y las instituciones para resolver o dar respuesta. Una frase frecuente lo dice todo: “para qué hablar si de tomos modos no se resuelven los problemas”. De manera que podemos estar discutiendo de muchas cosas, pero a mi juicio hay algo que tenemos que rescatar y fortalecer los cubanos y es la confianza de la gente en las instituciones de la Revolución, que es decir la Revolución misma.
Pero la sola satisfacción de las necesidades materiales no responderá ese problema, porque el ser humano siempre querrá más y muchas, muchas veces le tendremos que seguir diciendo que no hay y allí tendrán que funcionar otros resortes (tan olvidados) políticos, morales, educativos, humanistas.
Veo la gran amenaza a la continuidad de la Revolución, entonces, en la falta de identificación de la gente (fundamentalmente los jóvenes) con la propia Revolución. Y no vamos a llamarnos a engaño, no son algunos jóvenes, o alguna gente; hay mucha gente desconectada. Lo peor es que no son contrarrevolucionarios, simplemente decidieron coger cada uno por su lado.
Esa falta de identificación se expresa en dos grandes grupos de problemas:
1. Errores en políticas macro a aplicar por la dirección del país o políticas macro que debieran haberse aplicado atendiendo a los problemas de nuestra sociedad.
2. Degradación ético moral de la conducta social, que nos pueden ser resueltos por ninguna política macro, pero sí pueden afrontarse por todos en mejores condiciones a partir de algunas medidas que den aliento y confianza a la gente.
Hay a mi juicio cuatro grandes macro temas:
1. La participación ciudadana expresada fundamentalmente en:
4 La distancia enorme entre el discurso y la vida real, sobre todo de dirigentes y medios de comunicación. La gente necesita que se le hable de sus problemas diarios, que se le dé optimismo y fe, pero a partir del reconocimiento de esos problemas. Punto aparte puede ser aquí el de los dirigentes, convertidos muchas veces en máquinas para cumplir tareas y sin una preparación como cuadros con nivel cultural prestos a cualquier debate y listos para crear y transformar en su espacio.
4 La inoperancia de la representatividad de los órganos del Poder Popular, desde la incapacidad de los delegados de circunscripción para resolver problemas reales (aunque tengan las mejores intenciones) hasta una Asamblea Nacional donde hasta las últimas dos sesiones no aparecían los temas de la verdadera agenda nacional. Hay que ver cuanto no importa esto a los jóvenes o cuanto lo desconocen.
4 La falta de representatividad de las organizaciones sociales y de masas, confundidas muchas veces unas en otras como si fuera la misma organización con nombres distintos o distintos rangos de edades. Confundidas también con los roles institucionales, perdieron prestigio entre los representados. En este caso está la FEU, que adolece de esos mismos males y que todo cuanto hacemos hoy aun es poco para atacar vicios y lastres dogmáticos que son, a la larga, contrarrevolucionarios.
Sobre este tema en particular, al menos de nuestra experiencia en la FEU, está claro que no se trata de que la gente no quiera participar. La gente no quiere ser parte de una organización que no oye, que no tramita intereses, que no se sabe si es un departamento más de la institución, que no es auténtica, que no cuenta con dirigentes con liderazgo. Si hubiera un lugar por donde empezar, creo que es por los dirigentes, y dentro de ellos, por su liderazgo y su humildad.
Se suma a la debilidad de las organizaciones, la debilidad de las vanguardias, que no se sabe ya si son vanguardias. ¿O es que podemos asegurar que en la UJC, al menos, está la vanguardia de la juventud cubana? Yo creo que no, que hay mucha gente buena, pero también mucho oportunista y que la organización se convertido en una más (al menos en la base) con más responsabilidades. Eso hay que lanzarlo al debate, porque la vanguardia no puede ser sólo nacional, es una necesidad que haya vanguardia en la base y si allí en la base la UJC no es vanguardia, para qué la queremos.
2. La economía socialista.
De la economía creo que todos sabemos cuáles son los retos, para mí dos fundamentales:
4 El salario, que al no alcanzar es el principal estímulo a la doble moral, el robo, “la lucha”, el despilfarro, la corrupción.
4 La doble circulación de la moneda, que es la principal causa de las desigualdades de la sociedad cubana de hoy: nos diferenciamos por tener una moneda u otra.
Sin embargo, Cuba es un país pobre, y aunque hay que apostar a fórmulas novedosas de distribución del ingreso, de compensación de la moneda, etc. creo que no sólo se trata de distribuir nuestra pobreza, sino de aspirar algún día a distribuir nuestra riqueza o nuestra bonanza económica. Y para eso hay que producir, Raúl lo dijo claro, el secreto está en la producción y en la eficiencia de la producción. Creo que no hay recetas absolutas. Hay que probar y equivocarse, pero hay que probar mucho para irse acercando al modelo nuestro que no necesita parecerse a nadie más que a nosotros.
3. La calidad de las conquistas sociales.
Supongo que este es uno de los temas más tratados en los debates. Porque duele que después de que la Revolución haya logrado tanto en materia de educación y salud, al punto de ser fuente para impulsar procesos de cambio en el continente, que después de tanto dinero bien invertido en los años de batalla de ideas, haya tantas fisuras en nuestros sistemas de educación y salud. Tanta dejadez y desidia, tanta que consume el prestigio de las razones de nuestro prestigio. Este es un peligro nuclear.
Aquí entran a jugar aquellos problemas no macros de los que hablamos y que tienen que ver con la degradación de determinadas actitudes morales y éticas. Sin embargo, hay mucho que depurar del sistema y mucho que hacer también. Los esquemas muchas veces dogmáticos de dirección, la sobrecarga inhumana de responsabilidades a los maestros, decisiones obtusas, errónea interpretación de sus necesidades, falta de objetividad en el ataque a los problemas, entre otros son temas a revisar.
4. La política cultural.
Pudiéramos llamarle política ideológica, que lo más preocupantes es que no existe. ¿Cuál es nuestra política ideológica ante nuestros grandes desafíos ideológicos? Una tiene el ministerio de educación, otra tiene el sector del arte y la literatura (por suerte ahora mucho mejor delineada al menos en teoría por el departamento de cultura del Comité Central), otra tienen los medios de comunicación, otra tienen las organizaciones políticas y de masas. ¿Hacia donde vamos? No se articula, y lo peor, en muchos de estos sectores lejos de promoverse lo mejor de nuestra identidad, de nuestra cultura, que serían las mayores razones de unidad, se promueve el dogmatismo, se limita el pensamiento, se venden ingenuamente los productos más mediocres del consumismo capitalista, se pretende creer que por hacerle repetir u oír mil veces un concepto a la gente se está educando o influyendo. ¿No estaremos haciendo nosotros mismos la peor contrarrevolución? Unirnos, sabiendo respetar los límites a cada institución y la autenticidad de cada organización, sigue siendo la palabra de orden.
