Por Miguel Sancho
A veces, el asunto de la diversidad de opiniones y de juicios suele convertirse en un tema polémico, porque supone para algunos, falta de unidad y hemos aprendido bien en nuestra historia que la unidad es condition sine qua non de la Revolución.
Sucede en cambio, que esa visión reduccionista lejos de ayudarnos, introduce no pocos problemas que pueden de igual manera comprometer el proyecto socialista. Hay que romper estereotipos y diferenciar correctamente las categorías y conceptos que debemos defender, recordando la máxima socrática que reza «pensar es distinguir», dilucidando la diferencia que existe entre unidad y unanimidad, entre unidad y pensamiento único, entre unidad y lenguaje único. Precisamente, uno de los principales legados de proceso revolucionario cubano es poner en el centro una profunda transformación cultural, que empieza por reconocer la diversidad, lo autóctono, lo nacional.
Una excelente conceptualización sobre la unidad la ofrece Darío Machado en su trabajo “La unidad nacional. Un punto de vista” de donde seleccionamos algunos párrafos por su claridad conceptual.
«…la unidad es también una construcción, un proceso, y como todo fenómeno social es dialéctico, vale decir cambiante, en desarrollo
[…]al ser unidad del universo cubano, estamos frente a lo que es simultáneamente uno y diverso. Unidad, entonces, es unidad de lo diverso, unidad en la diversidad.
[…] el reconocimiento del conflicto (tanto el conflicto de intereses como el de puntos de vista) es la premisa para su superación. La fortaleza de la unidad está en la capacidad de construir sistemáticamente el consenso, lo cual exige reconocer y asimilar positivamente la diferencia y el conflicto. La asunción del conflicto como acontecimiento natural, consustancial a la diversidad e imperfección humanas, permite desarrollar una práctica eficiente de su identificación, abordaje y superación asimilándose para la memoria social una experiencia de valor educativo y práctico - transformador. »
Retamar en lo que llamó un dialogo inconcluso con el Che reflexiona :
¿Que hay muchos conflictos en nosotros? Por supuesto. Los hay en todo el pueblo de Cuba. No puede ser de otra manera. […] ¿Quién negará que hay contradicciones en Cuba? ¿Quién negará que hay conflictos en nosotros? La contradicción es el motor de la vida histórica tanto como de la vida personal. […] que en algunos casos esos conflictos llevan a resultados catastróficos, ¿no pueden ser vistos otros en sentido positivo, como testimonios de esa evolución dinámica, y de la inserción en la vasta problemática de nuestra revolución? Los que están de espaldas a ella, los que se niegan a esa experiencia dramática, hermosa, cancelan o sustituyen esos conflictos: sólo los que la viven entrañablemente los conocen. Intentar prescindir de ellos no puede sino llevar a esa falsa evaporación de conflictos que se dio en el realismo socialista
Se trata entonces, de aceptar de buena gana la discrepancia, de promover la discusión abierta, propiciar la confrontación de ideas, no porque sea un derecho, sino porque entendamos realmente que resulta una necesidad del desarrollo, contar con puntos de vista diversos nos permite una mayor amplitud de análisis y por ende deja menos espacio al error, a la vez que ejercitamos nuestro pensamiento y nos entrena para enfrentar futuros escenarios posibles y probables. Cuando a partir de criterios variados llegamos a consenso, constituye una expresión superior de la unidad, lograda a partir de la asimilación crítica, unidad verdaderamente genuina. Eduardo Galeano al ser distinguido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de la Habana, con su proverbial modo de decir, reflexiono: la convergencia que nace de las divergencias es el único amor digno de fe.
La unidad, sobre todas las cosas debe ser, unidad de acción. La unidad estratégica se articula sobre una plataforma común. --así se refiere la intelectual cubana
Graziella Pogolotti a este par «unidad-diversidad»-- El deber ser se construye sobre las arenas movedizas del ser. Los revolucionarios cubanos tenían procedencias diversas, eran portadores vivientes de múltiples contradicciones, fuentes de vitalidad, porque la homogeneidad es signo de muerte. Siempre compleja, la realidad no se produce en un laboratorio estéril. La sacudida revolucionaria dinamiza fuerzas dormidas, donde el grano se entremezcla con la mala yerba
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