Por Rafael Betancourt
El grueso de nuestra producción se lleva a cabo en el sector estatal, por empresas de subordinación nacional, pero las más grandes reservas de recursos están a escala local y familiar, en el municipio o la comunidad, y desatar esas fuerzas es la clave del salto en la producción de bienes y servicios para la población y la sustitución de importaciones que requerimos ahora.
El predominio de la propiedad social y el carácter planificado de la economía es fundamental para la continuidad del modelo socialista. Pero propiedad social no es lo mismo que propiedad estatal. La cooperativa y la comunitaria también es propiedad social aunque estén poco desarrolladas (la primera se limita a la agricultura y la segunda es casi inexistente en nuestro país). Y dentro de la propiedad estatal también hay cabida para la empresa estatal local, propiedad del municipio o de la provincia. ¿En qué consiste la propiedad? Supone, por definición, un conjunto de derechos para disponer, decidir, sobre esos bienes y recursos.
Tampoco el predominio de la propiedad social significa descartar la propiedad privada, familiar, ni limitar sus espacios a las 200 actividades de cuentapropismo. Está claro que el mercado no puede ser el regulador automático de la producción y distribución de recursos, como en el capitalismo, pero en la práctica vemos al mercado operando.
Como dijo Raúl de la Nuez, ministro del Comercio Exterior, “En el socialismo sí hay mercado” , de modo que no hay que temer al mercado, sino utilizarlo para lograr “una mayor y más eficiente producción o prestación de servicios que permita disponer de más ingresos”. El mercado posibilita identificar necesidades y preferencias de la gente, y constituye un complemento necesario de la distribución con arreglo al trabajo.
A continuación expongo 7 ideas concretas para incentivar la producción y preservar la equidad.
1. Crear un marco legal e institucional propicio y flexible para el incremento de la producción.
a. Diversificar las formas de propiedad socialistas (cooperativas de producción y servicios, empresas públicas locales y comunitarias) a diferentes escalas geográficas (nación, provincia, municipio, comunidad). Cada municipio analizará la rentabilidad de sus unidades de producción (industrias locales) y servicios (comercio, gastronomía, etc.) y recomendará la creación de cooperativas (de sus trabajadores), empresas locales y comunitarias (capital 100% público o mixto público-privado).
b. Ampliar rango de oficios y actividades por cuenta propia, y espectro de las empresas privadas, en especial familiares, con derecho a contratación de empleados, lo que debe venir acompañado de una mayor regulación (salarios mínimos, seguridad social, protección de salud ocupacional, sistema de justicia laboral)
c. Establecer empresas mixtas del estado (central y local) con nacionales privados; hay muchos capitales medianos y pequeños, bien habidos, que pudieran movilizarse. Las nuevas cooperativas también pudieran recibir inversiones de capital (financiero o físico) de sus miembros (ex-trabajadores estatales).
d. Flexibilizar el mercado del suelo y las edificaciones, con opciones de alquiler y usufructo, en función de la producción del sector público local y privado. Mantener la propiedad pública del suelo para evitar especulación.
e. Establecer mercados estatales mayoristas de bienes duraderos (equipos, herramientas, vehículos de transporte y otros), materias primas e intermedias, con una política de precios de recuperar costos, para estimular la producción y mantener bajos los precios al consumidor. Abrir el sector comercial mayorista a la inversión extranjera para aprovechar los surtidos y precios que ofertan los grandes almacenes.
f. Descentralizar las finanzas e inversiones de determinadas empresas estatales, estableciendo mecanismos de créditos, préstamos productivos, mediante bancos de fomento. Por ejemplo, una empresa debe tener posibilidades de pedir un préstamo bancario para abrir una nueva línea de producción a partir de subproductos o desechos, comercializarlos y tras saldar la deuda contraída, disponer de al menos una parte de los nuevos ingresos para reinversión y distribución a los trabajadores.