Hay mucho más de que hablar. Me limité a algunas de las cosas más alarmantes, seguro en el debate recordamos unas más. Ahora mirando a Fidel, siento que todos tenemos que impulsar muchos de estos cambios mientras él esté con nosotros y mientras esté Raúl, porque ellos tienen como nadie nuestra admiración, el prestigio y la autoridad para validar el rumbo futuro de la Revolución.
¿Qué hacer?
1. Como dirigentes. Luchar por cambiar y transformar, por atacar todo aquello que sabemos que está mal, sabiendo que lo hacemos en nombre de todos aquellos que aspiran a una Cuba mejor y no tienen el privilegio de estar en el lugar de nosotros. Sí, porque estar donde estamos, en este momento, es un privilegio para cualquier revolucionario. Sería imperdonable no aprovecharlo.
Luchar por acercar y promover a los dirigentes que necesitamos, aquellos con capacidad, disciplina, seriedad, pero sobre todo humildes, sensibles a las preocupaciones de la gente, críticos de todo cuanto ven, previsores, audaces, valientes. ¿Dónde están? Vayamos a buscarlos.
2. Como revolucionarios. Denunciar, denunciarlo todo y hay muchas cosas que aun faltan por denunciar. O es que nunca vamos a denunciar entre todos aquellos dirigentes jóvenes que tenemos cerca y desprestigian el valor de quienes verdaderamente se consagran. Aquellos que incluso se corrompen o abusan de sus responsabilidades. ¿Tendremos el valor de denunciarlos? ¿Sabemos el peligro de eso y el peligro mayor de que quedemos callados en temas como este, por ejemplo? Denunciar y predicar con el ejemplo, sentir que no hay nada humano que no debamos probar, practicar, superar. Luchar por ser mejores, que es difícil porque no hay receta en libro ni chequeo en sistema de trabajo. Eres tú contigo mismo, en contra de tus empaches y tus miserias.
3. Como jóvenes. Estudiar y absorberlo todo. Escuchar mucho a los mayores y con mucha humildad. La unidad es también intergeneracional. Nuestro impulso no puede olvidar cuanto representan. Al final, como decimos a veces, ellos fueron “los que tiraron tiros”. Vivir cada minuto intensamente, porque estamos sinceramente en una guerra contra reloj. La Revolución tiene aun grandes potencialidades. Siento, a pesar de estas contradicciones mucho optimismo, por los jóvenes de vanguardia, que aun siendo 12 y creo que son unos pocos más, valen mucho. Esos cercanos a 12, pero puros puros valen para volver a hacer la Revolución si fuese necesario. Y con ellos tenemos que avanzar sin perder un segundo.
Finalmente les leo un correo de Silvio para levantarles el ego y confiar en lo que hacemos, ojo, aun muy insuficiente: “…acepto el sello en nombre de Ojalá, que es un centro de gente muy trabajadora y buena, sobre todo porque sé que viene de jóvenes revolucionarios no dogmáticos, que están profundizando en nuestra realidad autocráticamente, como Cuba merece…”
PD: Todo esto que hacemos lo hacemos por el mundo. Si no nos exigimos lo suficiente nosotros, algún día las grandes masas de desposeídos que nos ven aun como el faro de esperanza y la fe en que se puede ser soberano porque sí, nos exigirán también.
viernes, 21 de septiembre de 2007
PETRAS VS CASTRO; un conflicto infantil
Anibal Garzón
Estos días ha surgido un conflicto entre dos personalidades conocidas a nivel mundial, por su larga experiencia, en la lucha contra el capitalismo; Fidel Castro y James Petras.
Petras escribió un artículo, junto a Robin Eastman-Abaya, titulado Cuba: revolución permanente y contradicciones contemporáneas [1], donde exponía las problemáticas actuales y los errores cometidos por la Revolución cubana sin olvidarse de algunos elogios y logros. Dos semanas más tarde, Fidel Castro presentaba un escrito, Los superrevolucionarios [2], dirigido a intelectuales que critican aspectos actuales e históricos de Cuba. El escrito ausentaba nombres. Empezó a surgir la hipótesis sobre el surgimiento improvisto de un debate entre Petras y Castro sobre Cuba. Finalmente se corroboró la hipótesis con la nueva réplica de Petras al escrito de Fidel, Defendiendo la revolución cubana: ¿con amor o con veneno? [3].
Petras es un autor atrevido que ha criticado públicamente lo que seguramente muchos no se han atrevido a realizar. O más extremista aún, criticar científicamente a instituciones gubernamentales que ellas mismas le contrataron como investigador social [4]. Los intelectuales de izquierdas escogen el camino más fácil, asesorar a diferentes gobiernos reformistas sin criticar los errores. Petras como sociólogo ha sabido posicionarse dentro de la dinámica científica y objetiva superando sus indicios ideológicos y políticos como comunista, es decir, aprehendiendo el mensaje que uno de los padres de la sociología, Max Weber, le envió a su colega Karl Jaspers. Este le preguntó a Weber por qué se dedicaba a la ciencia (sociología) y respondió que era saber hasta donde podría llegar, es decir, la posibilidad de analizar la realidad que nos es cercana emocionalmente (valores, tradiciones, ideologías,…) y evitar darla por descontado. Petras evitó ver a Cuba como un modelo sin errores.
Es erróneo caer en una tipología dicotómica absoluta situando a Fidel Castro como el mismo dijo; "no soy teórico de la revolución., soy activista" [5], y a Petras como teórico revolucionaria olvidado de la práctica política. La praxis (teoría-práctica) es un principio del marxismo, juntamente con la dialéctica y las contradicciones existentes.
