Por Miguel Sancho
(Este año en el 46 aniversario del discurso de Fidel "Palabras a los Intelectuales", el orador principal fue Eliades Acosta)
Este discurso me hubiese gustado discutirlo pero no se “oriento”, creo que ni siquiera fue publicado por la prensa, en un encuentro en el que estuvo Eliades dijo que ese día había buscado a ver si estaba digital y no lo encontró (en realidad no fue suficientemente persistente, con una búsqueda exhaustiva lo hubiese encontrado publicado en la sesión de Letras con Filo de Jiribilla).
Eliades Acosta es actualmente el jefe del nuevo departamento de cultura del CCPCC que se creo este año, lo cual es muy buen signo, el departamento de cultura no existió durante 21 años, a pesar de que uno de los fines del socialismo (en mi opinión el principal) sea crear una nueva cultura, .. Las deudas son muchas…Entre los mayores retos está diseñar una verdadera política cultural.
A riesgo de mutilar el discurso, sugiero volver a pasar (repasar) algunas de sus ideas:
1. Cuba es la misma y otra a la vez después del derrumbe del campo socialista y del Período Especial. Nada que hagamos o proyectemos en materia educacional o cultural podrá eludir esta verdad tan evidente como para haber marcado el ambiente de nuestras calles, las relaciones en el seno de nuestras familias, el lenguaje cotidiano, el imaginario individual y colectivo.
2. nos ha crecido una Anti-Cuba indeseable, parasitaria, ignorante, mediocre, derrotista, sumisa al extranjero, mercantilizada, consumista y despolitizada, apátrida y claudicante, cortejada y cortejante de una hipotética restauración capitalista en el país.
…es la que odia y teme todo lo lúcido, lo profundo y lo complejo, lo crítico y lo auténtico. La que desalienta el esfuerzo, los sentimientos colectivos, el estudio, la disposición al sacrificio, el amor al trabajo, la decencia, la solidaridad entre los hombres, el conocimiento de la Historia patria, el respeto a los más débiles.
3. En su terreno [la cultura], tanto o más que en el político-ideológico, o mejor dicho, precisamente por su carácter político- ideológico, por decirlo de manera resumida, se está librando silenciosa y cotidianamente, la batalla decisiva entre Cuba y la Anti-Cuba , entre nuestra sociedad socialista y la utopía reaccionaria de la restauración capitalista.
4. Si alguna vez fue imprescindible la participación y el apoyo consensuado […] en la defensa y promoción de la cultura nacional y en la actualización de la política cultural de la Revolución, este es el momento.
5. Si alguna vez tuvo sentido luchar por la eficacia de nuestras instituciones culturales, y contra las decisiones unipersonales, las improvisaciones, la falta de estrategias públicas, coherentes y controlables, la insensibilidad, la burocracia, la incapacidad para discernir lo importante de lo secundario, lo auténtico de lo banal y lo político de lo impolítico, este es el momento.
6. Si alguna vez fue de vida o muerte dialogar, escuchar, atender y respetar a los seres humanos, artistas, intelectuales o simples ciudadanos, de primer o segundo o décimo nivel, ese momento ha llegado.
7. Debemos avanzar hacia el establecimiento de un diálogo cultural impostergable:
a. ideas de vanguardia y la tecnología más avanzada
b. propiciar la renovación del encuentro o una nueva confluencia entre vanguardia artística y vanguardia política.
c. Tenemos que propiciar, junto a la necesaria universalidad antidogmática de toda cultura auténtica, el reforzamiento y renovación de las tendencias patrióticas, socialistas, antiimperialistas, tercermundistas y anticolonialistas en la cultura nacional
d. las necesarias alianzas con todas las fuerzas, dentro y fuera de Cuba, que compartan o luchen por estos objetivos.
8. Debemos garantizar un amplio debate para actualizar y repensar los límites culturales de nuestra sociedad
9. Sin la mayor libertad posible, sin crítica responsable, sin unidad en la pluralidad, sin combatividad ante los enemigos culturales de nuestra nación, sin creatividad, sin respeto a la diferencia, sin un pensamiento teórico que acompañe a la práctica, sin debate, sin participación democrática, sin respeto al pasado histórico y al patrimonio, y sin unos medios de comunicación, y especialmente sin una radio y una televisión acordes al nivel cultural creciente de nuestro pueblo, esta batalla está de antemano perdida, o lo que es lo mismo, está en nuestras manos ganarla.
10. Especial atención merecen nuestros […] jóvenes, reflejo y reproductores de muchas de nuestras carencias del Período Especial, en cuyos hombros descansará, […] la continuidad de nuestras luchas, y a fin de cuentas, la prolongación y expansión de nuestra cultura. Nada podrá hacerse sin que antes profundicemos en sus verdaderas motivaciones, valores, paradigmas, referencias culturales o sus defectos.
11. Ser rigurosamente realistas ha de ser el primer precepto a cumplir, si de verdad nos mueve el aliento cívico y revolucionario de acometer la labor educacional que el futuro nos exige.
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