g. Eliminar las trabas para la diversificación de la producción y los servicios que significa la actual categoría de “objeto social”. P.e. la Empresa de Materias Primas no tiene camiones para transportar cartón recuperado a las papeleras, y el objeto social de Servicios Comunales no les autoriza venderles directamente.
h. Para convertir la propiedad estatal en verdadera propiedad social se necesita potenciar a sus trabajadores, establecer mecanismos de participación y control de estos sobre las decisiones de la administración, planes de producción, inversiones, compensaciones, gestión de calidad y protección medioambiental así como fortalecer los sindicatos con verdadera representatividad y democracia interna. Entre los cuentapropistas autorizar y/o ampliar a asociaciones de productores/prestadores de servicios, p.e., cocheros, bici-taxistas o boteros, en el sector del transporte de pasajeros; hosteleros (alquiler de habitaciones); oficios de la construcción.
i. Exigir a las empresas todas (públicas y privadas) que sean más responsables ante sus gobiernos locales y comunidades (consejos populares), se inserten en los planes de desarrollo local y contribuyan a mejorar su entorno urbanístico y social a partir de sus ganancias. Por ejemplo, una cooperativa de lavandería o una paladar puede contribuir a pintar las fachadas de la cuadra donde está ubicada.
j. Establecer un marco regulatorio eficaz para el control financiero y de la calidad, manejo de conflictos, y redistribución de los ingresos, involucrando a los vecinos y a las organizaciones populares. Esto incluye el sistema tributario, licencias y permisos, inspección y multas, justicia laboral y derecho civil, estímulos a la producción y a la gestión de calidad, etc.
2. Propiciar la descentralización gubernamental y prestar los servicios públicos con criterio de “subsidiaridad”
a. Gobiernos locales (municipios, ciudades) serán capaces de generar ingresos y disponer de una parte de ellos en beneficio de sus ciudadanos, construir obras sociales e infraestructurales, generar empleos y fomentar el desarrollo económico local. Otra parte de esos ingresos iría a la caja central, que los redistribuye a los territorios menos aventajados. Así se podrán reducir paulatinamente los subsidios presupuestarios. El ejemplo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana puede servir de modelo.
b. Aprovechar capacidades y recursos locales, comenzando por los ociosos (tierras, edificios, locales, equipamiento), humanos y comunitarios. Un primer paso sería que los gobiernos municipales hagan un censo de todos los recursos públicos ociosos en su territorio y a quién pertenecen, para negociar su traspaso o usufructo.
c. Fomentar la cooperación descentralizada entre localidades, compartiendo fortalezas y desarrollo regional. En vez de estimular la competitividad promoveríamos la colaboración entre territorios complementando sus fortalezas. P.e., compartir las experiencias de saneamiento y gestión ambiental de la Bahía de La Habana con las demás ciudades con bahías y puertos, que también estarían facultadas para implementar esquemas de autofinanciamiento.
d. Establecer los presupuestos públicos participativos, fomentando la discusión, priorización y responsabilidad de y con los ciudadanos. El proceso de elaboración de presupuestos locales participativos se convierte en un ejercicio de gobernabilidad socialista que posibilita identificar necesidades y preferencias de la gente y permite posteriormente una supervisión popular de su cumplimiento.
e. Estudiar experiencias de otros países como Venezuela, Brasil y Canadá. Por ejemplo, de Curitiba, Brasil, sobre presupuestos participativos, y de Canadá en planeamiento urbano inclusivo. La mayoría de los cubanos desconocemos el Proyecto de Reforma Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela que propone que la comunidad sea la unidad básica del territorio nacional, y de transferir a los consejos comunales algunas funciones de los municipios y una parte del presupuesto nacional.