Petras en su escrito, Cuba: revolución permanente y contradicciones contemporáneas, explica el proceso de economía mixta y las reformas que vivió y vive Cuba (Periodo Especial) tras la caída del bloque del este en 1989-1991. Desde la explotación de la industria sin humo, el turismo, la reducción de la producción azucarera, sus cambios y procesos en la vida diplomática y sus relaciones internacionales, entre otros. Un proceso que produjo cambios en la vida cotidiana de Cuba, desde una primera desaceleración y decrecimiento económico destacado a un auge económico producido por las nuevas transformaciones. Cambios de la infraestructura económica que llevaron a cambios en la superestructura como mayores contactos con turistas del mundo capitalista. La transición cubana, según Petras, ha generado un nuevo modelo de dependencia económica en las nuevas relaciones internacionales de la llamada Globalización.
Paradójicamente escribir sobre la realidad social puede ser fácil y difícil. En el caso de Petras, fácil por ser un profesor universitario que ha participado y asesorado muchos movimientos sociales en América Latina y por eso tiene una visión analítica exhaustiva, pero difícil porque el no intervenir intrínsicamente en la elaboración de las reformas y políticas estatales de Cuba desde la Revolución del 1959 crea un agujero de conocimiento. Puede ver fácil que una pequeña islasuperé el llamado Periodo Especial sin caer en una nueva dependencia del sistema mundial, o no conocer la importancia de Cuba en las máximas relaciones internacionales posibles ya que critica los vínculos entre Lula (etiquetado de neoliberal) y Fidel. Si nos situamos en este juego, mejor que Cuba no reciba a ningún presidente, ni siquiera a Chávez quien afirmó en su programa Aló Presidente el 22 de Julio del 2007 que el marxismo-leninismo (principio de la constitución cubana en el artículo 5) es una doctrina fracasada, o mantiene relaciones comerciales de PDVSA con Estados Unidos, vínculos con el neoliberal Putin,... Además, la separación entre el estado cubano y el partido comunista cubano que anuncia Petras, podría crear divergencias y conflictos férreos provocando rupturas decadentes. ¿Como en Cuba oficialmente el estado puede relacionarse con Uribe y el partido, de forma pública, con las FARC?
Petras critica constructivamente los errores en Cuba y aboga por el desarrollo. El problema es que Petras cae en un modelo de desarrollo etnocentrista basado en un modelo social de tendencia mercantil. Como el ejemplo de relacionar el modelo educativo con el mercado laboral (instrumental) y dejar de lado la educación como institución de recreación, producción y reproducción de nuevos valores,… en definitiva la autorrealización. Petras dice sobre esto; "La economía de Cuba se caracteriza por un gran desequilibrio entre un sistema educativo muy desarrollado y una economía de "monocultivo" que no provee los puestos de trabajo apropiados a la universalización de la educación superior. Cuba tiene que ajustar su educación para formar diplomados que gestionen y dirijan las actividades industrial y agrícola con vistas a que éstas produzcan en masa tanto artículos para el consumo popular como científicos para servicios médicos." Acentuando en potenciar artículos de consumo. ¿6 mil millones de personas que viven en el planeta pueden consumir bajo la lógica capitalista de artículos de consumo?
El análisis que hace Petras en este escrito, suprimiendo las divergencias que presento hacia él, desde mi punto de vista es un trabajo científico muy elaborado. Parte de la confrontación que ha surgido desde Cuba, entre ellos la réplica de Fidel,por la lectura de este ensayo no viene dada por el escrito en si sino por su presentación. Cuba no es perfecta, lo sabemos, pero la crítica constructiva que se le presenté muchas veces puede ser una ofensa cuando el verdadero enemigo (burguesías, mafia cubana, Estados Unidos,…) haga uso de este análisis. Que Petras presentase este muy elaborado informe de forma masificada por Internet ha sido un error que ha dolido a Cuba. ¿Qué puede pensar mucha gente que no haya pisado suelo cubano al leer; " Sin embargo, al cabo del tiempo el turismo dio lugar a distorsiones muy importantes en la economía: los salarios de los empleos de poca o ninguna calificación relacionados con el turismo excedieron con mucho a los de científicos de elevada formación, médicos, trabajadores calificados y trabajadores agrícolas entre otros. Además, las "empresas mixtas" en el sector del turismo llevaron a la creación de una nueva burguesía burocrática rica y al auge de las desigualdades [13]. Igual de perjudicial, la entrada masiva de turistas resultó en el crecimiento de un lumpenproletariado, prostitutas, narcotraficantes y otras formas de pícaros no productivos cuyos ingresos ilícitos excedían a los de trabajadores, empleados y profesionales. Este grupo desarrolló redes con hoteles, restaurantes y gerentes de clubs nocturnos, que apoyaron la corrupción y pusieron a prueba los valores revolucionarios. Las carencias continuas, el bajo poder adquisitivo y la falta de bienes de consumo deseables restaron fuerza a las campañas del gobierno para "moralizar" la actividad turística sin alejar a los turistas ."? Dirán, ¡El socialismo cubano es un fracaso!. El análisis constructivo de Petras es un informe que debería haber sido presentado a personalidades y dirigentes cubanos para tener en cuenta algunas consideraciones importantes que son señaladas. Con esta lógica puede pasar de uso de crítica constructiva a destructiva.
No solo se puede "culpabilizar" del error a James Petras, Castro ha pecado en su respuesta. Castro en su escrito, mucho mas breve que el de Petras, utiliza una posición totalmente defensiva sin aceptar ninguna crítica de Petras y atacándole tergiversadamente etiquetándole como neoliberal. La respuesta pública de toque enemigo diciendo que el autor, Petras implícitamente, aconseja veneno a la Revolución, no es un comportamiento válido de un revolucionario y diplomático con casi 50 años de historia de presidente de un país. Lo implícito se hace explícito con el error de la nueva respuesta de Petras ( Defendiendo la revolución cubana: ¿con amor o con veneno?).
En definitiva, los dos caen en un juego infantil de "ahora yo luego tu". A los marxistas no nos interesa una división, y menos aún entre personalidades tan importantes como Petras y Fidel. Dos personajes que me han enseñado muchísimo y siempre he relacionado en la praxis del marxismo. Personajes que admiro sin eliminar críticas amistosas: mejor no usar el termino neoliberalismo y usemos capitalismo, ya que tanto interviniendo el estado o no en la economía de mercado sigue existiendo la explotación del ser por ser y provocando guerras injustas, desigualdades, contaminación,… y males que por desagracia conocemos por experiencia. Sepamos criticar.
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[1] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55223 Publicado el 24 de Agosto
[2] http://www.cubadebate.cu/index.php?tpl=design/especiales.tpl.html&newsid_obj_id=9841Publicado el 4 de septiembre
[3] http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=41187Publicado el 17 de septiembre
[4] Petras hizo un trabajo en 1995 que se le llamó Informe Petras tras una investigación sociológica sobre la estructura social en Cataluña y el mundo laboral. Esta investigación fue contratada por el CSIC durante el gobierno del PSOE. Tras acabar la investigación el resultado fue tan crítico a las políticas neoliberales del PSOE que estos no lo publicaron. Véase: http://www.rebelion.org/petras/informe-petras.pdf
[5] La película Looking for Fidel de Oliver Stone.
Tomado de Kaosenlared
Un discurso que no se publicó
(Este año en el 46 aniversario del discurso de Fidel "Palabras a los Intelectuales", el orador principal fue Eliades Acosta)
Este discurso me hubiese gustado discutirlo pero no se “oriento”, creo que ni siquiera fue publicado por la prensa, en un encuentro en el que estuvo Eliades dijo que ese día había buscado a ver si estaba digital y no lo encontró (en realidad no fue suficientemente persistente, con una búsqueda exhaustiva lo hubiese encontrado publicado en la sesión de Letras con Filo de Jiribilla).
Eliades Acosta es actualmente el jefe del nuevo departamento de cultura del CCPCC que se creo este año, lo cual es muy buen signo, el departamento de cultura no existió durante 21 años, a pesar de que uno de los fines del socialismo (en mi opinión el principal) sea crear una nueva cultura, .. Las deudas son muchas…Entre los mayores retos está diseñar una verdadera política cultural.
A riesgo de mutilar el discurso, sugiero volver a pasar (repasar) algunas de sus ideas:
1. Cuba es la misma y otra a la vez después del derrumbe del campo socialista y del Período Especial. Nada que hagamos o proyectemos en materia educacional o cultural podrá eludir esta verdad tan evidente como para haber marcado el ambiente de nuestras calles, las relaciones en el seno de nuestras familias, el lenguaje cotidiano, el imaginario individual y colectivo.
2. nos ha crecido una Anti-Cuba indeseable, parasitaria, ignorante, mediocre, derrotista, sumisa al extranjero, mercantilizada, consumista y despolitizada, apátrida y claudicante, cortejada y cortejante de una hipotética restauración capitalista en el país.
…es la que odia y teme todo lo lúcido, lo profundo y lo complejo, lo crítico y lo auténtico. La que desalienta el esfuerzo, los sentimientos colectivos, el estudio, la disposición al sacrificio, el amor al trabajo, la decencia, la solidaridad entre los hombres, el conocimiento de la Historia patria, el respeto a los más débiles.
3. En su terreno [la cultura], tanto o más que en el político-ideológico, o mejor dicho, precisamente por su carácter político- ideológico, por decirlo de manera resumida, se está librando silenciosa y cotidianamente, la batalla decisiva entre Cuba y la Anti-Cuba , entre nuestra sociedad socialista y la utopía reaccionaria de la restauración capitalista.
4. Si alguna vez fue imprescindible la participación y el apoyo consensuado […] en la defensa y promoción de la cultura nacional y en la actualización de la política cultural de la Revolución, este es el momento.
5. Si alguna vez tuvo sentido luchar por la eficacia de nuestras instituciones culturales, y contra las decisiones unipersonales, las improvisaciones, la falta de estrategias públicas, coherentes y controlables, la insensibilidad, la burocracia, la incapacidad para discernir lo importante de lo secundario, lo auténtico de lo banal y lo político de lo impolítico, este es el momento.
6. Si alguna vez fue de vida o muerte dialogar, escuchar, atender y respetar a los seres humanos, artistas, intelectuales o simples ciudadanos, de primer o segundo o décimo nivel, ese momento ha llegado.
7. Debemos avanzar hacia el establecimiento de un diálogo cultural impostergable:
a. ideas de vanguardia y la tecnología más avanzada
b. propiciar la renovación del encuentro o una nueva confluencia entre vanguardia artística y vanguardia política.
c. Tenemos que propiciar, junto a la necesaria universalidad antidogmática de toda cultura auténtica, el reforzamiento y renovación de las tendencias patrióticas, socialistas, antiimperialistas, tercermundistas y anticolonialistas en la cultura nacional
d. las necesarias alianzas con todas las fuerzas, dentro y fuera de Cuba, que compartan o luchen por estos objetivos.
8. Debemos garantizar un amplio debate para actualizar y repensar los límites culturales de nuestra sociedad
9. Sin la mayor libertad posible, sin crítica responsable, sin unidad en la pluralidad, sin combatividad ante los enemigos culturales de nuestra nación, sin creatividad, sin respeto a la diferencia, sin un pensamiento teórico que acompañe a la práctica, sin debate, sin participación democrática, sin respeto al pasado histórico y al patrimonio, y sin unos medios de comunicación, y especialmente sin una radio y una televisión acordes al nivel cultural creciente de nuestro pueblo, esta batalla está de antemano perdida, o lo que es lo mismo, está en nuestras manos ganarla.
10. Especial atención merecen nuestros […] jóvenes, reflejo y reproductores de muchas de nuestras carencias del Período Especial, en cuyos hombros descansará, […] la continuidad de nuestras luchas, y a fin de cuentas, la prolongación y expansión de nuestra cultura. Nada podrá hacerse sin que antes profundicemos en sus verdaderas motivaciones, valores, paradigmas, referencias culturales o sus defectos.
11. Ser rigurosamente realistas ha de ser el primer precepto a cumplir, si de verdad nos mueve el aliento cívico y revolucionario de acometer la labor educacional que el futuro nos exige.
jueves, 20 de septiembre de 2007
El pensamiento crítico es consustancial al socialismo
Qué debemos entender por pensamiento crítico. «Crítica» ha sido una palabra maltratada en el argot popular, para muchos califica como algo peyorativo, para la práctica revolucionaria se hace necesario en cambio, rescatarla y entenderla como un valor esencial, como un elemento propio y consustancial, sin el cual pierde su significado ya que en su ausencia se hace imposible transformar la realidad.