La producción de bienes y servicios es función de varios factores: en primer lugar la fuerza de trabajo y su calificación, el capital real (equipamiento) y financiero, las materias primas y los recursos naturales, incluyendo el suelo, la energía y la tecnología. Aumentar la disponibilidad de estos factores y su uso eficiente resulta clave para “producir más y con sentido de racionalidad y eficiencia”.
3. Incrementar el capital real y financiero disponible a productores
a. Poner a trabajar los enormes recursos ociosos, públicos (locales y regionales) comunitarios y privados. Los municipios, barrios y familias disponen de muchas edificaciones, equipos, vehículos, herramientas, animales que no están en producción por trabas legales o porque no pueden comercializar las producciones y servicios resultantes.
b. Los ahorros personales deben constituir capital financiero que estimule la producción, y no solo depósito de circulante. Las actuales bajas tasas de interés apenas incentivan el ahorro. Crear un verdadero sistema de créditos y préstamos a productores estimularía tanto la producción como más ahorro.
c. Estudiar cómo convertir las remesas de divisas en capital de inversión, pues ahora sólo sirven para incrementar el consumo de los que las reciben, y no de todos los bienes (p.e., no se pueden adquirir vehículos o viviendas). Brindar oportunidades de inversión puede convertirlas en una importante fuente de capital externo fresco para el país y manejadas correctamente no hay que sacrificar soberanía económica ni política.
4. Potenciar la productividad de la fuerza trabajo
a. Existe una relación contradictoria, entre salario y productividad laboral. Un incremento en los salarios sin un aumento proporcionalmente mayor del producto baja la productividad. Pero un bajo salario real conduce a holgazanería, indolencia e indisciplina –todos factores que disminuyen la productividad. Se pueden aumentar los salarios y a la vez la productividad a través del pago por resultados, la cantidad y calidad de producción material y de servicios, la satisfacción de los clientes y gestión de calidad. Se debe hacer lo posible por vincular todos los salarios a resultados, no solo aquellos relacionados con la producción material. P.e., una parte (30%) del salario de un investigador se puede asociar a la entrega de “productos” (investigaciones realizadas, publicaciones, cursos impartidos), según el plan de trabajo negociado con su centro.
b. Abrir espacios al empleo múltiple, trabajo remunerado para los estudiantes, contratación de jubilados. Muchas personas empleadas por el estado están en capacidad y disposición de hacer otros trabajos remunerados, pero se enfrentan a un enjambre de prohibiciones y limitaciones que propician indisciplinas, ilegalidades y doble moral, a partir de una cruda realidad: nadie vive solo de salario del estado. El caso específico de prohibir a los estudiantes universitarios diurnos emplearse por dinero es especialmente contradictorio a la luz de los nuevos programas de estudio-trabajo, pero eso ya ha sido ampliamente planteado por la FEU.
5. Preservar y manejar los recursos naturales
a. No ponerle precio o suministrar por debajo de su costo social los recursos naturales es la vía más probable de abusar de ellos. Se debe regular y cobrar a los productores, en todos los casos posibles, el uso del suelo, agua, energía, materias primas naturales, costas, humedales, cuencas y áreas protegidas, y cobrar el impacto ambiental (contaminación), con sentido económico y social. P.e., el sector turístico, que incluye hoteles que venden su atractivo ecológico carecen de contabilidad ambiental. ¿Cómo puede ser?
b. Emprender estudios interdisciplinarios de costo-beneficio económico y social de los impactos ambientales. P.e. ¿Cuánto le cuesta al sistema de salud el tratamiento de las enfermedades de transmisión digestiva provocadas por la contaminación de las aguas y el mal manejo de los residuos? ¿Se justifica el costo de cierre de una fábrica o la instalación de costosos filtros cuando la contaminación atmosférica que genera descalifica varias hectáreas de la ciudad para la construcción de viviendas?
c. Urge emprender una reposición de los vehículos privados por modelos nuevos más eficientes y menos contaminantes. La misma lógica aplicable al transporte estatal que se sustituye como parte de la Revolución Energética aplica a los privados, con la diferencia de que los particulares pueden en muchos casos financiar la reposición si el estado le vende el nuevo vehículo (aunque no a los precios actuales en convertible), sobre todo si se combina con el derecho de compra-venta y la imposición progresiva de controles de emisiones y eficiencia en todos los vehículos del país. Esto se puede hacer sin aumentar el parque total de vehículos, de por sí muy bajo a estándares mundiales.