Parto por entender la «crítica» como el ejerció del criterio, de donde se deduce que el pensamiento «verdadero» es crítico o no es pensamiento, mantengo el adjetivo con la sola intención de subrayar su finalidad. El pensamiento crítico pretende superar criterios que solemos asumir en la vida cotidiana, por lo que intenta ir más allá de las opiniones, impresiones o la propia experiencia, tratando de buscar exactitud, profundidad, precisión. De ante mano toma distancia de la especulación, la superficialidad y procura una manera efectiva para superar, dogmas, prejuicios, sesgos, doctrinas, todo lo que pueda nublar la búsqueda de lo más razonable o lo más verdadero en un sentido práctico.
Cuando nos referimos a pensamiento crítico asumimos como base un método racional, capaz de analizar un problema de manera coherente y rigurosa, donde se logra una clara distinción entre causa y fenómeno, permitiendo de ese modo negar otros supuestos.
Mientras que algunas limitaciones tiene una causa natural debido a características humanas propias del cada cual, otras son dependencia claramente calculadas y manipuladas. Algunas son obvias pero la mayoría de éstas son sutiles y capciosas. En muchas ocasiones estos obstáculos están entronizados en formas de la cultura, y se expresan en el lenguaje, o incluso por medios de limitaciones sicológicas o sociales, presiones sociales como la estandarización y el conformismo pueden conducirnos a la comodidad y hacernos convivir de manera natural con elementos de dominación, enajenación, sujeción, manipulación que aceptamos sin cuestionamientos.
El filosofó y revolucionario Italiano Antonio Gramsci nos planteó el problema de la siguiente manera:
¿Es preferible «pensar» sin tener conciencia crítica, en forma disgregada y ocasional, o sea participar en una concepción del mundo «impuesta» mecánicamente por el ambiente externo, y por lo tanto por uno de los tantos grupos sociales en los cuales cada cual se encuentra automáticamente incluido desde su entrada al mundo consiente […] o es preferible la propia concepción del mundo consciente y críticamente y por lo tanto, en conexión con tal esfuerzo del propio cerebro, elegir la propia esfera de actividad, participar activamente en la producción de la historia del mundo, ser guía de si mismo y no ya aceptar pasivamente y supinamente desde el exterior el sello de la propia personalidad?
En el mismo artículo agrega: El inicio de la elaboración crítica es la conciencia de lo que se es realmente, o sea un «conócete a ti mismo» como producto del proceso histórico desarrollado hasta ahora que ha dejado en ti mismo una infinidad de huellas recibidas sin beneficio de inventarlo. Hay que hacer inicialmente ese inventario.
Nuestro canciller de la dignidad Raúl Roa refiriéndose a la crítica en relación a las ciencias sociales planteó: « El espíritu científico y la intolerancia son incompatibles. El espíritu científico se nutre y enraíza en la libertad de investigación y de crítica. La intolerancia -esa extensión hacia fuera del dominio exclusivo ejercido por la fe dogmática- intoxica la inteligencia, deforma la sensibilidad y frustra la actividad científica, que es impulso libérrimo hacia la conquista y la posesión de la verdad. »
En el ánimo constante de persuadir, se utilizan muchas veces resortes que no propician un pensamiento crítico, sino que buscan tocar «las fibras más sensibles », otras veces se abusa de emociones básicas como el miedo, el placer, la necesidad más que propiciar el análisis de los hechos objetivos.
El pensamiento critico constituye una herramienta que permite atenuar las consecuencias de muchos de nuestros errores, la posibilidad de cometerlos es inherente a la existencia de un proceso revolucionario, a propósito de ello Retamar mencionó: «No temo evocar las dificultades y equivocaciones de la Revolución [...], porque el proceso del aprendizaje, y hasta el del crecimiento, implica lo que se ha llamado ensayo y error. Y además,- porque solo el ejercicio franco y valiente de la autocrítica (no el regodeo, que puede ser interesado, en las mataduras) nos permite volver a encontrar la ruta correcta. »
Solo añadir que para poder corregir los errores no es suficiente con un pensamiento crítico y de su ejercicio franco y valiente como advierte Retamar, también son necesarios los espacios, así como una adecuada cultura de tomarlos en consideración.
Para ejercer la crítica se necesita de una amplia cultura que nos permita enriquecer nuestros criterios. Algunas muestras de «anquilosamiento» han estado precisamente en la incapacidad que hemos tenido para mirar a los lados, asimilar desarrollos específicos de la ciencia, aplicables a los modos de hacer política, vías más eficaces para llegar a la gente, problemas que en su mayoría han sido abordados desde diferentes perspectivas, ya sea por el mundo comunicacional, la pedagogía, la psicología, la sociología, la semiótica, etc., resultados que han servido más bien a sostener al capitalismo siendo usados como medios de dominación. Debemos conocer estos resultados para poderlos superar a partir de su comprensión, nunca desconociéndolos
El propio Engel dijo de su amigo:
«No hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo- incluyendo las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionadora en la industria y en el desarrollo histórico en general. »
Hemos permanecidos en no pocos aspectos congelados en el tiempo, siendo nuestras maneras las mismas. Lo cierto es que hay estudios relevantes sobre las organizaciones, las comunidades, la participación, etc., y seguimos prácticamente con los mismos cánones, reproduciendo en muchos casos los mismos estilos y formas.
A veces, el asunto de la diversidad de opiniones y de juicios suele convertirse en tema tabú, porque supone para algunos, falta de unidad y hemos aprendido bien en nuestra historia que la unidad es condition sine qua non de la Revolución.
Sucede en cambio, que esa visión reduccionista lejos de ayudarnos, introduce no pocos problemas que pueden de igual manera comprometer el proyecto socialista. Hay que romper estereotipos y diferenciar correctamente las categorías y conceptos que debemos defender, tal como dijo Sócrates «pensar es distinguir», dilucidando la diferencia que existe entre unidad, unanimidad y unanismo , entre unidad y pensamiento único, entre unidad y lenguaje único. Precisamente, uno de los principales legados de proceso revolucionario cubano es poner en el centro una profunda transformación cultural, que empieza por reconocer la diversidad, lo autóctono, lo nacional.
El marxismo parte de la conciencia plena de las contradicciones, su praxis busca una unidad moral, que haya su fuerza en la capacidad de construir sistemáticamente el consenso, por medio del reconocimiento y la superación de los conflictos.
Retamar en lo que llamó un diálogo inconcluso con el Che reflexiona :
« ¿Que hay muchos conflictos en nosotros? Por supuesto. Los hay en todo el pueblo de Cuba. No puede ser de otra manera. […] ¿Quién negará que hay contradicciones en Cuba? ¿Quién negará que hay conflictos en nosotros? La contradicción es el motor de la vida histórica tanto como de la vida personal. […] que en algunos casos esos conflictos llevan a resultados catastróficos, ¿no pueden ser vistos otros en sentido positivo, como testimonios de esa evolución dinámica, y de la inserción en la vasta problemática de nuestra revolución? Los que están de espaldas a ella, los que se niegan a esa experiencia dramática, hermosa, cancelan o sustituyen esos conflictos: sólo los que la viven entrañablemente los conocen. Intentar prescindir de ellos no puede sino llevar a esa falsa evaporación de conflictos que se dio en el realismo socialista»
Se trata entonces, de aceptar de buena gana la discrepancia, promover la discusión abierta, propiciar la confrontación de ideas, no solo porque sea un derecho, sino porque entendamos realmente que resulta una necesidad del desarrollo, contar con puntos de vista diversos nos permite una mayor amplitud de análisis y por ende deja menos espacio al error, a la vez que ejercitamos nuestro pensamiento y nos entrena para enfrentar futuros escenarios posibles y probables.
Cuando a partir de criterios variados llegamos a un consenso, constituye una expresión superior de la unidad, lograda a partir de la asimilación crítica, unidad verdaderamente genuina. Eduardo Galeano al ser distinguido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de la Habana, con su proverbial modo de decir, reflexionó: la convergencia que nace de las divergencias es el único amor digno de fe.
« La unidad, sobre todas las cosas debe ser, unidad de acción. La unidad estratégica se articula sobre una plataforma común. --así se refiere la intelectual cubana Graziella Pogolotti --El deber ser se construye sobre las arenas movedizas del ser. Los revolucionarios cubanos tenían procedencias diversas, eran portadores vivientes de múltiples contradicciones, fuentes de vitalidad, porque la homogeneidad es signo de muerte. Siempre compleja, la realidad no se produce en un laboratorio estéril. La sacudida revolucionaria dinamiza fuerzas dormidas, donde el grano se entremezcla con la mala yerba. »
La propia abundancia de los errores y su difícil corrección no debe ser motivo de desanimo, sino de mayor convicción y aliento en la necesidad de superarlos.
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Carlos Lage Jr: 'La gente tiene que ver que el socialismo también es material'
Lage Codorniu, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU, organización controlada por el gobierno), afirmó que "la gente en Cuba tiene que ver que el socialismo también es material". No se pueden "negar las necesidades materiales del ser humano".
"Hay necesidad de que la gente sienta en el plato de comida las bondades de la revolución", afirmó el economista de 26 años, uno de los dirigentes juveniles que podrían jugar un importante papel en el futuro de la Isla, según EFE.
La teoría socialista "nunca negó la atención a las necesidades materiales (...) no creo que esté divorciado el socialismo del bienestar social", dijo Lage Codorniu.
A su juicio, uno de los principales retos de los dirigentes del país es acometer los cambios necesarios para que la sociedad cubana supere sus contradicciones y sea cada vez más justa sin dejar de defender los principios de la revolución.
Para lograrlo, no hay fórmulas infalibles porque "el librito del modelo cubano no está escrito y nadie tiene la receta absoluta", advirtió; de ahí, subrayó, la importancia de la discusión y el análisis.
"La lógica de la revolución es que no se atiene a dogmas" y sería "un error atenernos a las mismas fórmulas del pasado, es necesario aplicar fórmulas nuevas y cambios", afirmó Lage Codorniu.
No obstante, "los cambios nunca van a ser de principios, serían de formas, porque no hay decisión de cambiar las esencias de la revolución", matizó.
El joven dirigente consideró necesaria una "ofensiva económica" que debe implicar salarios "suficientes para satisfacer las necesidades mínimas" y acompañarse de una "ofensiva ideológica" con nuevos enfoques del trabajo político y la integración en el proyecto revolucionario de jóvenes que nacieron durante la crisis del Periodo Especial.
Para Lage Codorniu, el discurso pronunciado por el gobernante provisional, Raúl Castro, el pasado 26 de julio, en el que apuntó la necesidad de cambios estructurales en la economía, demuestra que la revolución "tiene que hacer transformaciones para adecuarse a la realidad".
"No hay razones para arrepentirse de lo que se hizo, independientemente de los errores que se cometieron", sostuvo, pero "ha pasado el tiempo y no es sólo la tesis de la resistencia, tenemos que lanzarnos a otra etapa".
El reto, afirmó, es "trabajar para que la actual generación de jóvenes pueda asegurar la continuidad del socialismo en Cuba", y para lograrlo es fundamental atajar el problema de la emigración que, según Lage Codorniu, es un fenómeno "más peligroso que los contrarrevolucionarios".
Para resolver éste y otros problemas, el último congreso de la FEU, celebrado el pasado mes de diciembre, acordó iniciar una ofensiva cultural, ampliar la oferta de entretenimiento y rescatar el estudio de la doctrina de la revolución.
Por eso, explicó Lage Codorniu, las brigadas de base de la FEU —que agrupa a más de 200.000 universitarios—, analizarán el discurso de Raúl Castro el 26 de julio, junto a la segunda proclama de Fidel Castro, en la que llama a mantener el espíritu revolucionario.
Tomado de EFE
Cuba inicia el debate del cambio
¿Por qué un cubano no puede alojarse en un hotel aunque disponga de dólares obtenidos honradamente? ¿Se debe ejercer la solidaridad con otros países en el campo de la salud, cuando debido a esta colaboración los servicios médicos se han deteriorado notablemente en el país? ¿Es posible evitar la corrupción mientras continúen pagándose sueldos ínfimos? ¿Por qué el Estado no estimula la creación de cooperativas y pequeñas empresas privadas en sectores en que su gestión ha demostrado ser ineficiente? Quejas y criterios como éstos, y otros que cuestionan políticas oficiales hasta ahora intocables, se escuchan estos días en reuniones y asambleas celebradas en la isla.
No se trata de una espontánea revuelta popular. Nada que ver. Pero el comienzo del debate en células de base del Partido Comunista (PCC), centros laborales y Comités de Defensa de la Revolución (CDR) del discurso que pronunció Raúl Castro el 26 de julio pasado, en el que anunció cambios "estructurales" y "de concepto" para solucionar los problemas económicos, ha destapado una caja de truenos.