6. Propiciar tecnologías apropiadas y sostenibles, información y capacitación
a. Propiciar el uso de tecnologías apropiadas, sostenibles, de baja intensidad energética e intensivas en mano de obra (cuando conviene), mediante estímulos económicos y morales, y multar el uso de tecnologías obsoletas e ineficientes. Crear bancos de tecnologías disponibles al sector no estatal.
b. La información es un recurso, muchas veces tan escaso para nuestros productores como las materias primas. Facilitar a todos los sectores información de mercados, tecnologías y sistemas ayuda a producir y satisfacer la demanda. Los proveedores de información primaria, como la ONE con el censo o GEOCUBA con la cartografía, no se ven como entidades al servicio de la economía sino guardianes de secretos, celosos del poder que le confiere el monopolio del que gozan. Se debe delimitar y controlar la información de seguridad nacional y el resto considerarla como un derecho ciudadano y un recurso económico.
c. Poner la ciencia y la educación superior en función de la producción y los servicios. Las universidades (incluyendo las SUM) – sus profesores y estudiantes- y los centros de investigación deben tener entre su objeto social apoyar la producción local, incluyendo brindar servicios de estudios de mercados, asesoría en planeamiento estratégico empresarial, producciones más limpias, publicidad y promoción. Cobrar por estos servicios a los clientes y repartir una parte de los beneficios entre los asesores.
Pero como socialistas tenemos también que redistribuir los ingresos de los que producen y ganan más a los que tienen más necesidades y menos ingresos para preservar la equidad, y lograrlo sin que los productores pierdan el incentivo de producir.
7. Redistribución de la riqueza como base de la equidad socialista
a. De localidades (municipios, regiones) más ricas a las menos favorecidas a través de mecanismos centrales y provinciales, mediante impuestos y otras contribuciones, pero sin desincentivar el esfuerzo local por desarrollarse.
b. Desarrollar el sistema tributario progresivo: mientras más ingreso mayor las tasas de impuestos. La clave de su éxito está en la ética del contribuyente: todo ciudadano contribuye al gobierno, y le asiste el derecho de exigirle a este el buen uso de esos fondos. Por tanto el gobierno tiene el deber de rendir cuentas y las asambleas –no solo los ministerios- decidir sobre la utilización de los fondos recaudados.
c. Emplear mecanismos creativos de estímulo a la producción con calidad dentro del sistema tributario: exenciones, períodos de gracia y orientación de inversiones a sectores/regiones priorizados.
d. Estimular la creación de riquezas pero ser estricto en cuanto a las responsabilidades tributarias, personales y empresariales, con fuertes mecanismos de control y sanciones por incumplimiento.
El que suscribe, un economista de formación y urbanista de ocupación, reconoce que las ideas que aquí se exponen requieren ser elaboradas y evaluadas con profundidad, y que en el mejor de los casos necesitan de articulación y programas de implementación. Sólo pretendo que sirvan para estimular la discusión y promover la innovación.
De seguro provocarán en ciertos lectores la crítica de que entrañan grandes riesgos políticos, en especial de crear mayores desigualdades o de exponer al país a agresiones externas.
Puede ser. Pero en mi opinión, el peor riesgo que corremos es que una población descontenta por décadas de malestar económico y desesperanzada por lo que percibe como inmovilismo y conservadurismo de su gobierno, deseche el modelo socialista que le ha traído tantos otros beneficios y que constituye la esperanza de una Cuba y un mundo mejor.
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