La discusión, propiciada por las autoridades bajo la consigna de expresar libremente cualquier preocupación o sugerencia, está provocando una verdadera catarsis colectiva: aluviones de críticas a la marabunta de trabas y vanas prohibiciones que hacen la vida difícil a la gente; quejas angustiadas por el escaso poder adquisitivo de los salarios o la pésima situación del transporte y la vivienda; denuncias de las contradicciones más sangrantes, empezando por la dualidad monetaria y los elevados precios de artículos básicos que sólo pueden adquirirse en divisas, cuando la mayoría cobra exiguos salarios en moneda nacional.
"El mensaje, mayoritario, es que en Cuba hacen falta cambios, y cuanto antes, mejor", resume un abogado que ha participado en una de las asambleas de barrio. Con independencia de los lugares donde se realizan, las preocupaciones y reclamaciones expresadas por la gente son similares, aunque el nivel y profundidad de los análisis difiere. El lamento ante las calamidades cotidianas, predominante, ha dado paso en algunos lugares a cuestionamientos más profundos.
En la CUJAE, la mayor universidad politécnica de La Habana, el intercambio entre los militantes de la Juventud Comunista derivó a la cuestión de la necesidad de replantear "las relaciones de propiedad" en el socialismo. Como en otros ambientes académicos, se abordaron problemas como el de la excesiva "estatización" que constriñe el desarrollo económico y la necesidad de fomentar la creación de cooperativas y permitir la pequeña empresa privada para estimular la producción.
A comienzos de la semana pasada, el CDR de La Puntilla, en el reparto de Miramar, uno de los barrios bien de La Habana, celebró su asamblea. Se explicó a la gente que podía dar cualquier opinión y que de la reunión se levantaría un acta que será remitida al comité municipal del PCC, donde un equipo está encargado de recibir los informes y transmitir las quejas y sugerencias a las instancias superiores.
Tras la lectura del discurso --de una hora-- comenzaron las intervenciones. La reunión empezó con cierta tibieza y se fue animando. "Se llegó a cuestionar la política de enviar a los jóvenes a las escuelas del campo --por no haber condiciones de alimentación ni recursos para atenderlos adecuadamente--, o a criticar que las autoridades la cojan contra los jubilados que hacen cualquier negocio para subsistir, como vender maní tostado, cuando las verdaderas causas de la corrupción son otras; la primera, que con un salario normal no se puede vivir dignamente", comentó uno de los vecinos. Todo un símbolo: la idea más reiterada en La Puntilla, y en otras reuniones de las que conoció este diario, fue una cita del discurso de Raúl: "Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que deba ser cambiado...". Aquellas palabras, el 26 de julio, abrieron ciertas expectativas en Cuba. En tono realista y autocrítico, Raúl Castro mencionó los asuntos que más agobian a los cubanos, entre ellos, "los salarios claramente insuficientes para vivir", y admitió que había que "transformar concepciones y métodos superados por la vida".
Según el decir popular, es el propio presidente interino el que ha pedido el debate y ha solicitado que no se maquillen los resultados y criterios vertidos, por duros que sean. Las discusiones se extenderán a todo el país en las próximas semanas, pero, por lo que se conoce hasta ahora, la gente no ahorra críticas. En el diario Granma, el templo de la ideología, surgió con fuerza un asunto que ya es clamor popular: la queja por el deterioro de la salud pública debido al envío de médicos y recursos a Venezuela, política hasta ahora intocable. Y en algunos centros académicos se han reclamado mayores espacios de participación y para influir en la toma de decisiones políticas.
¿El alcance? Algunos recuerdan que a comienzos de los noventa tuvo lugar un proceso similar. "La gente habló hasta por los codos, pero poco se hizo", asegura un ex militante comunista. Como él, hay muchos escépticos que se inclinan por el "ver para creer". Una figura política comprometida con la actual línea opina: "Lo que está saliendo ahora es lo mismo que la gente dice en la calle y en su casa". Consciente de que el concepto clave en el debate que comienza es cambio, habla de "crear consensos" y afirma: "O hacemos nosotros los cambios, o los hace la historia".
Tomado del pais
Unidad y diversidad
A veces, el asunto de la diversidad de opiniones y de juicios suele convertirse en un tema polémico, porque supone para algunos, falta de unidad y hemos aprendido bien en nuestra historia que la unidad es condition sine qua non de la Revolución.
Sucede en cambio, que esa visión reduccionista lejos de ayudarnos, introduce no pocos problemas que pueden de igual manera comprometer el proyecto socialista. Hay que romper estereotipos y diferenciar correctamente las categorías y conceptos que debemos defender, recordando la máxima socrática que reza «pensar es distinguir», dilucidando la diferencia que existe entre unidad y unanimidad, entre unidad y pensamiento único, entre unidad y lenguaje único. Precisamente, uno de los principales legados de proceso revolucionario cubano es poner en el centro una profunda transformación cultural, que empieza por reconocer la diversidad, lo autóctono, lo nacional.
Una excelente conceptualización sobre la unidad la ofrece Darío Machado en su trabajo “La unidad nacional. Un punto de vista” de donde seleccionamos algunos párrafos por su claridad conceptual.
«…la unidad es también una construcción, un proceso, y como todo fenómeno social es dialéctico, vale decir cambiante, en desarrollo
[…]al ser unidad del universo cubano, estamos frente a lo que es simultáneamente uno y diverso. Unidad, entonces, es unidad de lo diverso, unidad en la diversidad.
[…] el reconocimiento del conflicto (tanto el conflicto de intereses como el de puntos de vista) es la premisa para su superación. La fortaleza de la unidad está en la capacidad de construir sistemáticamente el consenso, lo cual exige reconocer y asimilar positivamente la diferencia y el conflicto. La asunción del conflicto como acontecimiento natural, consustancial a la diversidad e imperfección humanas, permite desarrollar una práctica eficiente de su identificación, abordaje y superación asimilándose para la memoria social una experiencia de valor educativo y práctico - transformador. »
Retamar en lo que llamó un dialogo inconcluso con el Che reflexiona :
¿Que hay muchos conflictos en nosotros? Por supuesto. Los hay en todo el pueblo de Cuba. No puede ser de otra manera. […] ¿Quién negará que hay contradicciones en Cuba? ¿Quién negará que hay conflictos en nosotros? La contradicción es el motor de la vida histórica tanto como de la vida personal. […] que en algunos casos esos conflictos llevan a resultados catastróficos, ¿no pueden ser vistos otros en sentido positivo, como testimonios de esa evolución dinámica, y de la inserción en la vasta problemática de nuestra revolución? Los que están de espaldas a ella, los que se niegan a esa experiencia dramática, hermosa, cancelan o sustituyen esos conflictos: sólo los que la viven entrañablemente los conocen. Intentar prescindir de ellos no puede sino llevar a esa falsa evaporación de conflictos que se dio en el realismo socialista
Se trata entonces, de aceptar de buena gana la discrepancia, de promover la discusión abierta, propiciar la confrontación de ideas, no porque sea un derecho, sino porque entendamos realmente que resulta una necesidad del desarrollo, contar con puntos de vista diversos nos permite una mayor amplitud de análisis y por ende deja menos espacio al error, a la vez que ejercitamos nuestro pensamiento y nos entrena para enfrentar futuros escenarios posibles y probables. Cuando a partir de criterios variados llegamos a consenso, constituye una expresión superior de la unidad, lograda a partir de la asimilación crítica, unidad verdaderamente genuina. Eduardo Galeano al ser distinguido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de la Habana, con su proverbial modo de decir, reflexiono: la convergencia que nace de las divergencias es el único amor digno de fe.
La unidad, sobre todas las cosas debe ser, unidad de acción. La unidad estratégica se articula sobre una plataforma común. --así se refiere la intelectual cubana
Graziella Pogolotti a este par «unidad-diversidad»-- El deber ser se construye sobre las arenas movedizas del ser. Los revolucionarios cubanos tenían procedencias diversas, eran portadores vivientes de múltiples contradicciones, fuentes de vitalidad, porque la homogeneidad es signo de muerte. Siempre compleja, la realidad no se produce en un laboratorio estéril. La sacudida revolucionaria dinamiza fuerzas dormidas, donde el grano se entremezcla con la mala yerba
lunes, 17 de septiembre de 2007
El hombre no solo piensa como vive
¿El hombre piensa como vive o vive como piensa? Recuerdo que esta pregunta en las clases de marxismo que recibí, tenía una respuesta rápida y fácil. Quizás, en la propia reproducción de los manuales fue desvirtuando la riqueza que reposa en el fondo de esta interrogante.
Para argumentar una respuesta afirmativa, bastaba con hacer alusión a uno de los principales descubrimientos de Marx, sobre el que Engels dijo :
Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana. El hecho, tan sencillo, pero oculto en la maleza ideológica, de que el hombre necesita en primer lugar: comer, beber, tener un techo y vestirse antes de hacer política, ciencia, arte o religión, etc.
Si la conclusión de que el hombre «piensa como vive» la derivamos literalmente de esta cita, estamos suspensos en lógica elemental, aunque hubiese sido suficiente para alcanzar la nota máxima en el marxismo de mí tiempo.
Lo que podemos asegurar según la mencionada ley marxiana, es que el hombre que viva en condiciones infrahumanas, por debajo de las condiciones básicas de vida históricamente determinadas, su pensamiento y su actuación estarán limitadas a la sobrevivencia, a tratar de reproducir su modo de vida de subsistencia.
La segunda conclusión importante es que en última instancia las razones que pueden explicar a grosso modo el desarrollo de las instituciones políticas, concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso religiosas, tendrán su base en la correspondiente fase económica de desarrollo. Estas conforman el ADN del pensamiento, la capacidad de hardware instalada y no pocos de los sistemas básicos de software.
Para mayor claridad contamos adicionalmente con la rectificación del propio Engels «...Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda ».
El desarrollo del pensamiento no se puede reducir a una enmarcación mecánica dada por las condiciones de vida. La respuesta a la pregunta tiene que ser ambigua, y parte de una inadecuada formulación, no se trata categóricamente ni de una ni de la otra, si bien la primera «el hombre piensa como vive» es factor determinante, lo que busca la práctica política es lograr en lo posible lo segundo, de modo que el hombre sea capaz de romper las cadenas que lo condicionan a un pensamiento predeterminado y emanciparse, en tanto trasforma la realidad y se trasforma a si mismo, en el éxito de una revolución continua.
Si no fuese así, como explicamos la actuación de muchos líderes revolucionarios que renunciaron a su propia condición de clase para aliarse a las causas más justas de su tiempo. O el caso contrario de los jóvenes irreverentes, antiimperialista que lucharon en la Sierra y fueron capaces de cambiar el orden social más allá del imaginario de lo posible y que igualmente se cambiaron a sí mismo en la lucha.
No quiero afirmar un idealismo, esto no significa que podamos tornar nuestros deseos en realidades, sino que por ser el socialismo una construcción consciente e intencionada, sin que sea un proceso determinista en el que podamos definir de modo infalible nuestro devenir, se puede acelerar el paso del presente al futuro, y ocasionalmente romper con el futuro aceptado como posible.
Algunas de las advertencias y respuestas al mito de que el hombre es solo producto de las circunstancias lo podemos encontrar en la misma obra de Marx, en una de sus críticas al materialismo que le precedió, en su famosa Tesis Sobre Feuerbach planteó:
La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados son productos de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educado necesita ser educado…
La conciencia de la modificación de las circunstancia y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como «práctica revolucionaria». Este es uno de los grandes legados que nos dejo Marx, la importancia de la actuación revolucionaria, entendida como actividad «práctico-crítica», en la transformación de la sociedad y del propio hombre como parte consustancial de ella.
Fernando Martínez Heredia afirma que «la educación revolucionaria tiene que producirse como actividad que va más allá de lo que “normalmente” debía esperarse de las limitaciones de nuestro medio social actual. En realidad el proceso revolucionario es resultado, en sus rasgos más generales, de la violencia que ejercen los hombres sobre sus condiciones de existencia, para arrancarles efectos diferentes a los que normalmente producirían. […] la educación se propone nada menos que mantener la formación de los individuos siempre por encima de aquella que generarían sus condiciones de existencia».
Una y otra vez esta verdad de la praxis revolucionaria se ha llenado de la maleza ideológica a la que se refirió Engels, evolución de esa mala yerba genéticamente modificada son las teorías capitalistas del «fin de las ideologías» promovida en los años 50 o más recientemente a finales de la década de los 90 la teoría del «fin de la historia».
Si en primera instancia el hombre piensa como vive, lo que intenta el socialismo es subvertir en lo posible esta relación.